Ilustración: La Baron de la Cerveza

*Por Solana López

No hay posibilidad de un sujetx éticx sin amor que le constituya. En la inscripción de la relación con el otre están las bases fundamentales del vínculo indisociable entre amor y ética. Cuando esta relación falla lo suplanta el utilitarismo y la mercantilización, lo que tengo para dar tiene un precio y lo que el otre me da tiene un valor de uso, me sirve o no me sirve.

Tomar distancia crítica y transformar nuestros modos de amar y vincularnos en relación al modelo heteronormado, implica también no reproducir las formas asociativas propias del mercado. Porque en la matriz opresora el patriarcado aprende del capitalismo y viceversa. Son un par que se retroalimentan.

Hannah Arendt decía que el capitalismo había logrado primero alienarnos del mundo, es decir nos hizo individualistas, cosa que debemos combatir tanto como la propia alienación que provoca los modos de amor patriarcal.

Existir, ser, transitar la vida y el deseo es siempre con otres.

La dimensión ética en el amor también incluye asumir que hay materialización de vínculos amorosos múltiples, con los tiempos y formas personales para los procesos de elaboración y cambio y deseos que se configuran en la historia de cada sujete. Esquematizar un modelo único y universal siempre es pretensión de disciplinamiento.

El acuerdo entre pares, es lo que supera cualquier desigualdad, pero para ello debo sentirme par de mi compañere erotico, amoroso, de pareja etc. Como pares humanxs, que la diferencia constitutiva de ser cada unx únicxs no sea motivo de cosificación y de opresión.

El amor si de algo debe ser libre, es de todas las formas de explotación.

*Solana es psicóloga social, feminista, referente nacional de la Corriente Lohana Berkins.

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