Por Francina Bianconi*

El ambiente artístico no es ajeno a la coyuntura social que se está viviendo. El pasado 22 de mayo el Senado argentino dio media sanción al proyecto de ley que busca incorporar un cupo femenino del 30% en los eventos y festivales musicales del país. Fue presentado por la senadora Anabela Fernández Sagasti y acompañado por el colectivo X Más Músicas Mujeres en vivo”, conformado por más de 700 artistas.

Como expresa uno de los párrafos del proyecto, “el campo artístico-musical es un ámbito de gran visibilidad que construye modelos y representaciones sociales significativas, entre éstas, ofrece miradas sobre los géneros y las sexualidades”.No solo hay desigualdad en las oportunidades laborales entre hombres y mujeres, sino que además no se brinda un panorama heterogéneo.

Según datos relevados en el Registro Nacional Único de Músicos del Instituto Nacional de la Música, hasta junio de 2018 había 37.346 artistas registrados, del cual un 80% correspondía a músicos hombres y tan solo un 20% a mujeres. La media sanción es un importante avance, ya que de implementarse la ley se incrementaría la presencia de artistas mujeres en los escenarios, en un contexto de cambio de paradigmas y de derribar las estructuras patriarcales que dominan en todos los ámbitos. Desde el primer festival folklórico de Cosquínal Buenos Aires Rock de 1970 llegando hasta nuestros días, la prominencia de hombres en las grillas de festivales es claramente marcada.

A principios de este año, José Palazzo, productor y creador de Cosquín Rock, justificó la escasa cantidad de bandas lideradas por mujeres en su festival: “no hay suficientes mujeres con talento que estén a la altura”, enfatizó el empresario cordobés. Inmediatamente, sus palabras tuvieron fuerte repercusión, y le valieron el repudio de cientos de usuarios en las redes sociales.

El rock, ese género que nació contestatario y rebelde, terminó convirtiéndose en un bastión de hombres que dominan la industria y los escenarios.Según los datos presentados en el proyecto, es en este género donde existe mayor desigualdad: de un total de 7 festivales analizados, todos tienen menos del 5% de solistas mujeres o bandas lideradas por mujeres en sus grillas de programación.“Más del 95% de las artistas femeninas somos independientes entonces no tenemos acceso al mainstream donde uno desarrolla un ‘producto’”, le comentaba a Diario Perfil la baterista Andrea Álvarez.

Casi como si se tratara de una contestación a Palazzo, el pasado mes de abril, se llevó a cabo la segunda edición del festival GRL Power en la ciudad de Córdoba, con una grilla compuesta exclusivamente por mujeres: Ana Tijoux, Miss Bolivia, Sara Hebe y hasta la agrupación punk rusa PussyRiot dijeron presente.

Tal vez algo nos diga que, en los Premios Gardel (máximo galardón de la música argentina), en 20 años solo dos mujeres fueron ganadoras del Gardel de Oro: la mítica Mercedes Sosa en 1999 y, hoy 20 años después, MarilinaBertoldi. La santafesina de 30 años, desde el under y compitiendo frente a pesos pesados de la talla de Andrés Calamaro, logró acaparar todas las miradas con su disco “Prender un fuego”. El triunfo de Marilina es clave para entender que algo está cambiando en la industria musical argentina, y especialmente en el rock.La joven artista no duda en hacer oír la voz del colectivo LGBT en la música: Estuvimos mucho en la sombra, en la oscuridad. Hay que remarcarlo ya que me considero primero lesbiana y después mujer. Muchas de las barreras que tuve en mi carrera fueron por esta razón”.

Por lo pronto, el proyecto de ley de cupo femenino espera ahora ser tratada en Diputados. Un cambio que se siente y se ve venir en nuestro ambiente musical y cultural.

*Fran es periodista, futura Lic. en Comunicación Social, de Córdoba, Argentina.

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