Por Solana Lopez*

La primera noticia es que se declaró Plurinacional, lo que marca el proceso en ascenso, vivo, dialéctico y creativo del feminismo. Luego que se instala la convocatoria hacia el próximo encuentro desde una nueva pluralidad, que son las identidades feminizadas: Mujeres, tortas, travas y trans.

Ambas definiciones muestran un avance significativo en la ampliación inclusiva, pero además en profundización ideológica, que adquiere cada vez más el carácter político de un feminismo regional, con condimentos dados tanto por las prácticas sociales como por las políticas históricas y actuales. Una lectura popular del feminismo, que involucra las luchas étnicas, anticoloniales, lo comunitario, el antiimperialismo y los géneros disidentes.

El rasgo clasista que adquirió el 8 de marzo del 2018 como así también la mundialización del paro internacional, dejó sentado la integralidad en la lucha contra la opresión y el necesario compromiso de una humanidad para poder desterrarla.

Luego el debate parlamentario de la Ley IVE que fue un estallido de la ola verde, de repente se inundaron las calles, los sitios, las mesas y los debates, de verde anticolonial.

Todo ese acumulado que viene con el impulso histórico que nos empuja como un resorte a saltar todas las vallas, es lo que llenó de pibas el 33 ENM. Miles de jóvenes y niñas agrupadas, organizadas y encontrándose, fue lo que caracterizó un Trelew colmado de esperanza.

Las hipótesis nos llevaban a una situación de tensión que pudiera expresarse en acciones violentas del Estado y los grupos antiderechos, si bien hubo hechos de estas características, que tuvo como consecuencias compañeras detenidas y violentadas, el escenario lo hegemonizamos nosotras desde una política unitaria y solidaria, con un
volumen de masas sostenido que va adquiriendo conciencia y contenido en especial las sujetas emergentes de la ola verde. Allí las conocimos en sus reflexiones, prácticas cotidianas, politización y sobre todo en su constitución como sujetas, cuyo piso son la base de deconstrucciones que generaciones anteriores venimos dando. En ellas es constitutivo lo que para nosotras fue un proceso deconstructivo y creativo. Esto les da un potencial enorme como colectivo politizado que piensa más allá del contexto, que puede proyectar social y políticamente desde el sostén feminista.También es una masa juvenil que confronta en el conflicto social, contra el neoliberalismo y la derecha colonialista porque se gestó como colectivo en un proceso abierto en la región al calor de proyectos populares.

La profundización ideológica y organizativa del movimiento feminista que es atravesado por esta sujeta emergente, depende de los proyectos en pugna al interior del feminismo, pero cuya correlación de fuerza excede al feminismo y se plasma en la disputa de sentido del movimiento popular. Una vez más el carácter revolucionario de un torrente que se exprese en la tensión, con capacidad de acumuaicón, de representación y de construcción de poder,
se hace urgente y nos convoca a asumir el compromiso.

Tenemos una sociedad dividida en cuartos, un cuarto ganado subjetiva e ideológicamente por el imperialismo, capaz de materializar su odio contra el movimiento popular y en particular contra las feministas y tenemos un cuarto, en ascenso que va desde la asunción de la agenda y la perspectiva política feminista hasta aquelles que van adquiriendo
conciencia antipatriarcal y por último unas porciones de sociedad que están en disputa y en
contradicción.

En este marco, el 33 ENM, fue un escenario a nuestro favor, a los intereses populares y feministas. Para que dicha experiencia se transforme en un salto sólido de acumulación depende de la capacidad de direccionamiento en un sentido anticolonial y antiimperialista que debe atravesar nuestra lucha política e ideológica. El compromiso que debemos asumir las corrientes populares y revolucionarias que construimos desde el feminismo es el de la
disputa de sentido tanto a las tendencias liberales al interior del movimiento como así también sobre los dogmas patriarcales que conviven en los espacios orgánicos que tributan a la constitución de un proyecto alternativo.

Las pibas de la ola verde son un emergente con potencial y vocación de ser sujetas en la lucha contrahegemónica. Es una oportunidad y responsabilidad histórica que nos convoca.

*Solana es psicologa social, referente de la Corriente Nacional Lohana Berkins
Foto: Corriente Nacional Lohana Berkins

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