Imagen:hablandoclaro.com.ar

*Por Melisa Randev

El gobierno, macrista, generó nuevas formas de criminalizar nuestras identidades. Las recientes avanzadas tanto del poder judicial como del legislativo, nos demuestra que es imprescindible la presencia de las disidencias en las calles, para poder resistir al neoliberalismo y al retroceso en la garantización de derechos conquistados.

Los 28 de Junio son días de celebración en todo el mundo por el día del orgullo LGTTTBIQ+. La fecha en verdad es más un día de hartazgo de los abusos de poder de la policía, que un jolgorio decorado multicolor. Este día, se conmemora el primer levantamiento trans torta marika – según las historiografías anglosajonas- sucedido en un bar de los suburbios de Nueva York, llamado Stonewall Inn, durante una noche calurosa de 1969.

El pasado viernes, a 50 años de esta revuelta trans-torta-trava-marika, migrante y sudaka, el obelisco, el planetario y otros tantos lugares emblemáticos de la ciudad de Buenos Aires, se iluminaron con la bandera del arcoiris, como si una simple fetichización de los colores del orgullo, alcanzaran para ocultar lo que viene sucediendo. Las calles se tiñeron de festejo, pero a la vez se empaparon de rabia e indignación colectiva ante la injusta y lesboodiante sentencia contra Marian Gomez, condenada por “resistencia a la autoridad” mientras se besaba con su esposa, en un “lugar público” – de la ciudad más cosmopolita de este país – como así también se llenaron de gritos de dolor y reclamo de justicia por los travesticidios y crímenes de odio que  atentan contra el colectivo LGTTTBIQ+.

Esa misma tarde, la plaza de Mayo fue el punto de partida de la 4° marcha Plurinacional contra los trans y travesticidios. El movimiento transfeminista trava sudaka latinoamericano, junto a organizaciones sociales, agrupaciones estudiantiles, sindicales, y de derechos humanos,  marcharon rumbo al Congreso Nacional, en donde se montaron dos escenarios. Separades por unos metros de distancia, les “abolicionistas” por un lado y les reglamentaristas por otro. Más allá de las definiciones y construcciones que cada “sector” tiene, es necesario sacar la discusión del plano netamente intelectual, para poder ver la realidad, como diría Lohana “ en las esquinas estamos bien juntas la una y la otra” porque más allá de cómo se nombre, la esquina de la zona roja, sigue siendo una realidad que atraviezan las travas. 

A siete años de Ley de identidad de género, e incluso con el precedente que sentó la condena por el travesticidio de Diana Sacayán, el sistema judicial, demuestra no estar a la altura de la demanda de nuestros derechos humanos fundamentales. Los travesticidios sociales son otra de las formas cruentas  desde donde la heterosexualidad obligatoria opera. Una persona trans muere cada 20 horas en la argentina, y solo el 1% de ellas, llega a los 60 años.

Como en Noviembre pero esta vez con más frío, la calle Rivadavia se pobló de banderas y pañuelos del arcoiris, podías cruzarte con las históricas referentes LGTTTBIQ+  que eran fotografiadas junto a muchas juventudes trans. Revista Machaca charló con algunes de elles, como Mikel, que se autopercibe como una masculinidad no binarie, es de Villa Luzuriaga, contó que vino a la marcha para “visibilizar, para exigir que dejen de matarnos y que la ley de identidad de género se cumpla en todos los establecimientos del estado, para que podamos también tener consultorios diversos” por otro lado, Gala, se autopercibe como mujer trans, es de Jujuy y nos relata muchas de las violencias que se viven a diario en el interior del país. “Se invisibilizan muchísimas muertes, ya son más de cuarenta muertas en lo que va del año y es realmente espantoso, por eso es necesario estar acá para exigir justicia por las que ya no están”.

Bajo la lluvia, las alrededor de 600 personas permanecieron en la vereda de la Plaza congreso, atentes a les oradores que de manera colectiva leyeron el documento. Se expresaron pidiendo mejor y mayor calidad de vida para su comunidad: Basta de genocidio trans, reparación histórica y Cupo Laboral ya! forman parte de las mayores reclamos.

La noche del viernes, no fue tampoco un mar de lágrimas,  también tuvo cumbia y copeteo y volvimos a gritar Lohana Berkins Presente. Ahora y siempre! Ella, al igual que Claudia Pia Baudracco, Diana Sacayán, Maite Amaya y tantas otras,  son y serán un faro para nuestras luchas, las que le abrieron lugar a las juventudes trans, que nos dan fuerzas para seguir cantando y bailando, para reirnos y abrazarnos fuerte.desafiando al status quo,  porque lo único que realmente puede destruirnos, es olvidarnos de nuestra memoria, es permanecer obedientes, impávides ante la crueldad. y el odio.

 

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