Imagen: Mila Amarilla Marichal

*Por Clemen Bareiro Gaona

¿Qué es el 8M? Nos preguntamos un montón de veces. Por supuesto que como bien se sabe es el día internacional de la mujer trabajadora, pero me quiero referir hoy a la articulación de cerca de 40 organizaciones de Asunción y otras ciudades como Encarnación, Ciudad del Este, Concepción, Coronel Oviedo, Pilar, entre otras. Compañeras autoconvocadas que desde hace 3 años toman las calles y las plazas para gritar sus reivindicaciones. Una articulación que además forma parte de un movimiento global, con sus desafíos propios en cada país y región.

Una compañera feminista definió al 8M como el gran espacio articulador de los feminismos del Paraguay. En una plenaria, la primera de este año, entre todas llegamos a la conclusión de que hasta ese momento el espacio es el lugar desde donde movilizamos, desde donde pensamos acciones que llamen a las personas a sumarse al debate y a la acción; y desde donde intentamos colocar en la agenda pública temas que hacen a los derechos de las mujeres.

Me parece importante recalcar dos elementos claves de este espacio, que nosotras a la interna del movimiento hablamos de feminismos y de las mujeres en todas sus diversidades. Mujeres hetero, lesbianas, trans, urbanas, rurales, campesinas, profesionales, indígenas, mamás y mujeres que deciden no serlo, artistas y deportistas. Mujeres de todas las edades y de diferentes sectores con un objetivo en común: la lucha contra el heteropatriarcado capitalista y la profundización de una democracia donde quepamos todes.

En Paraguay, nos encontramos en este momento con una avanzada antiderechos, muy probablemente a consecuencia del protagonismo de la agenda de derechos de las mujeres. En torno a la movilización del 8M de este año tuvimos 2 arremetidas de esos sectores: la resolución 1761 del Ministerio de Educación y Ciencias, mediante la cual se  dispone la no utilización del material denominado: Guía para docentes sobre Educación Integral de la Sexualidad, para Educación Permanente. La prohibición es para instituciones educativas de gestión oficial, privada y privada subvencionada de todo el país (6 Marzo 2019). Otra acción claramente anti-derechos post 8M se produjo el jueves 21 de marzo en el Senado de la nación, que se declaró “Por la vida y la familia”. Lo hicieron el mismo día que el movimiento campesino ocupaba Asunción en su marcha anual; y explícitamente se negaron a declararse “Por la vida, la familia y la reforma agraria”, ante la moción de una senadora que dejó en claro que todo el mundo, en principio, está a favor de la vida y la familia. El problema es la instrumentalización de ese concepto por parte de sectores que representan la vanguardia del atraso. Se trata de los mismos y las mismas que no se inmutan con los niños y niñas en situación de calle, ni con la falta de servicios sanitarios para las grandes mayorías, ni toman en cuenta en sus políticas públicas a las familias indígenas ni a las que están formadas por una abuela y sus nietos y nietas, a pesar de las disposiciones constitucionales. ¿A favor de qué vida y de qué familia están?

En este contexto, en las agrupaciones de mujeres y feministas, tenemos la tarea de seguir construyendo organización y pensamiento. Es un desafío en este momento clave para la historia del movimiento, dar un paso más y empezar a fortalecer todos nuestros frentes, el de las calles, el de las compañeras que ocupan espacios dentro de los ámbitos de decisión institucional, el de las artistas, el de las que militan organizaciones político partidarias, el de las investigadoras, las sindicalistas y las campesinas. No podemos regalar ningún espacio.

Es importante mencionar que no todo refleja un panorama desolador en Paraguay. Una semana antes de que el senado se declare “por la vida y la familia”, se ratificó en esa misma Cámara en la aprobación del 100% del salario mínimo legal vigente para las trabajadoras domésticas. Esta victoria es fruto de la lucha de muchos años de las trabajadoras organizadas y sin duda es una buena manera de combatir la pobreza y avanzar hacia un país sin discriminación legalizada.

Nuestro desafío principal es que podamos combinar el movimiento con la conquista de nuestros derechos y el no retroceso en términos de conquistas. No podemos quedarnos en el reclamo desde las calles, pero tampoco podemos perderla nuevamente.

Con esta afirmación no quiero desvalorizar la movilización, al contrario, creo que hoy somos el movimiento con mayor capacidad movilizadora en zonas urbanas. Movemos gran cantidad de gente dos veces al año y es por eso la urgencia de seguir convocando a las compañeras a unir las fuerzas y accionar desde los diferentes espacios que ocupamos.

Asumamos nuestra responsabilidad política de exigir a un Estado que no está acostumbrado a dar respuestas a nuestras demandas. Para esto debemos ponernos como objetivos conquistas concretas, por ejemplo, lograr que los sindicatos asuman el compromiso de llegar a una Huelga General el 8M2020.

Para ello necesitamos generar espacios de reflexión, debates y formación con compañeras y compañeros dispuestos a dar la lucha por una sociedad que incluya a todes.

Nuestro compromiso es que el 8M no se quede en la emotiva lectura de un manifiesto, con la mera enunciación de nuestras reivindicaciones, sino que le arrebatemos victorias al capitalismo sostenido por el patriarcado.

 

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