Imagen: Del Muro de Lía Rodríguez

*Por Lía Rodríguez

A finales del año 2018, en la principal universidad pública del Paraguay, la Universidad Nacional de Asunción (UNA), nace una nueva facultad, la Facultad de Ciencias Sociales (FACSO), resultado de largas, consecuentes, y valientes luchas por tener una nueva unidad académica que piense lo social y genere saberes al servicio del pueblo. Contraria a formas hegemónicas de producir saberes y reproducir individuos solitarios, la FACSO se piensa colectivamente, con mirada negra, campesina y hacia el Sur.

En el marco de la lucha por tener a las Ciencias Sociales convergiendo en una misma facultad, las carreras de Sociología, Ciencia Política, y Trabajo Social se organizan; por un lado las carreras de Sociología y Ciencia Política, que  funcionaban ambas en una Escuela dependiente de la Facultad de Derecho, en donde en el año 2017 en plena ocupación de la institución exigiendo la desanexión para la posterior creación de la FACSO, las estudiantes mujeres de Sociología y Ciencia Política fundan el colectivo feminista “Mujeres CientistasSociales – MUCSO”, con el ímpetu sin fin de construcción de unas Ciencias Sociales en teoría y prácticas antipatriarcales y con perspectiva de género.

Por otro lado la carrera de Trabajo Social luego de pasar por dos procesos de desanexión, más tarde constituirse en Instituto y tener experiencias feministas organizativas a lo largo de cincuenta años de lucha, en el año 2017 se funda el colectivo feminista “Rosa Luxemburgo”. Pese a la separación territorial, ambos colectivos feministas fueron tejiendo nuevas maneras de interrelacionarse y articular en pos de una nueva unidad académica inherente a construcciones feministas.

Ambos colectivos fueron protagonistas durante el proceso de construcción, y una vez constituida la nueva facultad, quedó el desafío de problematizar eso que nos interpela y nos encuentra juntas: el género como centralidad de estudio en las diferentes ramas de las Ciencias Sociales, y sobre el sujeto masculino caracterizado por ejercer hacia cualquier iconización de lo femenino varias expresiones de dominación, sea sexual, bélica, económica, política, moral, intelectual.    

La realidad es una a la luz de un pueblo con sed de justicia: la mercantilización de la educación avanza, y el acceso a la universidad es verdaderamente un privilegio, pues solamente la élite nacional se reproduce allí dentro. Estudiar en el sector terciario se convierte no en un bien público, sino en una cuestión de clase social.Durante las discusiones acerca del rol de la Universidad y la participación de las mujeres en las Ciencias Sociales, en el marco al 8 de Marzo del 2019, los colectivos feministas decidieron intervenir políticamente las paredes de la facultad, inmortalizando en un mural la lucha histórica de las mujeres por la liberación de nuestros cuerpos-territorios, quebrando aquello que la antropóloga feminista Rita Segato desarrolla como “mandato de masculinidad”.

A las 1am del pasado viernes 8 de marzo, se terminó de grabar en las paredes de la FACSO, la expresión máxima de una espíritu incendiaria, obrera, rebelde, campesina y combativa con las fuerzas de nuestras ancentras que nos guían consu sabiduría en este camino de desmontar todo aquello que no nos deja ser.

La FACSO es aire fresco, anticapitalista y antipatriarcal, aire de una educación transformadora, feminista.

 

Lía es estudiante de Sociología y miembra de MUCSO.

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