* Por Marijo Kalixien
A veces mi piel es epidermis, otras una pared. Me cubro con experiencias vividas, me destripó frente a todos y me suturo, pero otras soy un pedazo de revoque hecho con tierra salada que se desprende fácilmente de mis huesos que son ladrillos.
13 casas transcurrió mi cuerpo en ojos fotográficos. 13 “La estrella” en el arcano del tarot. Te invito a mi cuerpo, mi piel, mi templo, historia. Gatos y caricias, llantos y risas. La eterna búsqueda de sí misma. Y el ojo del otro que me compone en su propio espejo a veces roto y a veces brillante. Me hace a su imagen y semejanza.
Me enseña, porque no hay obra sin público . Y no hay enseñanza sin corazón. La piel expuesta siempre grita valiente el pedido de tu caricia, la mirada del sol abierto, contacto físico de tu cuerpo con el mío. El festejo de estar viva. Y el papel es la evidencia de mi existencia, burlando la mortalidad de mi carne en conciencia que se fundirá entre flores de la tierra.
«Pero no te atrevas a pensar que solo por eso me has visto desnuda». Soy multitudes y Kalixien dirige a todas. No sabes de lo que soy capaz de hacer cuando el alma llora, cuando grita y cuando se reinventa a sí misma.
Mi culpa en arte, mi cruz en arte, mi venganza en arte, ermitaña erudita de las ciencias ocultas. La tinta también se desnuda poéticamente en piel.
Marijo Kalixien.
13 casas y un desnudo para sí.
Exposición de desnudos poéticos
Julio – 2019

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