Archivo Histórico del Tucumanazo

Y por la edad de tu dolor,

Por tu esperanza interminable, mi amor,

Yo quiero vivir en vos.

Serenata a la Tierra de uno.

Maria Elena Walsh.

En las últimas semanas los medios nacionales e internacionales han vuelto a descubrir a esa pequeña provincia en el norte argentino. La provincia más chica pero la más densamente poblada; como nos gusta repetir desde que nos lo enseñaron en la escuela. La provincia con clima subtropical y estación seca. La del calor intenso en las noches de verano. La provincia por donde les mochileres porteñes solo pasan una noche en su camino a Salta y Jujuy y que suele terminar en Machu Picchu. La provincia de “la Casita de Tucumán”, expresión que no nos cansamos de corregir, aclarando que: es la “Casa Histórica”, porque Tucumán está llena de “casitas”. La provincia del mejor sanguche de milanesa y de las mejores empanadas jugosas y sin papa. La Provincia donde hubo una voz, la llamada voz de latinoamérica, Mercedes Sosa.

En los últimos días se volvió a poner el foco en Tucumán. Aquella provincia que vio cerrar sus ingenios durante la Dictadura de Onganía en 1966, y junto a ello esfumarse los sueños de gran parte de sus habitantes, quienes debieron migrar a la Capital en busca de nuevas oportunidades. La provincia del Operativo Independencia, aquel acto genocida y desaparecedor de personas que fue la fase inicial de la más salvaje dictadura que conoció nuestro país. La provincia donde Bussi fue elegido gobernador en democracia. La provincia de la cual desapareció Marita Verón y donde fue víctima de femicidio Paulina Lebbos.

Aquella provincia que también es el polo universitario del Noroeste argentino, donde se hizo escuchar el movimiento estudiantil organizado, donde se gestaron las protestas y las movilizaciones en las fábricas y la alianza obrero-estudiantil. La provincia de Isauro Arancibia y los tucumanazos. La provincia de las luchas populares. Allí donde se llenan las plazas cada 24 de marzo, donde el movimiento feminista grita Ni Una Menos con la fuerza de un tornado que llega hasta el centro de la patria.

La provincia que es la nuestra y de la que nos cuesta tanto hablar. Pero esta historia, que tanto ha sido contada estos días, merece ser repetida, contextualizada y recordada. Tenemos la obligación de no callar. No podemos ampararnos en el privilegio del silencio. Ha llegado la hora de apropiarnos de la palabra y de construir el relato de la provincia que queremos. “Para sembrarte de guitarra, para cuidarte en cada flor, y odiar a los que te castigan, mi amor, yo quiero vivir en vos”.

La edad de tu dolor/ idioma de infancia.

Enero en Tucumán es sinónimo de pileta de natación y aire acondicionado. O al menos, lo es para nosotres, les que siempre tuvimos acceso a estos privilegios. A los 11 años este era todo nuestro mundo conocido. Nuestra mayor aventura consistía en salir de la pileta para comprar un palito bombón helado.

Sin embargo, las infancias distan de ser iguales. Y por más que muchescreímos empatizar al compartir una imagen nuestra a los 11 años en las redes sociales, esas fotos de niñesblanques que se hicieron virales recordando nuestros años felices, solo sirvieron para profundizar todas esas diferencias que nos separan de las otras infancias.

Para Lucía, una nena de 11 años del interior de Tucumán, enero nada tuvo que ver con piletas y helados. Su verano transcurrió entre hospitales, profesionales de la salud y obstrucción de derechos. Lucía no pudo jugar, y no lo hizo cuando pidió que le realizarán una interrupción del embarazo.

Lucía a sus 11 años había sido víctima de una violación por parte de un familiar cercano. Necesitaba cuidados y nos los tuvo. Lucía necesitaba acceder a tiempo y de manera segura a un aborto. Necesitaba que se respete el marco legal vigente; necesitaba que alguien recuerde lo que dice el Código Penal Argentino desde 1920: que el aborto es legal en caso de violación. Necesitaba que alguien recuerde lo que dijo la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el año 2012, cuando se interpretó de manera clara el código penal y el aborto no punible pasó a ser la “ILE”, esas siglas que tanto usamos y que especifican los supuestos de Interrupción Legal del Embarazo. Lucía necesitaba que la escuchen y que le permitan seguir jugando.

Pero tuvo que esperar. Les adultestucumanes que tenían a cargo su salud decidieron que no correspondía que fuera una niña. Decidieron que Lucía debía ser madre. Y se empeñaron en “salvar las dos vidas”. Fue así que Lucía debió pasar el verano viendo como crecía en su interior el producto de la violación.

Es horrible escribirlo, pero nos animamos a evidenciar esta imagen porque de esto se trata. La perversidad de pretender salvar una vida a costa de otra. Exponer a una niña a ser una incubadora sin siquiera lograr entender qué sucede en su interior. La imagen es tan perversa que nos llena de lágrimas los ojos de solo pensarlo. Que lejos nuestras fotos de infancias felices. Que lejos, estando tan cerca.

 Por tu decencia de vida/ Por todo y a pesar de todo.

Mientras Lucía esperaba, fueron las voces del otro Tucumán las que se hicieron sentir. La de aquellesque, desde una real decencia, lejos de toda moralina,logran vencer el miedo, y no se permiten el lujo del silencio. Fue la empatía de una sociedad profundamente sensible a los sufrimientos, la que logró vencer la apatía del verano tucumano.

El movimiento feminista y de derechos humanos, las redes y la organización de partidos políticos y sindicatos, alzaron su voz exigiendo que se respeten los derechos de Lucía, reclamando lo obvio: que las niñas sean niñas, no madres.

Los derechos que nos amparan desde principio del siglo pasado en Tucumán tuvieron que ser batallados como si se tratara de una revolución. Pero finalmente se logró. Lucía fue intervenida por dos profesionales de la salud del sector privado, Cecilia Ousset y José Gijena, porque la totalidad del personal de salud del Hospital público donde se encontraba internada se declaró objetor de conciencia y se negó a realizar la práctica. A Lucía le hicieron una cesárea, porque el tiempo transcurrido hizo imposible otro tipo de intervención.

¿Es esto legal? no, claro que no. Pero el gobierno de Tucumán pareció haber decidido volver a aquellos tiempos donde no regía el estado de derecho, decidió prescindir de la Constitución Nacional y de los Tratados de Derechos Humanos, decidió no respetar el Código Penal, decidió declararse una “provincia pro vida” e impulsar la tortura a las niñas. Decidió no aplicar la Ley de Educación Sexual Integral y decidió no tener una ley de salud sexual y procreación responsable. Decidió no escuchar las necesidades de Lucía, decidió no cuidar a sus niñas.

Ante a esta ilegalidad, se plantó con fuerza el otro Tucumán. El que se moviliza. El Tucumán feminista, popular y democrático.

Es una batalla dura, frente a cada avance hay una represalia. Hoy Lucía está estable; el feto de 23 semanas nació con vida, para finalmente perderla unas semanas después. Cuál ave de rapiña un grupo deabogadestucumanes anti derechos esperaron este desenlace para denunciar penalmente a les mediquesque realizaron la intervención. Los acusaron de homicidio ante una fiscal que es conocida por su posición contraria al aborto en todos los casos, y quien ya había intentado intervenir en este caso desde el principio dispuesta a negar los derechos de Lucía.

La denuncia penal no tiene asidero jurídico, pero despertó nuevamente la empatía del Tucumán movilizado. Miles de personas les hicieron llegar su apoyo a través de un comunicado que circula por las redes. A las avanzadas antiderechos se contraponen los abrazos de quienes luchamos por un Tucumán con más justicia social, un Tucumán donde todes les niñes puedan disfrutar su infancia, donde todes tengamos derecho a ser felices.

Ese Tucumán existe y es cada vez más fuerte. De esta historia tan triste lo que nos queda por todo y a pesar de todo es la esperanza interminable de querer vivir, en esta otra sociedad. La que día a día estamos construyendo, por nuestras nuevas rebeldías.

Por todo y a pesar de todo, mi amor, yo quiero vivir en vos…

 

Alejandra Iriarte y SebastianDiaz Romero

Marzo 2019

 

*Este texto toma fragmentos de la canción “Serenata para la Tierra de Uno” compuesta por María Elena Walsh para el disco Juguemos en el Mundo del año 1970. Recomendamos leerlo escuchando la versión de Mercedes Sosa del disco homónimo del año 1979. Gracias a ellas dos por las palabras que siempre nos faltan. Para escuchar : https://www.youtube.com/watch?v=zvd-8DRur-A

 

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