Por Azul Verzura

El mes de octubre se llenó de elecciones. Dentro del movimiento estudiantil se diputaron en las urnas varios centros de estudiantes de la UBA. El pasado viernes en Facultad de Ciencias Sociales y el domingo en FADU. Tener en cuenta el crecimiento de la militancia estudiantil tras el debate por la legalización del aborto es tener en cuenta que un gran sector de jóvenes, hoy, lxs interpela la política. Y, que lxs interpele la política, implica una nueva visión de la misma. Por supuesto que no hay que dejar de lado que no es todo el porcentaje de lxs mismos, sino que  es una parte de la juventud que decide no quedarse más en su casa mirando la tele quejándose mientras lxs demás se mueven por un salario digno, o la ampliación de derechos.

Las Urnas

Todo lo que conlleve poder, se suma a colación una gran tensión, y por supuesto, un gran trabajo. Lxs estudiantes que militan en Universidad, terciarios, etc. militan todos  los días por hacer a su Institución un lugar más digno, inclusivo y popular.

Dentro de la lógica política que existe y persiste en las universidades (y otras instituciones) en cuento a la responsabilidad que implica ser parte de un movimiento que formula listas, propuestas y cuadros políticos es primordial tener en cuenta que cuando se habla de política se habla de lucha y disputa. Y sin olvidarse, de odio y rabia.

Determinados sectores de la derecha estudiantil  se hallaron dentro de una encerrona de poder con un aroma a derrota en la que reaccionaron de manera violenta, sucia y misógina. Digno de la derecha.

El viernes en la Facultad de Sociales se vivió un escenario peleado, difícil y un tanto desalentador. La UES, dirección del Centro de Estudiantes, contra la Lista 15. La UES, escrachada en toda la facultad por encubrir a un docente abusador denunciado por otras dos docentes por violencia de género se organizó y militó las lecciones desde su lugar violento pero silencioso. Como remarqué antes, la lucha por la legalización del aborto y el feminismo formuló un esquema de juventud dispuesto a sacar y disputar el poder contra cualquier monstruo machista y violento que se le presente. Lxs militantes de esa lista “UES” defienden y tapan a los violentos que forman parte y abalan esas políticas misóginas. Entonces, ¿Quién quiere un centro de estudiantes que fomente la violencia de género, la desigualdad y que encima milite a un violento? Nadie con criterio diríamos.

Las elecciones estuvieron peleadas. Las encuestas daban que la UES ganaba por un punto y abajo le seguía la lista 15. La lista 15, la Magenta, estaba compuesta por varias organizaciones con el fin de unirse para vencer a la derecha y a las medidas misóginas que encabeza la UES. SUR, La Cámpora, Nuevo Encuentro, La Dignidad, y otras organizaciones se organizaron políticamente y lograron el objetivo principal. Vencer al Macrismo en las urnas estudiantiles, vencer al patriarcado de distintos lugares y que las mujeres, tengamos la voz que nos corresponde. Tres mujeres son las que dirigían la lista de La Magenta.

El movimiento feminista llegó a todos lados y las victorias se logran uniéndose y organizándose. Miles de estudiantes autoconvocadesdispuestes a defender su Universidad, su hogar y su lugar de formación tanto académico como personal. La lista 15 ganó con 37,67% contra el 34% aproximadamente.

No tiene que pasar desapercibido que es una victoria peleada, difícil y con mucha militancia detrás. La derecha va sola, y lxs del otro lado, para vencerlos tenemos que ir juntxs. No hay que descansar, al contrario, hay que reforzar los lazos políticos. Hay que convencer e informar que vienen y vinieron por nosotrxs.

Lo que implica una victoria contra la derecha, justo un año antes  de las elecciones generales nos permite poder analizar el momento político en el que estamos atravesando y cómo ser feminista nos insertó en la política y venimos a discutirlo todo. Las mujeres votamos a favor de un Centro de Estudiantes inclusivo, que eche a los misóginos y que milite la feminización de la Universidad a tanto en los programas de cada carrera, como en la educación de cada estudiante que es parte de ésa facultad.

El feminismo y la revolución verde tocaron y tiñó muchos espacios. Nos faltan porque no deja de costarnos llegar. Militemos en la calle, con el puño en alto, unidxs y organizadxs para que de una vez dejemos que cansarnos y quedarnos afónicas discutiendo porque todavía los misóginos tienen voz y voto. Dejemos la impunidad de ellos, trabajemos para que no exista más la violencia simbólica, ni económica y, por supuesto, ningún tipo de violencia.

Las universidades tendrán cuadros políticos mujeres, formadas y listas para poder dar pelea contra cualquier obstáculo que se presente. Prepárense, ustedes, lxs que están del otro lado. Se los come la marea.

 

Azul es escritora y editora de http://reviradas.com.ar/ militante nacional, popular y feminista.

Ph: Azul Verzura

 

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