Por Pam Mendez*

El 9 de mayo de 1945 el Ejército Rojo terminó de vencer a los nazis, con un total de 34,5 millones de combatientes movilizades  y 27 millones de bajas lxs sovieticxs fueron quienes pagaron el costo humano más alto de la guerra. Sin embargo, la propaganda yanqui, “El fin de la historia» (que no terminó un carajo), etc. Se encargaron de arrebatarle los galones de la victoria e invisibilizaron el papel del Ejército Rojo.

Pero, las mujeres que participaron de “La Gran Guerra Patria» pasaron  más desapercibidas que el papel soviético en la derrota del nazismo. En 1941, cuando la “Operación Barba Roja» ya se había puesto en marcha y los nazis avanzaban sobre la URSS, más de un millón de mujeres se alistaron a las filas del ejército. Hubo francotiradoras, tanquistas, zapadoras y aviadoras. Entre ellas sobresalieron Lyudmila Pavlichenko, la francotiradora que abatió a 309 fascistas y el Regimiento 588: “Las brujas de la noche», quienes se transformaron en la pesadilla de los nazis. Dicho regimiento estaba conformado únicamente por mujeres y comandado por Marina Raskova, pionera de la aviación soviética.

“Las brujas de la noche” tenían entre 17 y 22 años y manejaron unas precarias naves usadas para fumigar (los Po-2) de los años ’20. Pese al corto entrenamiento (el tiempo apremiaba) y la desventaja técnica de sus aviones, aterrorizaron a los hombres de Hitler. Los Po-2 volaban bajo y eran muy sigilosos, por ende podían bombardear campamentos y no ser escuchadas, así como también esconderse en bosques. Como los aviones sólo podían cargar 2 bombas hacían alrededor de 10 misiones por noche, es decir arriesgaban su vida ¡10 veces!, además la baja velocidad a la que volaban les impedía escapar en caso que sean vistas, por ende sus misiones tenían un alto porcentaje de fallar, y morir. Tal es así que el Regimiento 588 tuvo un 50% de bajas.

La voraz propaganda capitalista, con su eficaz industria cultural montaron una historia con unos nuevos vencedores, potenciaron la participación de Estados Unidos en detrimento de la soviética y por supuesto, las mujeres norteamericanas, aliadas, partisanas y soviéticas no tuvieron lugar en la este nuevo relato. En cambio, nosotras politizamos y cuestionamos todo, entonces elegimos devolverle al Ejército Rojo su victoria y sobre todo honrar a las valientes mujeres soldadas.

¡Las mujeres también vencieron a los nazis, mira si no vamos a poder derrotar al patriarcado!

*Pam es estudiante de comunicación social UBA, feminista e integrante del equipo Emancipa Argentina.

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