Imagen: https://www.nodal.am/2015/10/las-victorias-estudiantiles-en-paraguay-por-jose-carlos-lezcano/

*Por Camila Corvalán y Ali Elías

“Si yo hubiera sido solamente una traga libros, una persona como muchos compañeros y compañeras mías que iban a la universidad solo para estudiar, yo no hubiese sido la persona que soy hoy, eso sí le debo al movimiento estudiantil; y sobre todo el haber descubierto que había en ese momento también otros jóvenes como yo, con las mismas inquietudes, con las mismas utopías porque en realidad mucho de eso todavía hoy sigue siendo una utopía”. (E1, 2018)

Las mujeres siempre tuvieron un papel protagónico en la lucha por la democracia en Paraguay, pero hasta hace poco tiempo, esto no se veía reflejado en la historia escrita al respecto. Sumándonos a otros esfuerzos por recuperar esta valiosa porción de la historia, emprendimos una investigación[1] sobre las relaciones sociales de género dentro de la Federación de Estudiantes Universitarios del Paraguay (FEUP).

Los resultados de la investigación son amplios, pues conversamos con ellas sobre la práctica política de la FEUP, las relaciones de poder entre hombres y mujeres, los criterios de inclusión en las distintas actividades y otras varias temáticas que aparecieron en el encuentro entre nosotras, dos generaciones de mujeres que han sido militantes estudiantiles. El objetivo de este breve artículo es compartir, específicamente, cuáles fueron los aportes de las mujeres a la organización y cómo el proceso vivido en la FEUP marcó sus vidas en el ámbito político y social.

Para entender cómo analizar los roles de las mujeres en la FEUP con enfoque de género podría significar un aporte a la igualdad de participación en los movimientos sociales y populares hoy, entrevistamos a seis mujeres militantes de la Federación entre 1987 y 1991, y les preguntamos ¿cómo se daban las relaciones sociales de género en la organización?

Se estudiaron los relatos de vida de seis mujeres miembros de la FEUP, respecto a su participación en ella, empleando el método narrativo-biográfico. Identificamos las contribuciones de la militancia de las mujeres en la generación de relaciones sociales de género más paritarias y se observaron los rasgos de los liderazgos femeninos. También se observó el discurso de la FEUP respecto a la justicia de género: no existía un marco referencial feminista en la práctica política. Los resultados dan cuenta de que las acciones de las mujeres participantes fueron disruptivas, con relación al contexto y a la tradición del movimiento estudiantil paraguayo. Los datos sugieren que, a partir de esta generación de mujeres, las dirigencias de las organizaciones estudiantiles empezaron a tornarse paulatinamente más paritarias y los liderazgos femeninos visibles.

Entendemos que los roles de las mujeres dentro de las organizaciones son expresiones de las relaciones sociales de género de una sociedad, y éstas afectan la construcción de nuestras identidades y las decisiones que tomamos: por lo tanto, creemos que el papel de las organizaciones en la reproducción o disrupción de las desigualdades de género es crucial.

La FEUP fue fundada en abril de 1987, impulsada por estudiantes de la Facultad de Ciencias Médicas y de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) aglutinó también a representantes de otros centros de estudiantes de la UNA y de la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción (UC). A partir de la acción de esta organización, el movimiento estudiantil en Paraguay logró desplazar a FUP -federación formada por movimientos que respondían a los intereses régimen dictatorial vigente, del Gral. Alfredo Stroessner, y funcionaban como extensión del partido colorado dentro de las facultades desde mediados de la década del 70-; y fue además el primer espacio estudiantil en detentar una generación de mujeres dirigentes.

Varias de las lideresas de la FEUP fueron también las primeras presidentas del centro de estudiantes de sus facultades, como en los casos de: Medicina UNA, Arquitectura UNA, Ingeniería UNA. En los casos de Química UNA y Filosofía UC, existía el precedente remoto de una mujer presidenta en medio de generaciones de hombres que ocuparon el cargo. Ellas asumieron la definición política de los discursos, los análisis coyunturales y lograron protagonismo frente a sus compañeros, a pesar de los privilegios con los que éstos contaban. Si bien no asumían una línea feminista en sus discursos (incluso ellas hablan de no haberse identificado de tal forma por desconocimiento), en su práctica política abordaron temas como acoso, violencia de género y libertades sexuales.

Las mujeres brindaron a la estructura de la FEUP habilidades organizativas, de administración y de gestión, que resultaron esenciales para la concreción efectiva de los objetivos. También se encargaron del sostenimiento de los vínculos de amistad y asumieron roles conciliadores que fueron clave para   llevar a cabo  discusiones y planes. Fueron  ellas quienes se encargaron de transmitir los conocimientos prácticos de la organización y aportaron una visión más amplia, que abarcaba también las dimensiones afectivas y personales, democratizando la participación dentro de la FEUP. Es importante destacar que las reflexiones respecto a las formas de participación de las mujeres no se dieron de manera consciente en el espacio de la federación.

La participación en la FEUP fue para estas mujeres también un punto de inflexión, que las llevó luego, de adultas, a sentar bases de sus posturas políticas en diferentes ámbitos y  diferentes personas. Las convenció de la importancia de organizarse para lograr objetivos. Varias de ellas forman parte hoy de organizaciones y partidos y algunas llegaron a cargos electivos y directivos en el gobierno. La FEUP fue además para ellas un espacio de creación de vínculos afectivos que tienen hasta la actualidad. “Yo no hubiese sido la persona que soy hoy, eso le debo al movimiento estudiantil” dijo una de las entrevistadas. Para ella, si solo hubiera ido a la universidad a estudiar, como hicieron muchos de sus compañeros y compañeras, no habría descubierto que sus inquietudes también eran las inquietudes de otros jóvenes. “Con las mismas utopías, porque en realidad mucho de eso todavía hoy sigue siendo una utopía”.

Más de 30 años después, cuando las formas de participar de las mujeres en la esfera política siguen transformándose, estudiar la experiencia de las mujeres que estuvieron luchando antes de nosotras nos puede dar pistas sobre cómo continuar, bajo sus hombros de gigantes, la batalla en nuestros espacios. Y, sobre todo, sentirnos acompañadas por ellas a través del tiempo.

[1] Tesis para la obtención del grado de licenciatura en Sociología.

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