Carolina Robledo Desh*

El sistema político, económico y social ejerce formas diversas de violencia hacia las personas lesbianas, trans, travestis, bisexuales y gays (LGBTI) basadas en la opción u orientación sexual y en la identidad de género. Es decir, tener opciones e identidades sexuales que transgreden la norma heterosexual así como la construcción de género binaria, nos hace ser el blanco para el ataque de ese sistema, cuyos dispositivos funcionan hacia nuestros cuerpos y nuestras vidas, con agresiones, exclusiones y otras expresiones de violencia, que van desde micro discriminaciones y exclusiones, hasta las agresiones físicas que llevan a la muerte.

Sufrir esas formas de violencia, discriminaciones, exclusiones, producen miedo, vergüenza, desesperanza,  que llenan de obstáculos y sufrimientos las posibilidades de tener vidas plenas y felices; pero quienes no lo sienten en la piel, no perciben como algo tan grave. Esa sensación de no de no tener cabida, o no pertenecer, la impotencia ante un estado cómplice, la familia de origen que muchas veces es la primera que te violenta hasta el punto de sentir que te vas asfixiando lentamente, generan una enorme necesidad de huir, que a veces es migrar, del campo a la ciudad u a otros países donde se cree que se puede encontrar seguridad o sentirse reconocida como persona, y en su forma más radical, la salida que se encuentra es el suicidio.

De ahí que “salir del closet”, no es cuestión de salir y ya, o de liberarse y dejar una doble vida, como se suele decir, porque tiene que ver con enfrentar a toda una sociedad y las manifestaciones de odio, que ella crea, y que actúan como dispositivos de control de ese sistema que no está dispuesto a cambiar sus bases ideológicas más profundas como son: el patriarcado y la heterosexualidad obligatoria, que funcionan a partir de la diferencia sexual tal y como se la ha establecido.

El odio que se construye hacia las personas que no encajamos en las normas sexuales (que se articulan con otras diferencias como la raza, etnia, edad, discapacidad, etc.) es el que actúa como uno de esos dispositivos; ese odio tiene una estrategia que es importante conocer y analizar para desmontarla, porque está naturalizada en nuestra cultura. Muchas veces se defiende en nombre de la cultura, de las buenas costumbres, formas de violencia, agresiones, etc. que son parte de ese dispositivo de control, sin tener en cuenta que con ello se niega derechos a seres humanos que somos iguales, pero que no somos tratados así.

Uno de los primeros materiales que leí al salir del closet, fue un folleto que se denominaba “La estrategia del odio”[i]un documentosencillo que explica en cuatro pasos, como se dan las actitudes discriminatorias, con discursos elaborados y agresivos (estos son los dispositivos de la estrategia del odio). Aunque el folleto es de hace varios años, se aplica claramente en la actualidad.

1º paso: Reducir la individualidad al grupo

El primer paso consiste en, no considerar a los seres humanos en su individualidad, sino más bien a definir a las personas en grupos. Es decir,encasillar, definir y limitar, una deja de ser persona para formar parte de una categoría;por ejemplo: el negro, la gorda, el puto del barrio, la marimacho, etc. La particularidad no es reconocida, una ya no tiene nombre ni apellido, sino que es una serie de estereotipos, y se catalogacomo diferente y exclusión de la norma.Las personas LGBTI siemprevivimos al margen, por ejemplo, el sexo que practicamos no es para la reproducción, y si no es con ese fin, es considerado un  comportamiento sexualanormal y perverso. Últimamente somos el “Lobby gay” que quiere destruir el mundo con el matrimonio y la adopción.En realidad lo que se quiere decir es: “No soporto que personas LGTBI tengan los mismos derechos, o sean reconocidas, ose hagan visibles.”

En Paraguay, ser lesbiana, trans,  gay, bisexual, persona no binaria, genero fluido, queer es salirse de la norma, esa que impone la sociedad desde el día cero en nuestras vidas.Te enseñan en todas partes –familia, colegio, estado-  que quien no es heterosexual no debería existir, por lo tanto, lo que no existe no tiene derechos.  Suena increíble que tantos años de humanidad aún no alcanzan para desmontar el odio y los prejuicios, y que a pocos días de celebrarse 70 años de la consagración universal de los derechos humanos, todavía las personas LGBTI tengamos que demostrar nuestra existencia.

En septiembre de este año, activistas de Encarnación se preparaban para la realización de la primera marcha LGTBI en la ciudad, tras el pedido de permiso del espacio público, el intendente de la ciudad prohibió la realización del evento, la nota de prohibición decía:“Como representantes locales de la autoridad debemos apuntar a preservar y difundir los valores que sustentan la familia como institución generadora de la vida y principal responsable de la enseñanza de los niños en cuanto a lo moral, cultural y espiritual”[ii]Las personas LGBTI también somos parte de familias, lamayoría heterosexuales por cierto, formamos parte de la sociedad, estamos en instituciones públicas y privadas, trabajamos, estudiamos, etc. Estamos en todas partes, no somos una población aislada.

2º Paso: Menos Humanos

El siguiente paso es deshumanizar a las personas, y colocar lo diferente como algo agresivo o que no está bien, todos esos estereotipos que se nos adjudica, acá comienza a tomar forma de ataque, y como una película de terror se va instalando el miedo.  En febrero de 2014, una compañera de la tatucada de Aireana, amaneció muerta, hasta hoy no sabemos si fue suicidio o asesinato. De todas formas a ella la mato el odio, fue víctima del acoso de su padre y le denunció, desde ese momento fue perseguida por su familia. Ella era metalera y siempre vestía de negro, era lesbiana, varias características que la “deshumanizaban” sus propios familiares dijeron que ella se buscó esa muerte. Cuando fuimos con mis compañeras a su entierro, la gente nos gritó: “fuera satanás”,“demonios”.La violencia familiar hacia lesbianas, es sistemática y persecutoria, aunque se vaya de la casa o corte relaciones, hay todo un operativo familiar que la persigue y hostiga.

3er Paso: Sentimiento de amenaza

Una vez que la sociedad cis-heteronormativa ha interiorizado la deshumanización del grupo de gente “rara”, ya es más fácil colocarla como una amenaza. Un ejemplo es la campaña del movimiento anti-derechos “Con mis hijos no te metas” que se instaló a nivel mundial; todo ese desenfrenado discurso de odio ha generado un ambiente de intolerancia y violencia radical hacia las personas LGBTI.

La violencia  está normalizada en nuestras instituciones; el 15 de noviembre, el Ministro de Educación y Ciencias (MEC) Eduardo Petta recibió a manifestantes anti-derechos, autodenominados “Pro vida”, quienes están en contra de una educación integral de la sexualidad. Su lucha es mantener intacto, los valores tradicionales familiares, a pesar de que éstos sean motivo de exclusión y discriminación de otros tipos de familiasEn respuesta, el ministro dijo: “Vamos a promover y a garantizar la protección integral de la familia compuesta por el hombre y la mujer”[iii].“No se aceptaran ideologías extrañas”. En su discurso el ministro no solo está negando la educación a quienes no se ajustan a la heterosexualidad, sino que además instala el miedo en la gente, el sentimiento de amenaza. ¿Quién está atacando a su familia? ¿De qué se tiene que proteger? El mensaje es perverso.

Lo que necesitamos es una educación inclusiva que respete y reconozca la diversidad de las personas y sus familias. Esa es la realidad social.

4º Paso: Agresión

Una vez instalada la idea de deshumanización, el miedo y la amenaza, esa diferencia, rareza o anormalidad se convierte en agresora y culpable. Aquí se desata la furia en sus formas más crueles: comentarios despectivos, bulling, discriminación, exclusión, criminalización, violación, asesinato.

Frente al odio y a la violencia: inventamos estrategias colectivas

En Paraguay persisten brechas significativas en materia legal respecto al reconocimiento de los derechos de las personas LGBTI, también invisibilizar el odio, callarse, no denunciar, mirar para otro lado, es ser cómplice de la violencia. Para poner en contexto las estadísticas; solo desde el servicio Rohendu[1] de Aireana, se reciben unos 200 casos por año sobre violencia por orientación sexual o identidad de género.

Además las formas de violencia van en aumento, este ha sido un año de mucha violencia en Paraguay, y sobre todo de mucha impunidad. Cientos de casos de feminicidio no han sido investigados, autores que confiesancrímenes de odio con total tranquilidad, como este caso: “Una mujer trans de 28 años fue asesinada este domingo cuando se encontraba trabajando en inmediaciones del centro de la ciudad de San Lorenzo. Un joven de 21 años la apuñaló con un arma blanca y luego confesó el crimen. Lo hizo por odio, dijo.”  Sin embargo no se toman medidas, al contrario, cada vez más fuerte se va instalando el discurso de repudio, de exclusión y odio hacia lo que se considera diferente.

En las últimas elecciones presidenciales, en abril último, prácticamente todos los candidatos firmaron un compromiso con organizaciones anti-derechos, donde se comprometían con la protección de la familia tradicional y la exclusión de la perspectiva de género. Las personas LGTBI estamos cansadas de ser tratadas como la moneda de cambio.  Este año también varios municipios se han declarado “pro vida y pro familia” pero no son más que pro muerte hacia quienes tenemos nuestros deseos fuera de la norma.

Si bien los obstáculos hacia la conquista de nuestros derechos son muchos, las personas LGBTI siempre hemos encontrado estrategias frente al odio.Nos animamos a trasgrediry poner el cuerpo, resistimos en la casa y en la calle, así como lo vienen haciendo hace años otra gente, que resistió la dictadura, como aquellos que formaron parte de la lista de los 108, así como hubo una Chana que en los 90 exigía su derecho al beneficio de visitasíntimas en la cárcel del Buen Pastor y hoy existe una reglamentación que permite ese derecho, aunque no se cumple. Nos nombramos y reivindicamos nuestra memoria.

Un ejemplo de lucha y resistencia es la 15 marcha TLGBI paraguaya, que este año marco un hito histórico, frente a ese odio fundamentalista. Fue la marcha LGTBI más multitudinaria. Luego de 15 años de salir a las calles y marchar solo en Asunción, este año también se realizó en Ciudad del Este y Encarnación, esto también demuestra que al miedo se le puede hacer frente. Mucha gente se movilizo por la indignación que le causo tanto desprecio y rechazo.

Aunque el panorama parezca desalentador, también es importante reconocer que la oposición reacciona ante logros por los que hemos luchado movimientos sociales como el feminista, LGBTI y otros. La resistencia colectiva es la clave.

*Carolina es Presidenta de Aireana. Grupo por los derechos de las lesbianas. Organización lésbica y feminista, fundada en el año 2003 en Asunción, Paraguay. Www.aireana.org.py

 

[1]Www.aireana.org.py

[i]http://www.fundaciontriangulo.org/areas/educacion/45 documento elaborado por la Fundación Triangulo de España.

[ii]https://www.ultimahora.com/intendente-encarnacion-niega-espacio-publico-comunidad-lgtbi-n2747790.html

[iii]https://www.ultimahora.com/marcha-provida-petta-se-compromete-promover-familia-tradicional-n2779515.html

 

 

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