*Por Cintia Aquino

En casi todos los países de este continente, el día de las madres tiene una
fecha especial que incluso requiere de un día feriado o festivo dentro del
calendario.

El fenómeno del “día las madres”, se debe sobre todo al énfasis y la valoración que la sociedad carga sobre la maternidad. Y es que desde niñas nos han dicho que debíamos ser madres, nos obsequiaron muñecas para que juguemos a alimentarlas y a cambiarles los pañales.

Suena tan linda la maternidad desde las exigencias de un sistema que necesita del cuidado y la reproducción de seres que se inserten al modelo económico, competitivo y de consumo. Siempre nos han contado que la realización de una mujer se alcanza con la maternidad, pero nunca se detuvieron a analizar sobre el deseo que una mujer tuviese sobre su futuro. La sociedad ha obviado información crucial para el desarrollo de una maternidad plena y feliz. Pero luego
llegó el feminismo para estudiar y visibilizar la romantización de la maternidad como el discurso favorito de una sociedad que anhela la opresión y la subordinación de las mujeres.

Bajo este discurso imperativo que no contempla ni la posición económica o el acceso a una mejora material de las
mujeres, muchas se han convertido en madres y hoy están criando solas (aún estando en pareja), dejando sus vidas en el cuidado y la educación de los hijos e hijas. En otras ocasiones el Estado y la sociedad paraguaya han obligado a muchas niñas a ser madres sin contemplar que desde luego,  para una adulta ser madres es una tarea sumamente difícil porque existe una franja de desigualdad en donde las madres nos hemos adentrado al campo laboral al servicio de la producción y el hombre aún no se ha insertado al hogar de la misma manera.

Es importante mencionar que la maternidad es castigada por la sociedad desde las más fuertes críticas e idealizaciones hasta la sanción de leyes claramente machistas y patriarcales, que violan incluso los derechos de niños y niñas lactantes. Un ejemplo de esta violación de derechos de los y las lactantes, es el caso de la Tte. Quinteros, quien desde el día anterior a la celebración del feriado de las madres, cumple una condena de cuarenta y cinco días en prisión, por haber solicitado un permiso especial para amamantar a su pequeño bebé, sanción que es repudiada por algunos sectores populares de la sociedad pero la cual es utilizada como castigo aleccionador por parte del autoritarismo y la milicia paraguaya.

Una situación que se da en los últimos años, es que con cada vez más fuerza el sistema social nos empuja a las madres a desvincularnos del mundo laboral para volver al hogar y criar a los hijos e hijas, en tanto para los hombres no existe la exigencia de responsabilizarlos en el compromiso de cuidar a los hijos e hijas o realizar las tareas del hogar. Se debe tener en cuenta que hasta que no exista una igualdad de cuidado y responsabilidad de crianza compartida  dentro del hogar, a las mujeres, se nos dificultará la tarea de romper las desigualdades que se produzcan en otras esferas
como: en lo laboral, político, educativo.etc.

El feminismo ha sido una gran herramienta para demostrar  que la lucha está basada en la búsqueda de una maternidad deseada, planificada y feliz, también respeta el deseo que cada mujer tiene sobre su cuerpo, su futuro y
sus necesidades emocionales, afectivas y económicas. Ser madre feminista es una tarea muy comprometedora, porque requiere enfrentarse a toda una estructura social , religiosa, de conceptos  morales basados en privilegios heteronormativos patriarcales. Es una ardua tarea la de brindar a los hijos e hijas una educación libre de sexismo, binarismo y roles.

Educar en la diversidad, la igualdad de responsabilidades sin la jerarquía adultocentrista , nos ayuda a construir un futuro más equitativo para la sociedad del mañana.

Trabajar en las exigencias de políticas públicas que garanticen una maternidad feliz que no desgaste la vida de mujeres que desean realizar sus objetivos personales en paralelo con la maternidad, también es un compromiso que asumimos las madres feministas de esta época.

Para finalizar,  como mamá feminista, siento  la necesidad de abrazarme a las mujeres de generaciones anteriores y pedir que todas juntas podamos brindarles a nuestras, madres, abuelas, tías y a todas esas maravillosas mujeres que no conocemos,  un cálido afecto de regocijo sororo atendiendo y comprendiendo por todo el camino ,muchas veces doloroso ,que tuvieron que transitar para que nosotras lo hayamos podido estudiar, descifrar y hoy podamos elegir ser madres, ser empoderadas.

Las madres feministas somos protagonistas de la construcción de una nueva sociedad libre de estructuras y discursos que encadenen y subordinen a las mujeres y somos, además, las criadoras de niños y niñas que revolucionarán
el futuro respetando toda decisión y compromiso que cualquier mujer desee asumir, sobre su cuerpo y su vida.

Salud y revolución feminista, a todas las  hermosas y empoderadas madres
paraguayas.

*Cintia es mujer, mamá feminista y activista de derechos humanos, informática y ama de casa.
Le apasiona la literatura clásica y  los estudios de teorías feministas, principalmente en Latinoamérica.

FB: Cintia Aquino
IG: cintianoemi17

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