*Por Pamela Méndez

¿Cuántas científicas mujeres conocemos? ¿Cuántas mujeres aparecen en la historia? ¿Cuántas mujeres hay en las bibliografías escolares o universitarias?

Durante años naturalizamos la ausencia de mujeres en nuestras vidas académicas, en la historia, en los discursos que circundan a lo científico. Crecimos aprendiendo sobre lo que hicieron los patriotas para liberar nuestro continente, encontrando en distintas personalidades masculinas simbologías nacionales, observando cuadros en las escuelas dónde solo caben varones: próceres, médicos, científicos… No hay lugar para las mujeres. Nos anularon automática y sistemáticamente de estos ámbitos, creando un escenario de imaginarios posibles restringidos para nosotras.

La foto del agujero negro tomada hace unos días circuló por todo el mundo, y no es para menos… Por primera vez en la historia lograron capturar dicha imagen, el universo tiene un misterio menos y la comunidad científica avanza un paso más. Un grupo de 200 científiques del proyecto Events Horizont Telescope (EHT) logró la hazaña, aunque el aporte de una mujer fue fundamental: Katie Bouman comandó el desarrollo del algoritmo encargado de fotografiar el agujero negro, sin ella esto no hubiera sido posible.

Katie llegó a un lugar poco común para nosotras. Sin embargo, algunos portales de noticias omitieron mencionarla y obviamente incluyeron testimonios de expertOs

¿Qué pasa con las mujeres en la ciencia?

 Siguiendo con la tendencia de la brecha salarial de género, el ámbito académico también posee un “techo de cristal”, esa limitación implícita, sistemática e “invisible” que padecemos las mujeres y que por supuesto obstaculiza nuestras carreras y nuestras aspiraciones de llegar a puestos de poder. Hasta el año pasado, en CONICET, si bien más de la mitad de les cientifiques eran mujeres, sólo un 25% de ellas llegaron a puestos de poder y un 60% se desempeñaron como asistentas. En España, según el Informe de Mujeres Investigadoras 2017, al igual que en el CONICET, sólo el 25% de las mujeres alcanzan un cargo jerárquico. En Paraguay, la presidenta de la Sociedad Científica del Paraguay (SCP), Antonieta Rojas, señaló en una entrevista para La Vanguardia, que en ingeniería o matemática solamente un 5% son mujeres, aunque en áreas como salud y ciencias agrarias hay más presencia femenina. Mientras tanto, en Chile, pese a que las mujeres con títulos universitarios aumentan, acceden en menor proporción a cargos altos. Este breve pantallazo sobre el techo de cristal muestra una cuestión sistemática sobre la segregación femenina, en este caso en la ciencia. No solo se puede percibir una segregación vertical sino también horizontal, es decir, encontramos trabas en nuestras aspiraciones para lograr ascensos, así como también una orientación –socialmente construida- sobre las áreas que serían pertinentes para mujeres.

La desigualdad a la hora de acceder a las comunidades científicas y comités de selección, la falta de mujeres en algunos ámbitos profesionales, la ausencia de mujeres próceres, la escasa cantidad de autoras que tenemos en las bibliografías obligatorias de las currículas escolares y/o universitarias, las tareas que son socialmente aceptadas e impuestas para nosotras nos generan un horizonte de posibilidades casi tan reducidos como el tamaño de la tierra en la inmensidad del Universo. En tanto perdure el patriarcado, no alcanzarán los títulos, virtudes y aptitudes personales para acceder a lo más alto de la pirámide jerárquica, o ser reconocidas por ello.

Un agujero negro es una zona del espacio con una densidad gravitatoria que imposibilita la salida de cualquier partícula o rayo que caiga en él… Siempre quisieron que las mujeres estemos ancladas en el escalón más bajo de la sociedad, el patriarcado funciona como una fuerza gravitatoria vil que intenta atraernos al fondo del agujero negro. Mientras intentamos avanzar, aumenta su potencia, pero tiene fallas y debilidades; ya nos dimos cuenta de eso. Descubrimos que visibilizar nuestra situación, organizarnos y romper los esquemas debilita su monstruosa fuerza ¿Quién dijo que de este agujero no se puede salir?

* Pam está cursando la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación y el profesorado  de Cs. de la Comunicación en la UBA. Le gustan el rock, los recitales, tomar mates e ir a la cancha a ver a Racing.

Deja un comentario