Por Carmina Vasquez*

La comunidad LGTBIQ+, ha seguido con gran frustración las elecciones que este domingo se vivieron en Brasil.  El nuevo presidente de Brasil, el ultraderechista Jair Bolsonaro ha sido un férreo opositor de reconocer cualquier derecho a personas LGBTIQ+, incluso más, llegando a  negar la propia existencia. Recordemos así  la entrevista para la revista Playboy del 2011, donde señala que “Sería incapaz de amar a un hijo homosexual. No voy a ser hipócrita aquí: prefiero que un hijo mío muera en un accidente a que aparezca con un barbudo por ahí. Para mí él habrá muerto”. Además de esto se opuso como diputado a varios proyectos de ley que reconocían estos derechos como al matrimonio homosexual y la alteración del nombre de los transexuales en el Registro Civil.

 

Incluso el 2017 fue condenado por el Tribunal de justicia de Río de Janeiro a pagar una multa de 150.000 reales por sus dichos homófobos en el programa ‘CQC’, emitido en la TV Bandeirantes en marzo de 2011, donde al ser preguntado por que sucedería si su hijo fuera Gay, este respondió “Esto nunca pasó por mi cabeza porque ellos tuvieron una buena educación, con un padre presente. Entonces no corro este riesgo”. Luego de esto y al ser acusado por varias organizaciones LGTBIQ+ por sus dichos abiertamente homófobos, Bolsonaro se excusó diciendo que no había entendido la pregunta.

Obviando toda su trayectoria política, Bolsonaro en su campaña política intento blanquear su imagen suavizando su postura política señalando que no era homofóbico y que se trataba de una estrategia de su opositor para desprestigiarlo. “Propagan noticias falsas de que les voy a hacer algo malo, por el amor de Dios. ¿Quién no tiene amigos o familiares (gays) y no quiere que sean felices?”. Así mismo fue apoyado por Lili Farraz, ícono homosexual de Brasil, maquillador de farándula, diciendo que “Todos nosotros en Brasil, somos seres humanos, somos brasileños, patriotas y cumplidores de los deberes y la opción de cada uno interesa a cada uno, el Estado no tiene que intervenir en esa área”. Indicando desde ya su política al menos pasiva frente al reconocimiento de los derechos LGTBIQ+, enmarcándolo en un ámbito privado y desconociendo el deber del Estado frente a esto.

Los tratados internacionales suscritos por Brasil se ven entonces, amenazados con este nuevo gobierno y la idea de una comunidad Latinoamericana que reconozca los derechos LGTBIQ+ se ve cada día más lejano, recordemos por ej. que Nuestro propio presidente está incumpliendo deliberadamente el acuerdo llegado con el Movihl respecto a “adoptar las medidas necesarias, incluidas acciones de promoción, para impulsar la iniciativa del matrimonio igualitario como un asunto que constituye un interés legítimo en una sociedad democrática e inclusiva”.

En Brasil la situación es ahora alarmante, siendo, según las estadísticas extraoficiales, (debido a que tampoco existen oficiales que corroboren o desmienta tal afirmación), el país de América Latina donde mas se asesinan homosexuales y liderando el ranking mundial de homicidios de transexuales y travestis. Hoy mas que nunca resulta peligroso y a la vez necesario, luchar, organizarse y visibilizarse como una oposición proactiva y coordinada, obligando al Estado a reconocer nuestros derechos, luchando por los derechos ya reconocidos y avanzando porque en Latinoamérica podamos vivir sin miedo y con igualdad de derechos.

 

*Carmina es abogada y Directora de LGBTIQ+ de la Asociación de Abogadas feministas de Chile.

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