En el marco del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, entrevistamos una de las coordinadoras de la Secretaría de Mujeres Inmigrantes. 

Para conocer más de la realidad que viven las mujeres que inmigrantes en Chile, conversamos con Natalia Carmona Aristizábal, Coordinadora del Área de Incidencia Política y Artículación Territorial de la Secretaría de Mujeres Inmigrantes.

 

“La Secretaría de Mujeres Inmigrantes nace a partir de que varias mujeres migrantes residentes en Chile nos empezamos a juntar, porque vemos la necesidad de tener redes que cuando una migra obviamente no cuenta con ellas” recordó Natalia y explica que “empezamos un colectivo que se llama Tejiendo Aquelarre, que lleva alrededor de 2 años y que es constituido por mujeres de diferentes países: colombianas, peruanas, brasileras, españolas, haitianas, rusas”

Natalia Carmona, una de las coordinadoras de la Secretaría de Mujeres Inmigrantes.

Explica que “la intención era generar un espacio de autoformación y de contención, pero luego a medida que fuimos avanzando, vimos la necesidad de tener un espacio de injerencia política y a partir de eso, unas cuantas decidimos constituir la Secretaría de las Mujeres Inmigrantes de la Coordinadora Nacional de Migrantes, como un espacio donde las mujeres residentes en Chile puedan contar”

 

La dirigenta destaca que “nosotras reconocemos que no representamos la realidad de la mayoría de las mujeres inmigrantes, porque reconocemos que tenemos una situación de privilegio, somos profesionales todas las que estamos en la coordinación de la secretaría y la realidad que nos permea es diferente a la realidad de las mujeres migrantes que viven en Chile. A partir de eso, de la mano de la Coordinadora Nacional de Migrantes, nace esta Secretaría que es pluralista porque nosotras somos diversas”

Desde esta Secretaría y reconociendo la diversidad de las realidades de las mujeres migrantes en Chile, decidieron realizar dos encuentros para discutir la situación de las mujeres migrantes en este país. “Ahí identificamos una serie de discriminaciones que no son muy lejanas a las que viven las mujeres chilenas y que en la actualidad están muy en boga con el movimiento feminista”

 

Pese a esto, Natalia reconoce que “una de las primeras cosas que se fueron definiendo fue no hablar de feminismo con las mujeres migrantes, porque hay un rechazo de primera mano en el imaginario erróneo de que feminismo es igual a feminazi, entonces, nosotras hablamos de mujer y migración para poder abordar toda esa discriminación”

 

Uno de los focos de conflicto que han identificado es la violencia de género, que afirma “hemos identificado algunos focos muy profundos en algunos colectivos, ya que la violencia está normalizada por la cultura, son colectivos principalmente de mujeres dominicanas, peruanas, colombianas, haitianas; lo que se agudiza con no contar con redes en Chile y con no conocer los mecanismos de las instituciones en las que se puede hacer denuncia, partiendo de que muchas de las compañeras están irregulares”

 

El segundo foco de discriminación que viven, tiene que ver con “la violencia en el trabajo, que es la precariedad laboral, ya que muchas compañeras por la necesidad de lograr la residencia se aceptan trabajos muchas veces en condiciones casi de esclavitud”

 

Asimismo, el tercer foco de conflicto que viven las mujeres migrantes es la sexualización y la objetivización de las mujeres, ya que como explica Natalia “en el imaginario no solo chileno sino que mundial hay una hipersexualizacion en torno al cuerpo de la mujer dominicana o colombiana, eso ha llevado a que se manifiesten cosas como que las mujeres no se sientan en confianza para vestir por ejemplo ropa de colores, cosas que una piensa que son muy sencillas, pero se vuelve un problema complejo para ellas”

“También hemos identificado que las mujeres migrantes no se consideran sujetas de derechos, ellas creen que porque son mujeres que migran no tienen derecho al acceso a la salud, a la educación, lo que dificulta cuando están enfermas, pues lo que hacen es que no van a los consultorios, sino que van a farmacias para que les receten un remedio o le preguntan a sus compañeras que les dieron cuando se enfermaron” relata Natalia.

 

La dirigenta de la Secretaría de Mujeres Inmigrantes informa que “un quinto foco es la objetivización académica. Hemos identificado que diferentes colectivos de migrantes cada vez estamos rechazando a las instituciones académicas porque son utilitaristas, pues van, nos entrevistan, nos usan, nos extraen y luego nos regresan, ese es un problema porque muchas de las mujeres cuando hacemos encuentros y hay mujeres chilenas, prefieren no hablar, lo que manifiesta una desconfianza hacia las compañeras chilenas, y la idea no es partir un colectivo como el de las mujeres que tenemos problemáticas transversales”

 

El análisis de Natalia sobre el movimiento feministas se da desde la valoración pero también la desconfianza desde un sector de las mujeres que muchos años ha permanecido relegado. En este sentido, la dirigenta relata que “gracias al Encuentro de la Coordinadora 8 de marzo nosotras nos hemos adherido a una convocatoria de diferentes colectivos y compañeras que son feministas o que trabajan en el tema de la mujer migrante para trabajar una línea común. Ahí está al Colectivo Sin Fronteras, Microsesiones, hay compañeras que escriben en revista Arcadia, compañeras de regiones y hay diversidad”

 

“Si bien el movimiento feminista del 2018 sirvió para visibilizar las temáticas de las mujeres migrantes que son diferentes o son más agudas por el hecho de ser migrantes, también tenemos nuestras críticas, pues no deja de ser un feminismo blanco académico y la situación de las mujeres migrantes no es de blancura y academicismo, sino que es de realidad. Rescatamos que nos han abierto los espacios, nos han permitido participar y que nosotras seamos las voces, que nosotras mismas contemos nuestras realidad y que no sea una compañera chilena la que vaya a expresar por nosotras lo que como migrantes vivimos, rescatamos eso que se ha venido dando” detalla.

 

Pero agrega que “la realidad de nosotras no tiene que ver con ser blancas o académicas, para nosotras es cada vez más vulnerabilidad, si empiezas a sumar: mujer, mujer migrante, mujer negra, mujer pobre, mujer que no habla castellano, mujer migrante negra madre soltera, o sea, una cantidad de calificativos que lo que hacen es agudizar la vulnerabilidad. Nosotras nos sentimos identificadas con las compañeras de poblaciones, pobres, pero que sentimos que tampoco están representadas en el movimiento del 2018”

Pese a estas críticas, la Secretaría decidió sumarse a la Coordinadora Transversal de Mujeres Organizadas, donde hay diversas organizaciones feministas y de mujeres, en palabras de Natalia “porque sentimos que es un colectivo de mujeres donde nos permitían ser nosotras mismas, podemos expresar y manifestar lo que como mujeres migrantes estamos viviendo, pues lo que nos ha pasado antes es que íbamos a lugares y tomaban la voz por nosotras, pero en este espacio hemos sentido que podemos ir a manifestar abiertamente lo que sentimos, en lo que estamos de acuerdo y desacuerdo, por eso mantenemos nuestra participación ahí”

 

Sin duda, el movimiento de mujeres y feminista tiene grandes desafíos, y la realidad de las mujeres migrantes y como hacerla parte de las demandas es uno importante. Natalia destaca que “nosotras decidimos organizarnos, reconocer que tenemos muchas diferencias y que somos muy diversas, que no podemos llegar a acuerdo en un 100%, pero que sí estamos en toda la disposición de trabajar en conjunto, porque lo que nos une es que somos mujeres migrantes y que hemos vivido violencia de una u otra manera”

Asimismo, “hemos visibilizado la necesidad de vincularnos con organizaciones y compañeras chilenas pues somos pocas las que estamos concientizadas y trabajando, por eso necesitamos apoyo; pero la idea es que esto sea un apoyo y aliadas, pero que no hablen por nosotras. En ese sentido vemos clave que las compañeras chilenas vean la necesidad de hacer la diferenciación así como lo han hecho con las compañeras indígenas, con las lesbianas, con colectivos que han sido reconocidos en sus particulares vulnerabilidades. Es importante que se abran espacios donde se nos permita hablar, se tomen acuerdos y nosotras estemos vinculadas”

Coordenadas:

Facebook: Secretaría de Mujeres Inmigrantes Chile

Mail: secretariamujeresinmigrantes@gmail.com

Fotografías: Facebook de Secretaría de Mujeres Inmigrantes

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