*Por Clemen Bareiro Gaona

El feminismo nos ha dado a las mujeres la oportunidad de visibilizarnos desde esa “otra” historia. Las mujeres a lo largo de estos años han tratado de relatar la historia del Paraguay incluyendo a mujeres en los diferentes procesos históricos, políticos, económicos y sociales del país.

La mirada feminista nos permite observar el rol de la mujer en la historia paraguaya desde otra perspectiva y nos dimos cuenta que más allá de haber sido “abnegadas, sumisas y gloriosas”, las mujeres paraguayas siempre han dado muestra de su valía y protagonismo en momentos trascendentales de la historia política de nuestro país.

“Por entonces ya no quedaban en el pueblo más que ancianos y niños, fue hacia fines de 1869, cuando Juanita Giménez y Josefa Martínez con otras 60 mujeres decidieron ir a la guerra. De las 62 las mujeres que de Ajos fueron a la guerra sólo regresó una, Josefa Martínez. Era tan inmensa la tragedia que, en San Joaquín, por ejemplo, apenas 30 sobrevivieron: 10 menores, 17 adolescentes y 3 adultos.  Después de deambular casi un mes por los desérticos poblados del norte, Josefa Martínez llegó hecha piel y hueso al pueblo de Ajos (Coronel Oviedo).  Tenía 25 años, que cumplía el día de su llegada, era la única sobreviviente de 62 mujeres “ajeñas”. Probó suerte en “Costa Varela”, donde fue esclava del ex canciller Benito Varela, pero no encontró a nadie, todas las personas que ella conocía habían muerto.  Josefa se mudó años después a Ybajhai (actual Cecilio Báez), donde murió en 1913” (Relato de Augustina Rufa).

En esta oportunidad queremos contar un poco de la vida de mujeres que lucharon contra las injusticias de sus tiempos y desafiaron al orden establecido, demostrando así que ellas eran tan capaces como sus pares hombres a la hora de accionar para lograr una sociedad más justa.

Las llamamos mujeres en la lucha, porque hasta hoy ellas siguen siendo nuestras referentes y sus historias nos recuerdan la importancia de mantenernos en lucha contra este sistema que nos quiere aisladas y quietas, sin cuestionar sus múltiples mecanismos de generar un modelo en el que hayan privilegiades y oprimides.

A continuación hablaremos brevemente de algunas de ellas:

Georgina Dávalos, doctora en medicina, pariente de Serafina y también “ajeña” (de Coronel Oviedo). Fue profesora y formadora de enfermeras, al terminar la guerra del Chaco tenía el grado de capitán de sanidad. Vivió sobre la calle Montevideo Nº 626.

Imagen: Archivo de Nemesio Barreto Monzón

Sinforosa Galeano. Nacida en Itacurubí del Rosario en 1904. Fue combatiente en la guerra del Chaco, fue herida de dos balazos en el pecho. Integró la famosa “Quinta División de Infantería”, que defendió Nanawa en 1933.

María Francisca Salgueiro, “Morena Toro”. Poco o nada es lo que se sabe de ella, fue Elvio Romero quien inmortalizó en un poema a esta mujer de carne y hueso. Apareció en las trincheras revolucionarias un 8 de marzo, luchando contra la dictadura de Morínigo. Después de la Revolución de 1947 se refugió en la leyenda. Murió en una fecha incierta en el vecindario del desaparecido Juan Bautista Rondelli, en el Barrio Sajonia.

Elisa Pereira. No se tiene más datos sobre ella. Costurera, trabajadora de la industria textil, participó en huelga general de trabajadores del 27 de agosto de 1958. Un 5 de octubre de 1958 la policía de Investigaciones allanó su casa y fue detenida. Elisa fue salvajemente torturada por ser “epifañista”. Murió en la madrugada del 17 de diciembre de 1958, según fuentes testimoniales. Ver también: “Firmeza”, abril de 1959 y Epifanio Méndez Fleitas “Lo histórico y lo anti histórico en el Paraguay”. Buenos Aires, 1976. Pág. 321.

Imagen: Archivo de Nemesio Barreto Monzón

Agapita Faustina Torres de Quintana (1917-1970). Era costurera, miembro del Comité Central Partido Comunista. Tenía 53 años cuando fue detenida el 17 de marzo de 1970, en el Puerto Itá Enramada. Su vivienda del barrio Sajonia (en la calle Hernán Velilla Nº 652) fue allanada. Apita fue sometida a crueles torturas y desde su detención nunca más se supo de ella.

 

 

 

 

 

Dos mujeres contra la liberticida Ley 209/70

Imagen: Archivo de Nemesio Barreto Monzón

Por Decreto Nº 5.484 “De Represión de Actividades Comunistas, del 13 de enero de 1947, el presidente Higinio Morinigo prohibió el Partido Comunista (Fuente: Archivo del terror. Microfilm Nº 00014F 0310). En el régimen de Stroessner la tentación totalitaria se manifestó desde un principio y prueba de ello está en que ya en octubre de 1955 promulgó la Ley Nº 294/55, «De Defensa de la Democracia«, con la que prohibió el Partido Comunista. Quince años más tarde, en 1970, con la complicidad de los «opositores alquilados» promulgó la liberticida Ley Nº 209/70, «De Defensa de la Paz Pública y Libertad de las Personas», ambas derogadas por Ley Nº 9/1989.

El anteproyecto de ley 209/70 fue enviado por Stroessner el 17 de julio de 1970, según consta en el sello de mesa de entrada Nº 443 de la Cámara de Diputados. El diputado José Antonio Moreno Rufinelli hace también su intervención, según consta en la Pág. 33 del «Diario de Sesiones» (octubre de 1970). Esta ley fue aprobada por el Congreso Nacional el día 10 de septiembre de 1970 y promulgada por el dictador Stroessner el día 18 de octubre de 1970 (día de los liberales).

Contra el proyecto de ley liberticida (209/70) sólo se pronunció el Colegio de Abogados del Paraguay, y dos mujeres fundamentaron y firmaron un escrito contra el proyecto de ley: Lucila Gatti de Laterza y Arminda González Gin

Imagen: Archivo de Nemesio Barreto Monzón

*Agradecemos el aporte de Nemesio Barreto Monzón.

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