Por Nadia Ahumada*

A horas del 3° paro internacional de trabajadoras las tensiones en el  mundo laboral, ese que históricamente nos fue relegado, el que se ubica en el espacio público, se siente, se vive y se disputa.

Quienes nos encontramos con trabajos remunerados y tenemos la posibilidad de agremiarnos (porque tenemos que visibilizar también que no es la realidad de la mayoría de las compañeras) tuvimos que pelear para que una herramienta gremial como el paro de actividades se haga efectivo en los sindicatos. Las experiencia que hemos acumulado en estos años en donde el movimiento feminista irrumpió en todos los espacios que habitamos, nos permite batallar para que nosotras, si nosotras, decidamos como manifestarnos. Hemos sentido cómo incomoda que utilicemos la huelga, un derecho de lxs trabajdorxs, para denunciar que seguimos siendo el número que aumenta cuando hablamos de desocupación, de precarización y de brecha salarial pero disminuye a la hora de la representación gremial y política; que existe segregación de género a la hora de asignarnos tareas;  que el acoso sexual y la violencia laboral es una problemática recurrente en nuestras trayectorias. Nos han interrogado nuestros propios compañerxs trabajadorxs de por qué no generamos otros espacios, por qué no otros métodos, a lo que hemos respondido que también lo hacemos, porque si de algo sabemos las feministas es de ser creativas, lo aprendimos a la fuerza de la condiciones que nos tocan vivir.

Pero si contamos con nuestra herramienta de huelga ¿por qué no utilizarla?  ¿Acaso se  piden espacios de reflexión cuando paramos docentes, estatales o privados? NO, aunque no signifique que también en esos espacios no inventemos miles de métodos… otro capítulo. Que las trabajadoras paremos incomoda porque desnudamos este mundo capitalista y patriarcal, porque estamos exponiendo que sin nuestra fuerza de trabajo remunerado y no remunerado el mundo no gira, y eso claro trae resistencias. Pero acá estamos,  manifestándonos de miles de formas, movilizadas en la calle y organizadas en un contexto hostil y represivo con gobiernos de derecha que avanzan en nuestro continente.

Quienes podemos hacerlo paremos, por nuestras compañeras que no podrán porque si no changuean no comen, porque tienen contratos basura, porque son “monotributistas” precarizadas por el propio Estado que debería regular, porque están desocupadas, porque sus trabajos no están reconocidos ni económica ni salarialmente. Paremos porque es nuestro derecho, paremos para que nos escuchen, paremos por nuestras vidas. Paremos y encontrémonos en la calle, en las plazas, en los barrios, juntas y en manada.

*Nadia es Trabajadora Social, integrante de la Campaña Nacional por Aborto Legal, Seguro y Gratuito, referente de la Corriente Nacional Lohana Berkins.

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