*Por Noelia Díaz

“Es un rol muy pesado. Muy pesado, porque ser mamá no es fácil. Ser mamá siendo mujer en este país no es fácil. Una es madre dejando muchas veces de lado su vida personal, muchas veces sacrifica su vida de esposa porque a veces los hijos se enferman y una prioriza los hijos antes que salir con el marido, o cuidar la relación.  Y ser mamá de una persona que esté en condición de dependencia por alguna enfermedad o discapacidad es mucho más pesado. Mucho más pesado porque la sociedad, el estado no tienen medidas de protección para la mamá cuidadora de otras personas. Y la mujer abandona. Abandona el trabajo, abandona el estudio, se abandona. Entonces no es fácil es muy pesado muy desgastante y desafiante porque el estado tampoco te da las herramientas de formación para que vos sepas lo que tenés que hacer cuando se enferma, porque salud preventiva no existe, entonces cuando te pasa algo, ya sea de la condición que sea, cae en vos informarte sobre tal o cual medicamento o como dar, o como intervenir con tu hijx en tal o cual condición. Siendo sincera una va a la consulta de primer, segundo o tercer nivel y no se aborda la educación de esa enfermedad o medicamento. Y entonces vos pillás por el camino que había sido hay que darle en tal o cual momento y le preguntas a tu neurólogo y ahí te explica. No hay salud educativa para apoyar a esa madre. Entonces todo eso se suma al rol de ser mamá. Y si vos sos pobre y no tenés las condiciones entonces es peor porque nosotras tenemos una doble carga al ser mamá en estas condiciones y más si sos pobre. Entonces no es fácil ser mamá. Es una tarea que yo la asumí, la decidí en conjunto pero muchas veces es impuesta por las condiciones de pobreza o el no acceso a información o a veces la presión que tu familia te dice de que tenés que ser mamá. Y con esto no digo que no tiene sus momentos lindos, es agradable, súper divertido ser madre pero el área abandonada hace que, a veces, sea más pesada esa tarea”.

Este es el testimonio de Fátima Morínigo, una mujer paraguaya, quien tuvo el coraje de ser madre, pero no eligió el desafío de luchar, junto a su hija, contra la epilepsia refractaria. Relata que las primeras crisis se dieron cuando tenía 6 años. Desde ese momento han pasado por 7 fármacos diferentes en busca de que alguno prolongue el tiempo entre las crisis y disminuya la intensidad de las convulsiones, pero al cabo de cierto tiempo, el cuerpo se acostumbra a los medicamentos y los episodios vuelven.

Sin embargo, las madres rompen reglas y batallan contra tabúes cuando de brindar calidad de vida a sus hijxs se trata. Fue así que ella decidió investigar sobre el aceite de cannabis. Relata que al inicio tenía miedo porque en Paraguay 8 de cada 10 madres, privadas de libertad, están procesadas por micro-tráfico de drogas, no quería ser la siguiente tras las rejas. Aun así se acercó a la organización “Mamá Cultiva” y empezó a administrarle aceite de cannabis a su hija. Dice que hubo mejorías pero que es un constante aprendizaje. No siempre se accede a las mismas variedades de cannabis. En ocasiones el aceite preparado con cierta flor da resultados maravillosos, pero ese aceite se acaba y como el acceso no es constante ni sostenido, es probable que el siguiente preparado no tenga los mismos efectos sobre el paciente.

En coincidencia con del día de la madre, quienes forman parte de la organización “Mamá Cultiva” piden la inmediata implementación de la Ley 6.007 que crea el Programa Nacional para el Estudio y la Investigación Médica y Científica del Uso Medicinal de la Planta de Cannabis y sus Derivados, específicamente, del artículo 2 inciso c, que habla de la garantía al acceso gratuito al aceite a toda persona que se incorpore al programa, en las condiciones que establezca la reglamentación. Reclaman que hasta el momento no se está cumpliendo, no hay un registro nacional en el cual las personas puedan inscribirse, no hay laboratorios públicos que se acerquen a las familias que necesitan. El tratamiento con aceite de cannabis se utiliza en personas con cáncer, fibromialgia, autismo, epilepsia, solo por citar algunas patologías, por ello reclaman que es sumamente necesario democratizar su uso medicinal.

Los principales pilares de la lucha que emprenden desde “Mamá Cultiva” son:

  • Autocultivo
  • Cultivos colectivos y solidarios
  • Elaboración de fitofármacos a base de la planta completa, a bajo costo o gratuitos

Pero además se apoyan entre ellas, se escuchan, se abrazan. Se juntan y se comparten saberes y dolores. Los preparados de aceite se hacen en “olla común”, todas colaboran y no se vende. Para estas madres es urgente una nueva política de drogas y que se democratice el acceso al cannabis en Paraguay y el resto del mundo. El acceso a la salud debe ser universal y gratuito.

 

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