Imagen: Mila Amarilla Marichal

*Por Marivel Guillén
Fui trabajadora doméstica con el régimen cama adentro por seis meses, cuando llegué por primera vez a Buenos Aires. Nunca jamás había trabajado de esa forma, no tenía experiencia. Imagínense, de la chacra a la ciudad. Recuerdo que una vez mi patrona me dijo: «sacá la basura Marivel» y saqué la basura, pero con el basurero y todo .
Aprendí muchísimas cosas, especialmente en lo culinario, pero también aprendí lo que era la humillación: «Marivel me traes agua», en sentido imperativo, «Marivel me haces la leche», -tuja partida hina- «¡Marivel pea Marivel amoa!» (Marivel esto, Marivel aquello). Les puedo asegurar que me levantaba a las 5 de la mañana y me acostaba a las 12 de la noche. Esos seis meses fueron las peores de mi vida. Lloré tres meses sin parar: y después me dije: «Bueno che ama , nde derujúi voi kuri evy’avo» (Bueno querida, no veniste acá para ser feliz) y no lloré más, pero ajesu’úpa (me mordí todo).
Para aquellas personas que no quieren que las domésticas ganen el salario mínimo legal, pues les digo que ellas hacen un trabajo de 24 horas, ¡NO DE 8 HORAS!, o de 10 o de 12 horas como todo el mundo, ellas trabajan día y noche. ¡Anive pe penemiserable! (¡Dejen de ser miserables!).
Dije 24 horas porque resulta que cuando se enfermaba un integrante de la familia, era yo la que se tenía que levantar a darle los antibióticos a las tres de la mañana, por ejemplo. Cuando venían visitas a la casa era yo la que tenía que estar sirviendo hasta que ellas se vayan y no importaba si eran las 4 o 5 de la mañana.
A esas personas que les quieren descontar la comida del sueldo les digo que ni la comida más rica, ni el manjar más caro en una casa donde te tratan como una ESCLAVA TIENE SABOR. ¡NDAHÉI! (sabe mal). Ha pemoînge penderevikuápe pe penerembi’u (métanse la comida en el culo), si no quieren dar ese plato de comida. No tienen ni idea de lo que es vivir encerrada 6 días dentro de 4 paredes rodeada de personas extrañas, que carecen totalmente de afecto hacia vos, que no tienen empatía. Lo más triste es cuando enfermás. Ahí tenes que seguir con las tareas y si tenés que baldear, no importa si estás con fiebre de 40 grados, nadie se te acerca a preguntar «¿te sentís bien?». Esos 6 días se convierten  siglos.  Yo les puedo asegurar.
Si no tienen el poder adquisitivo para pagarle a una empleada doméstica, paguen por hora, les va a salir mucho menos, manden hacer lo necesario y se acabó el problema. Ah, claro, como no querés hacer nada después de trabajar 9 horas, lo más lindo es tener una esclava para ocuparla de día y de noche ¿no?
¡LA LIBERTAD ES LO MÁS HERMOSO QUE PUEDE TENER UN SER HUMANO! Aunque sean 2 o 3 horitas al día, y eso es lo que uno no tiene y es lo que más duele cuando una trabaja con cama adentro. He dicho.
*Marivel es migrante paraguaya que reside en Buenos Aires, docente de la Lengua Guaraní, maestra de la vida.

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