*Por Azul Verzura

Crisis política, venganza, feminismo, unidad y victoria

Detengámonos a pensar el panorama político que hoy mismo estamos viviendo. Detenerse y ponerse a entender qué es realmente lo que está pasando, proyectando a su vez los distintos tipos de consecuencias directas a las que nos someterán inmediatamente éstos tipos de procesos o ciclos histórico-sociales y económicos.

América Latina a la derecha, rozando el neo fascismo, fomentando la militarización de cada país, militando la discriminación, xenofobia, homofobia, lesbofobia, transfobia y todo tipo de marginación a lo que no se caracterice como hombre CIS; es decir, que ser mujer también  forma parte de la línea de exclusión y discriminación.  Latinoamérica en la vereda de enfrente mirándonos fijo y con odio, con armas, egoísmo y patriarcado.

La derecha latinoamericana nace desde el 2015 y seguirá hasta que el Pueblo comprenda la situación y la sienta en carne propia, entendiendo y friccionando a la política desde una perspectiva real y no desde el ideal que levanta banderas de lo utópico. No digo que esté mal ni que esté en el lado incorrecto, sino que hoy en día no se puede perder el tiempo militando algo que no llegará. Porque mientras vos, militante, soñás,  acá hay una familia que no come más. No es momento de proyección, es momento de organización. Porque la organización vence a todo.

Empezando el recorrido neoliberal del 2015 con la asunción de Macri, siguiendo por la persecución política a Lula Da Silva (a demás referentes opositores a la derecha) y con casi 10 años de izquierda en el Gobierno con Dilma Rousseff , en 2018 gana Bolsonaro en la segunda vuelta. Chile no se quedó atrás, y Perú tampoco. De Argentina a Brasil, los gobiernos conservadores “abiertos” al mercado –que los domina y no es justamente el interno- sustituyen a los mandatos nacionalistas que se oponían a las políticas neoliberales y distribuían de manera equitativa a las riquezas.

El escenario entonces es: el voto venganza.

Previo a las elecciones emblemáticas de Brasil, nace de manera avasallante y revolucionaria el movimiento “Ele ñao” haciendo campaña para evitar el retroceso político y social que Bolsonaro encabezaba. Multitudinarias movilizaciones internaciones y nacionales levantaron la bandera del feminismo como respuesta política actual y, por supuesto, futura. Bolsonaro, sin ningun tipo de remordimiento ni mucho menos filtro, realizó su campaña con un lema dictatorial, militar y xenófobo (entre otras). Claramente el 2018 con el feminismo como protagonista de todo, no se podía permitir que el patriarcado personificado gane una elección y mucho menos contra una gestión popular e inclusiva.

Millones de mujeres se promulgaron en contra de su candidatura, pidiendo por favor a través de políticas de marketing, movilizaciones y  cadenas, que él no. No solamente implicaba un atraso a nivel social, sino que también generaría la re-significacion de todos los imaginarios sociales machistas y misóginos que tanto nos costó poner en jaque (Además de las nuevas políticas represivas y discriminadoras que llevará a cabo a lo largo de su mandato)

Arrasó Bolsonaro y todxs nos preguntamos ¿Qué pasó? ¿Qué faltó? ¿Voto venganza? ¿Faltó militancia e información?

La lluvia –y no de inversiones- de preguntas que se nos presentaron ante ese resultado de la primera vuelta en Brasil nos hace pensar un panorama futuro, es decir, en el 2019.

Como movimiento feminista entendemos que se ha teñido a lxs jóvenes de política como fue por el 2003. El renacimiento del encanto político y la juventud activa en cada momento de decisión de un Gobierno, son los motivos por el cual el 2019 será el año trasversal e ideal para derrotar a lo que Brasil no pudo.

Para que el feminismo como movimiento político siga creciendo, se necesita un respaldo político-partidario que garantice los votos necesarios para una futura gestión en las elecciones del 2019, donde se asegure una política inclusiva con medidas más justas para todxs. En la que se fomente la perspectiva de género en todos los espacios y se comienza a considerar al feminismo como algo obligatoriamente presente en cada decisión y práctica política. Entonces, no es lo mismo Bolsonaro que el PT. No es lo mismo Macri, que las políticas nacionales y populares. No es lo mismo que un pueblo coma, a que se mueran de hambre familias y vuelvan a surgir casos de desnutrición. No es lo mismo movilizar con represión, que movilizar y saber que volves a tu casa vivx. No es lo mismo. Entendamos al feminismo como ese hilo conductor que entreteje nuevxs jóvenes, adultxs, estudiantes y trabajadorxs,  esta ola política con hambre de Victoria.

Y por esto, junto con el resultado épico en Brasil, sorpresivo y hasta un tanto peligroso, me pregunto

¿Cómo se verán las elecciones en el 2019 si el movimiento feminista brasilero hizo una campaña que rompió fronteras y sin embargo la derecha neofascista patriarcal arrasó en las urnas?  ¿Cómo nos posicionamos ante semejante derrota? ¿Qué nos depara la campaña del 2019 contra el monstruo del Macrismo y su legitimidad de algunos sectores? ¿Qué se hace dentro política feminista para ganar las próximas elecciones? ¿Qué rol ocupa el feminismo desde la política hoy en día?

Es un momento político de retroceso donde la organización vencerá. Ahora, ¿qué tipo de organización será la que permita esa Unidad –fallada y no consolidada en Brasil- dispuesta a ganarle a la derecha Argentina? El feminismo se instala en agenda y ya no se le teme a decir que es un movimiento “político”, antineoliberal, sindical, nacional y popular.

Nace el Frente Patria Grande con una nueva alternativa política ante el 2019, militando a Cristina Fernandez, al feminismo y a la economía popular con la bandera de la Unidad y la Patria libre, ¿será lo que nos permita derrotar en las urnas a la derecha?

Victoria Freire, Referenta de Mala Junta y el Frente Patria Grande nos responde ante las inquietudes políticas con perspectiva de género al 2019 y en la actualidad.

 

¿Cuáles son las variables que determinaron la gran emergencia del movimiento feminista en un contexto social de disputa con la derecha?

Para mi hay muchas variables que entran en juego. Una es todo una proceso de acumulación de un gobierno popular que amplió los márgenes de la democracia y que es un salto acumulativo de organización social y político que justamente estalla en el #NiUnaMenos en el 2015. Justo en año electoral. Y que recupera banderas que son conquista y otras que buscan serlo. Tiene esa característica el feminismo, de futuro. No simplemente expresa  un punto de vista defensivo en este contexto. Es muy llamativo porque estamos en un momento de retroceso político, económico y social, y sin embargo el movimiento feminista se presenta como defensivo y de avanzada. Después otra variable, que está bastante reflejada en ese momento es el concepto de “Olas” del movimiento. Nosotras, con nuestras compañeras desde  Mala junta, decimos que estamos en una cuarta ola. La idea de ola es un movimiento que avanza, que gana nuevos pisos, que irrumpe y arrasa todo. Pero que tiene distintos momentos de intensidad y creo que hoy estamos viviendo un momento de intensidad que se refleja en el recorrido histórico de las compañeras desde el año 87, impulsando los encuentros nacionales de mujeres, la campana nacional por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito hace 13 años, como distintos espacios de articulación. Y las pibas como el emergente. El sujeto nuevo.  Ahí hay un encuentro histórico que se da en este momento.  Que se da con mucha urgencia, porque es momento de resistir al neoliberalismo.  Estamos en una coyuntura donde esa ofensiva neoliberal está luchando por consolidarse. A ver, no hay una hegemonía instalada. Hay una puja. Es un escenario totalmente abierto y el feminismo esta siendo uno de los actores más dinámicos en ese escenario.

Teniendo en cuenta al movimiento feminista como un movimiento transversal y de muchas vertientes, ¿Dónde crees que hay que poner el foco a la hora de tener que combatir al Macrismo? por ejemplo.

Efectivamente yo creo que todos los movimientos sociales y políticos están situados en un momento histórico. Y obviamente, hoy la exigencia de éste momento, es combatir al neoliberalismo en todas sus acepciones y variantes. También combatir a otro fenómeno nuevo  o que se da en momentos de crisis neoliberal, que es una emergencia proteccionista de derecha. En algunos casos neofascista, como es en el caso de Bolsonaro, que también es una salida posible a la crisis neoliberal. a la crisis del modelo de vida neoliberal. Y que está ocurriendo, quizás no con tanta fuerza en nuestro país pero si en otras latitudes. Entonces, el foco tiene que ser para mi gusto darle la pelea política. Entender al movimiento feminista no como un movimiento reivindicativo de un sector, sino como un sujeto político que tiene el mayor desafío de combatir a ese enemigo neoliberal que hoy avanza en la región. Y que para hacerlo es fundamental que el feminismo este presente, pero no es suficiente en sí solo. Ahí en esa construcción es necesario tejer alianzas y frentes más amplios para ser lo suficientemente fuertes ¿Por qué? Porque con el neoliberalismo no hay posibilidad de que ninguna de que nuestras reivindicaciones sea posible y no hay posibilidad de una vida feliz, digamos. Y eso es parte clave y por eso transversal también de contenido en nuestra lucha feminista.

Con respecto a las elecciones 2019 y a la situación en Sudamérica en cuanto al avance de la derecha, ¿Cómo ves al feminismo  dentro de las urnas?

Seguramente va ser complejo. Lo primero para decir como reflexión  es que nunca los movimientos se expresan de manera mecánica o se traslada al plano político de manera mecánica, sino que hay vínculos y mediaciones. Me parece que desde ese punto de vista es posible plantear dos cuestiones. Desde el movimiento feminista, seguramente haya una expresión en las urnas en el sentido de la militancia, de la construcción y de la capacidad que tengamos para aportar desde nuestro movimiento a que las campañas políticas no tengan contenido sexista ni misóginos, que estén incluidas nuestras demandas, que podamos también generar una movilización en torno a una elección que va a ser bisagra. Va a permitir tomar un rumbo para nuestro país u otro. Pienso en ese activo militante transversal y la capacidad de ser parte de esa decisión política que puede cambiar el rumbo de nuestro país.  Y desde la política, hay una exigencia desde nuestro movimiento que nosotrxs le expresamos desde la frase “La Unidad es con nosotras”.  Que tiene que ver con esta sentencia, un poco categórica, que no es posible pensar una alternativa sin los feminismos. Como parte constitutiva. Ése es nuestro piso. Eso llegamos a instalar desde el movimiento feminista con esta coyuntura. Y es muy difícil, se expresa en esa frase de “Ahora que sí nos ven” porque existíamos hace mucho tiempo, pero hoy el movimiento feminista es un actor ineludible para cualquier observador, militante o dirigente político. No se puede -ni pueden- soslayar que somos un actor, que tenemos demandas y maneras de ver la realidad. Y algún tipo de vínculo con eso, se va a tener que establecer. Después, creo que nuestro esfuerzo va a estar puesto en construir un proyecto lo suficientemente amplio, fuerte, potente y democrático como para que el feminismo pueda recrearse, pensarse y proyectarse en ése marco. El desafío está desde el punto de vista de la militancia política con ese foco, fundamentalmente.

Hoy entendemos al Frente Patria Grande como uno de los actores políticos más trasversales; el feminismo revolucionario y joven, distintas visiones de corrientes políticas, y distintas perspectivas sobre política y hasta diferentes posiciones ideológicamente ¿Qué es lo que une al Frente Patria Grande? ¿Por qué sería la alternativa a las futuras elecciones?

Hoy la potencia del feminismo tiene que ver con capacidad de que sigamos construyendo mayoría. El movimiento es una ola que avanza y puede recrearse. Nosotras estamos en el desafío de que el feminismo se expanda y aparezca en los espacios más insospechados. Nos hemos reunido con Jean Wyllys, diputado del PT Brasil, activista LGTB, se comienza a hacer un trabajo sobre las fake news, el evangelismo, Bolsonaro y todo un procedimiento que es instalar mentiras. Y el plantea cómo se hace para poder revertir eso. En argentina todavía no se hizo con un hecho tan significativo, pero la operación de los medios en el sentido común es enorme y permanente. Por ejemplo, con la campaña de persecución contra la corrupción o una persecución política, entonces el feminismo tiene esa capacidad para intervenir en el plano del sentido común como ningún otro movimiento. Me parece que podamos reflexionar sobre nuestra vida, sobre nuestra realidad, sobre las desigualdades- entendiendo que hay un problema social- es el gran punto de desacuerdo con el neoliberalismo. Éste plantea que todos nuestros problemas son individuales y el modelo neoliberal es eso. Si te va mal y sos pobre, bueno, por alguna razón será. Bueno, el feminismo va a contracorriente culturalmente, en sus elaboraciones, en sus reflexiones, en su capacidad de construcciones organizativa. Yo creo que todo eso es lo más potente y no tenemos que perder de vista que nuestro objetivo es desparramarnos por la sociedad. Que el feminismo sea parte del todo y no como antes que era un sector. Desde ese punto de vista, vamos a estar presentes en distintos frentes políticos y construyendo distintas plataformas. Tenemos que estar presentes y pensar transversalmente.  El Frente Patria Grande lo que busca es eso, nuclear experiencias diversas, organizativas, de lucha y reivindicativas que se están jugando en el plano de lo político. Queremos jugar en el plano de lo político, porque entendemos que ese es el plano en donde se va a dirimir la encrucijada que hoy tenemos en nuestro país, que va a ser importante también para toda la región. El frente se constituye para apoyar la candidatura de Cristina Fernandez de Kirchner,  además entendiéndola como una referenta de la oposición ineludible. No solo en términos a la candidatura del 2019, sino también leyendo el rol que está ocupando hoy. Es de oposición frontal al neoliberalismo, y  lo que precisamos es eso. El valor que tiene es de disuadir a otras opciones: amigables para el sistema político, que buscan también pelear un lugar de oposición pero que para construir una perspectiva dentro de los marcos del consenso neoliberal. Es la única candidata aglutinante que garantiza ese antagonismo al sistema político dominante y en particular a la avanzada neoliberal.  Eso es lo que constituye a este frente, el acuerdo fundamental de la defensa de la democracia y el reconocimiento y apoyo al rol de Cristina. Después, es un frente que une experiencias que veníamos dialogando, para pensarnos como un proyecto transformador y de nuevo gobierno popular, compuesto por la economía popular y feminismo. Yo creo que no es negociable ni discutible cual es el rol de las feministas. Estamos ahí porque es un rol ganado; tiene que ver con que no queremos un feminismo que hable entre las convencidas, entre las que pensamos lo mismo, sino un feminismo que pueda discutir, diputar y construir con otros y con otras que no piensen igual. Y valorar esa diferencia. La unidad es unidad en cuanto aglutina a la diferencia a partir de puntos muy sólidos de contacto y construcción.

*Azul es escritora y editora de http://reviradas.com.ar/ militante nacional, popular y feminista.

 

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