Imagen: @ramitagram

Por Clemen Bareiro Gaona

Sobre feminismos, cuerpas, activismo gordo, humor, militancia, medios de comunicación, patriarcado y lucha de clases, conversamos con la humorista, escritora y conductora radial argentina, Señorita Bimbo, en esta entrevista llena de aprendizajes.

“No me gusta ponerme en el lugar de que se más de feminismo que otras, porque no es así, hablo un montón de eso porque es lo que me importa e interpela pero no porque sepa más, no me interesa ese lugar, pero sí compartir mi experiencia y nada más” nos explicó Bimbo antes de iniciar la entrevista.

¿Cuándo empezó tu camino en el feminismo? ¿Recordás algún hecho que fue el determinante para tu definición como feminista?

Mi camino en el feminismo- aunque no me consideraba feminista porque hasta el 2011 en una entrevista decía “no soy ni feminista ni machista”- inició a los 17 años, hacía un par de años que militaba en Amnesty, iba a la feria de fanzines, estaba en contacto con otra mirada en medio de los 90 donde todo era muy triste y desesperanzador y había un montón de gente enojada queriendo hacer otra cosa, en ese tiempo empezaron los escraches y se hablaba mucho en los fanzines de sexismo y anti sexismo, pero no lo enmarcaba en el feminismo y después, por supuesto, es otra compañera la que te ordena las ideas y te lleva y te hace leer algo.

En el 2002 empezamos Villa Cariño que fue un programa radial, un consultorio sentimental radial no heteronormativo ni hegemónico y cada programa planteaba un tema que desarrollábamos, no queríamos hablar de varón/mujer y solo ese binarismo para las parejas y de vínculos heterosexuales. El hecho de hablar incluyendo, construyendo y pensando me hizo llegar al feminismo.

En ese programa estaba Cintia Castoriano que es mi amiga y mi mentora feminista, junto a otras compañeras, pero sobre todo ella, así que ahí fue el momento en que empecé a ordenarlo.

¿Crees que el feminismo te dio otra perspectiva sobre tu cuerpa?

El feminismo me dio una perspectiva diferente sobre todo, el feminismo te salva definitivamente de muchas cosas, te salva de muchas ideas que oprimen y que te hacían ruido y ahora entendés de donde vienen y podés ubicarlas. Con el tema del cuerpo no fue sólo el feminismo, o sea llegó después para ordenar ciertas cosas, pero en mi caso fue el trabajo personal que hice para que dejara de doler algo que no me pertenecía que era toda la violencia sobre mi cuerpo.

No mi cuerpo, mi cuerpo sí me pertenece y con él puedo hacer lo que quiera, pero después de leer y comprender ciertas cosas del activismo gordo, que es justamente NO un elogio de lo que hace mal como mucha gente lo confunde, sino un espacio de resistencia contra la violencia que sufren los cuerpos gordos básicamente.

El 2017 fue la primera vez que se incluyó en el Encuentro Nacional de Mujeres, en el taller de activismo gordo, que fue un gran ordenador de cosas que yo había vivido sólo como algo mío, pero en realidad eran violencias que sufrían en ese caso todas las mujeres con cuerpos gordos y fue entender que eso había estado mal y poder compartirlo. Cuando algo sale de lo privado y se convierte en algo colectivo se sana, así que tiene más que ver con eso, pero también ayuda un montón ver a otras haciendo lo que hay que hacer, que es tratarse bien y no mirarse sólo por esa mirilla del peso y la verdad que si yo fuera adolescente ahora y viera en Instagram unas chicas que sigo que suben fotos de su cuerpo sintiéndose hermosas y felices con la pierna, la panza y el culo que sea, sería más fácil.

¿Crees que es importante la transversalidad de la lucha feminista?

La transversalidad es clave porque eso es comprender el feminismo, es tener conciencia no solo de clase sino de las diferencias humanas que soportan las personas en esta sociedad, es entender que la opresión no tiene que ver ni con tener vagina ni con haberse construido mujer, sino con ser cualquier tipo de identidad o feminidad o disidencia diferente a lo hegemónico, entonces, la transversalidad es clave porque no se puede dejar identidades afuera.

Esta lucha que es de las lesbianas, las travestis, las trans, las queers, las no binaries, las mujeres, y mucha gente no comprende como hacer y dice “todas somos mujeres” y la verdad es que sí, todas somos construcciones de mujeres, pero somos sujetas políticas diferentes, cada una con sus urgencias y necesidades y deben ser mencionadas así. La transversalidad es clave y es necesaria y justamente cuando se logre ese nivel de inclusión es cuando se va a lograr extender a todas las personas.

¿Qué nos une a las gordas, las negras, las pobres, les otres?

Gordas, negras, pobres y otres nos unen un montón de cosas, pero la verdad es que siendo gorda y habiendo sufrido muchos tipos de violencias por ser y tener este cuerpo, soy privilegiada al lado de las mujeres que no tienen absolutamente nada y donde quizás toda esa violencia que una chica sufre por ser gorda es pequeña al lado de todas las otras violencias e injusticias que sufre una mujer pobre o sin recursos o discriminada por otras cuestiones.

Hay grises, hay diferencias y hay privilegios que muchas no tienen ni uno solo, pero definitivamente este sí es un sistema capitalista y machista que violenta, expulsa, niega, maltrata a todo lo que no sea la fórmula que nos ofrecen y para todas estas mujeres que por la razón que sea no son la que se debe ser, el trabajo es más grande, porque además hay que construir el propio poder, la propia autoestima y desde ahí después llegar a lo colectivo, si no es muy difícil.

Nos une lo que a muchas personas, pero aún dentro de eso hay que entender que las mujeres pobres están pasándola muy mal, al menos en mi país son las primeras golpeadas por el ajuste, por la precarización, por tener que darle de comer a sus hijos cuando están solas. Yo aún con las cosas que padecí no tengo nada de qué quejarme a lado de lo que sufre una mujer sin recursos, una no se imagina hasta que las conoce y ve todo lo que pasan.

¿Cuál es la premisa o principio que considera básico como miembra del movimiento gordo?

En general no me gusta explicar el activismo gordo, porque yo también estoy comprendiéndolo y hay muches otres compañeres que se dedican a militarlo y a llevarlo adelante, pero básicamente es respetar y repudiar la violencia que logra meterse en vos y que las reproduzcas y las creas. Toda esa violencia que se sufre por tener un cuerpo gordo, todo lo que viene atrás, todo el estereotipo, todo lo que se da por hecho que pensamos, sentimos y hacemos las personas gordas, todo lo complicado que es desde no conseguir ropa hasta la violencia que se vive en las calles, la redistribución del deseo, los vínculos, poder conseguir un trabajo y crecer si fuiste gorda, gordo o gorde de pequeño con la noción de que no estabas bien, de que tus posibilidades iban a ser menos y de que hay algo que está muy mal y no es tu peso es básicamente todo lo que sos.

Es básicamente reconocer, identificar y rechazar toda esa violencia y construir el poder y la autoestima desde otro lugar, que no sea el único que nos dieron sobre todo a las mujeres, que es ser bonitas. Sobre todo apunta a eso, a quitar todos los prejuicios que hay sobre que un cuerpo gordo es un cuerpo enfermo, un índice de masa corporal que es una medida de señores franceses del siglo XVIII para mujeres latinoamericanas de esta época, es terminar con la violencia y la autoridad de las dietas, sobre todo defender la libertad individual de que tu cuerpo es tuyo y que nadie puede opinar sobre él y que nadie puede violentarte por cómo te veas, y eso no le pasa a otros cuerpos, es cuando se ve algo que no responde al modelo hegemónico que es violentado. No les dicen las cosas que nos dicen a las personas gordas a ningún otro cuerpo, quizás sí a los flacos y a las flacas que no comen y que también son vistos enfermos y también son violentados, pero es pura mierda. Es un movimiento que apunta al empoderamiento y a luchar contra la mierda sobre los cuerpos.

La risa puede ser una trinchera, de resistencia y lucha ¿Cómo hacemos para no perder la alegría ante la crueldad del patriarcado?

La risa es trinchera contra todo. Las personas que no están tristes, aisladas y enojadas son peligrosas para este sistema. La felicidad no como algo vacío y liviano, sino como la conciencia y el agradecimiento del privilegio que sea que tengas y la responsabilidad de tener algo frente a les que no tienen. La alegría es resistencia, acá en el macrismo siempre decimos “ser felices es resistencia” porque desde la alegría una se encuentra con otres y puede generar cosas y justamente la crueldad estuvo siempre ahí y es parte de la humanidad va tomando diferentes formas, pero no pueden quitarnos todo.

Es un lugar que hay que preservar la alegría y la risa y definitivamente es una herramienta de construcción y de crítica zarpada, porque pega directo en el cuerpo digamos, te reís y es un impulso del cuerpo y no hay que ni pensarlo tanto, te sucede o no te sucede, así que se pueden hacer un montón de cosas con el humor.

¿Aliviana deconstruirse mediante el humor feminista?, ¿Encontrás algún límite ahí?

Yo no hago humor feminista, yo soy feminista y hago humor, hablo sobre montones de cosas y entre esas cosas aparece la mirada feminista que tengo como aparecería mi mirada si fuera nazi lo que sea que fuera, y también me aburre que el contenido feminista hable solo de feminismo, porque hay que confiar en que somos feministas y que esa mirada puede aparecer y podemos hablar sobre otras cosas y generar contenido personal y diferente.

Mi intención tampoco es que nadie se deconstruya con mi humor, mi intención es que se rían y, por supuesto, tengo ganas de decir cosas aprovechando que tengo gente ahí, pero también digo pavadas y sobre todo me río mucho de mí.

Con respecto a los límites, son siempre de una misma, en general con todo lo creativo. El límite para mí es lo que no me causa gracia o me genera dolor o entiendo que decirlo de cierta manera puede generarle dolor a alguien, pero los límites lo están sintiendo sobre todo las personas que decían cosas misóginas, discriminatorias, nazis, ofensivas para un montón de identidades y ahora no pueden, los límites ayudan un montón a construir otras cosas. Yo me siento absolutamente libre de decir lo que quiera, porque sé que lo que tenga que decir no va a ofender a nadie más que a las ideas o instituciones que quiero ofender.

Emancipa: ¿Crees que es un desafío, o un deber, llevar adelante un medio feminista?

Es un desafío llevar adelante cualquier tipo de medio independiente y autogestivo en este contexto en Argentina, que están cerrándose muchos medios, echando a mucha gente, la fórmula tradicional de llevar adelante un medio y trabajar en uno ya no es la que era, porque no se puede sostener y creo que lo difícil es tratar de mantener fórmulas que ya no van y de tratar de estar en lugares donde ya no hay más lugar.

Sí, es difícil llevar adelante un medio que es considerado feminista, porque somos un montón de mujeres y de feministas al aire sobre todo por todo lo que se nos exige, como si fuera que somos algo más que personas que dicen lo que piensan en un micrófono y tienen atención. No somos ni el ministerio del feminismo ni de la justicia ni quienes tienen que sentar posición sobre todo y hablar sobre todo. Creo que es eso, que es un momento de tanta intensidad que se exige algo más que lo que se debería, pero bueno difíciles son otras cosas, así es que por ahora se soporta y está buenísimo y estamos muy agradecides del apoyo de la comunidad que es como se sostiene la radio, y bueno, es eso, encontrar otro camino, para mi no se si hay truco o fórmula, pero recomiendo tratar de animarse a ir por otro lado, a no intentar estar donde están todos, porque claramente no hay lugar ahí y buscar otras maneras de construir comunicación y trabajo.

¿Por qué a los fundamentalistas anti derechos les vuelve tan locos el feminismo?

No son solo les antiderechos los que se vuelven locos con el feminismo, es cualquiera, es un montón de personas, creo que la ignorancia es siempre la responsable de gente que no sabe y que no puede empatizar, que tiene resistencia a lo nuevo y a lo que le implicaría la autocrítica y revisarse y eso pasó siempre.

La verdad es que trasciende al nombre que tenga el movimiento, para mi es medio la lucha del lado oscuro de la fuerza y la luz, como hay gente que sostienen todo lo oscuro del mundo y siempre digo que se enojan les correctes, se enojan las personas que tienen que enojarse y hay un montón de personas subidas a una buena y hay un montón de personas que no le molesta el lenguaje inclusivo, que entienden las libertades de las demás personas, que no son un problema, no uno nuevo, estuvo siempre eso ahí en el mundo.

¿Cómo lidiar con tanto odio y ataque de los anti derechos?

Mi consejo para lidiar- como dice Malena- es elegir tus batallas, es que no pierdas energía en nada y sobre todo entender que las redes no son nada más que redes, el feminismo no pasa en las redes, el movimiento no pasa en las redes, las redes son un micro clima.

Hay un montón de gente que no entiende y gente que no se está peleando en redes e igual llena las calles e igual intenta hacer otras cosas. Las redes son un refugio burgués y de nicho con el que no hay que lidiar, hay que bloquear a quien te putea y ocuparse de lo que una pueda transmitir y compartir con otra gente, hay un montón de cosas que hacer y no hay que lidiar, menos en las redes porque no se resuelve nada ahí, se lidia con esa gente saliendo a la calle cuando hay que salir, bancando cuando hay que bancar.

Sabemos que tenés una trayectoria larga y versátil, con muchas aristas ¿Crees que encontraste un camino para emanciparte?

Creo que a nivel laboral más que emanciparme fui encontrando que mi voz podía acomodarse en diferentes formas de compartirla o de hacerme cargo de la necesidad que tenemos las personas que hacemos cosas públicas de que nos vean, que por supuesto es un lugar de inseguridad, con un poco de ego y de búsqueda de aprobación que tenemos todas las personas, pero después es bueno con esto qué pasa, y con la atención que tenes para que la vas a usar.

Creo que la emancipación no está en los trabajos, no está en el camino, en el mundo terrenal, creo que la emancipación tiene que ver con un plano más personal y espiritual que, por supuesto se sustenta en lo colectivo, pero yo no me considero emancipada por tener los trabajos que me gustan, sino me voy considerando emancipada cuando voy rompiendo con creencias malas sobre mi, sobre maneras de mirar el mundo, cuando voy sanando y siendo más feliz y más consciente de mis privilegios y responsabilidades.

Creo que es importante- sobre todo en Latinoamérica – dejar de vernos como nuestros trabajos, ya que no somos nuestros trabajos aunque lo que hagamos esté buenísimo o sea horrible y padezcamos un trabajo de mierda, somos mucho más que nuestros trabajos y nuestros “éxitos” y hay que poder construirse más allá de eso. Para estar haciendo ahora cosas que me gusten y que eso fluya, tuve que sentirme fuerte y acompañada por mí misma antes que las cosas salieran “bien” para poder en algún momento que estuvieran mejor.

 

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