Por Pamela Méndez*

El sueño mundialista de Argentina duró poco, pero dejó mucho. Las pibas cumplieron con creces, hicieron historia en cada partido, jugaron, lucharon y dejaron en manos de la generación que viene un gran desafío. Después de la inédita remontada en el partido frente a Escocia era imposible no ilusionarse, lamentablemente la suerte no jugó a nuestro favor y el mundial terminó para ellas, pero empezó una nueva etapa en la historia del fútbol, del deporte y del feminismo. El feminismo es mundial y el patriarcado tiene que sacar del medio.

La clasificación a la Copa Mundial se dio en un momento histórico que nos tiene como protagonistas. Las mujeres, disidencias, trans y travestis nos levantamos para hacer temblar las viejas estructuras del sistema que nos oprime y exprime. Nos organizamos en nuestros espacios de estudio, trabajo, militancia, etc. Y el fútbol, ese espacio donde el machismo descansa tranquilo, no estuvo exento de este despertar feminista; las pibas metieron un cambio de frente que cambió toda la estrategia de juego y empezaron a reclamar por sus derechos, por lo justo, lo que nos pertenece.

En 2017 el seleccionado organizó una huelga ya que la AFA no le pagaba los ¡140 pesos! que les correspondían por viáticos, tampoco contaban con entrenador ni médico, no podían usar las canchas de césped del predio de AFA en Ezeiza, ni concentrar. Tras esta medida de fuerza lograron aumentar el monto del viático a $300, entrenador, espacio para entrenar y jugar partidos amistosos. En 2018 disputaron la Copa América en Chile llegando al tercer puesto, aprovecharon la visibilización que tendrían por el torneo y en una de las clásicas fotos previa a la contienda se llevaron la mano a la oreja reclamando que las escuchen. En noviembre de 2018 Argentina enfrentó a Panamá buscando la clasificación al Mundial, las once que estaban dentro de la cancha vencieron 4 a 0 a las caribeñas y pudieron festejar con las 11.000 personas que fueron hasta la cancha de Arsenal de Sarandí a alentarlas. Nunca más estarán solas.

Pero, la lucha sigue.

Mientras tanto, su tarea continuaba siendo amateur, es decir las jugadoras en su mayoría no percibían sueldo alguno- y algunas hasta tenían que pagar para jugar-, tampoco cobertura médica. A principios de 2019, Macarena Sánchez, luego de haber sido apartada del plantel de UAI Urquiza (actual campeón del torneo de primera división), intimó al club y a la AFA reclamando la profesionalización del fútbol femenino. En marzo, el presidente de AFA firmó el decreto que profesionaliza el fútbol femenino e implica que los clubes firmen 8 contratos por un sueldo de hasta 15.000 pesos (lo que cobra aproximadamente un jugador de la tercera categoría).

Argentina volvió a clasificar a un mundial tras 12 años de ausencia en ese torneo, las jugadoras ya no están solas, la organización da sus frutos y hacerlo en un contexto dónde el feminismo se configura como un movimiento político de masas más aún. Este es el camino.

¿Cómo nos preparamos para el próximo mundial?

Es importante pensar que esto marcó un punto de inflexión en el fútbol, en el feminismo y en los medios de comunicación. Quedarnos solo con el carácter histórico que tuvieron los partidos nos ancla, cuando en realidad nos tiene que dar un empujón para ir por más.

Imaginemos ¿cuánto podrían hacer las mujeres que jueguen al fútbol si tuvieran las mismas oportunidades que sus pares masculinos? Es imperioso que la AFA tome cartas en el asunto, que los clubes tomen la iniciativa de armar divisiones infantiles e inferiores, que hagan efectivo el decreto firmado en marzo, que permitan que una mujer que quiera jugar al fútbol pueda dedicarse exclusivamente a eso. En cuanto al plano social y cultural, necesitamos desarmar ya mismo la “división sexual del deporte”. Criar niñes que elijan libremente que deporte quieren hacer garantiza un futuro con más equidad, despojarnos de esas clasificaciones vetustas es la puerta de entrada para deconstruirnos y alentar a nuestro a entorno a hacerlo.

Seguramente lleguemos al próximo mundial en otras condiciones, con jugadoras profesionales, recambio generacional, mejores condiciones de entrenamiento… ¿Qué nos falta? Medios de comunicación que estén a la altura. Salvo la TV Pública y Directv Sports ningún canal deportivo transmitió un partido del mundial, sin embargo los relatores, comentaristas y cronistas seguían siendo en su mayoría hombres. Los demás medios deportivos masivos de Argentina cubrieron poco y nada, y de los medios nacionales sólo Infobae envió una periodista a cubrir lo que está sucediendo en Francia. Varixs periodistas que quisieron –y pudieron- hacer su trabajo desde el lugar de los hechos viajaron por su cuenta y costeando los gastos de su bolsillo, algunxs renunciaron, otrxs pidieron vacaciones, otrxs fueron con lo justo.

De ahora en más, este es el mundial que nos queda por jugar: seguir creciendo en el plano deportivo y mejorar el aspecto mediático. Queremos un periodismo profesional, libre de precarización laboral, meritocracia y con paridad a la hora de relatar y comentar los partidos. Las mujeres podemos jugar al fútbol, relatarlo, comentarlo, cubrirlo, hacer notas. Podemos hacerlo, queremos hacerlo y queremos cobrar por hacerlo. A partir de ahora empezamos a jugar este partido.

*Pam es estudiante de comunicación social UBA, feminista e integrante del equipo Emancipa Argentina.

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