*Por Cintia Aquino

El día jueves 19 de septiembre, compañeras militantes y activistas diversas , tuvimos la grata oportunidad de asistir a la memorable e impecable conferencia dada por Silvia Federici, escritora, docente y activista feminista.

Silvia Federici, vino hasta Paraguay para compartir en conferencia, su experiencia y opinión sobre «La Guerra contra las mujeres y la acumulación capitalista».

El evento se inició puntualmente a las 19.00 horas en la biblioteca del Congreso Nacional, con un auditorio repleto de mujeres de todas las edades, estudiantes , militantes, activistas y miembros de diferentes organizaciones sociales .

Federici empezó la magistral conferencia hablando sobre la violencia cotidiana ejercida hacia las mujeres, refiriéndose especialmente a la violencia estructural como medio de disciplinamiento doméstico en las mujeres. Mencionó que el sistema capitalista ha naturalizado la violencia estructural porque ha permitido a los hombres  disciplinar a las mujeres como parte de la división sexual del trabajo.

Este disciplinamiento otorga a los hombres el control sobre los cuerpos de las mujeres y los autoriza a ejercer no sólo violencia física, sino también violencia sexual y psicológica. Mencionó además, que la era del capitalismo se inició con mucha violencia , en la persecución de mujeres, la colonización de las tierras, el sometimiento de los pueblos originarios y campesinos. -» El capitalismo representa la desvalorización de la vida del ser humano y fortalece la acumulación y privatización de las riquezas». Explicó, además, que no se puede hablar de una violencia «universal» porque existen mujeres en las clases más altas que no han sido sometidas o violentadas de la misma manera en que han sido violentadas física y económicamente  las mujeres trabajadoras proletarias.

En referencia al medio ambiente, expresó que las mujeres han sido las eternas luchadoras en primera línea contra la destrucción ambiental.- » Son las mujeres las que se percatan y se sensibilizan con el cambio climático, el deterioro del aire o el agua, porque son las mujeres las que se preocupan por lo que sus hijos, hijas y comunidad, consumirá en el futuro»-

Dijo que en la actual guerra de la desigualdad promovida por el capitalismo, vivimos en la pedagogía de la crueldad, haciendo referencia a la obra de la célebre Rita Segato. Para dar un ejemplo sobre dicha pedagogía, mencionó a los espacios geográficos fronterizos militarizados, donde se siente como si se viviera en un inmenso campo de batalla en donde las mujeres que pretendan cruzar las fronteras de un país a otro, obligadas  por la necesidad y la escasez , deben prepararse, no sólo anímicamente, sino además físicamente, para ello, consumen anticonceptivos durante unos meses antes y así, estar listas para negociar con los soldados que las ayudarán o guiarán a cruzar fronteras como; las de México y Estados Unidos.

Mencionó que la violencia del capitalismo es también silenciosa y que se representa con el «salario del hambre y la pobreza voraz» donde un sólo salario no sirve para comprar alimentos y las mujeres y hombres deben buscar varios empleos que tampoco alcanzan para alimentar a una familia. Dió el claro ejemplo de que las maquilas son la nueva plantación de esclavos en donde las mujeres son las más contratadas porque producen más y con menor salario y son expuestas a horas de jornadas laborales frente a maquinarias que deterioran la salud y la vida de las mismas.

Hoy existen millones de mujeres que padecen la enfermedad del dinero, es la enfermedad de la ansiedad por la incertidumbre del bienestar económico en el futuro. Esta enfermedad se manifiesta con insomnio, obesidad y cansancio.

Por otro lado, advirtió que el sistema capitalista se ha beneficiado por años del trabajo y el cuidado doméstico. -«El trabajo no remunerado que las mujeres realizan en el hogar y del que se sirve el capitalismo para fortalecerse no ha retribuido de manera alguna a ni una sola mujer»-.

Dijo también, que esta nueva  guerra contra las mujeres, está dada una vez más con la  caza de brujas, persiguiendo y sometiendo a las mujeres que luchan por la emancipación de sus cuerpos pero que son aplastadas por la violencia institucional, lo que determina que la violencia individual de los varones es resultado directo de la impunidad y la protección institucional existente.

Para finalizar, recalcó que durante décadas las mujeres hemos sido educadas en el pensamiento de «que cada familia es un mundo y que no debemos inmiscuirnos en la vida privada de los demás» mientras este pensamiento prospere, miles y millones de mujeres seguirán siendo vulneradas y víctimas de la violencia estructural ejercida sobre sus cuerpos.

Debemos romper el mito del individualismo y unirnos a la lucha colectiva escuchándonos y denunciando. Ya no vamos a denunciar la violencia como víctimas, debemos realizar nuestras denuncias como protagonistas, con reivindicaciones y empoderamiento. Si el compañero de espacio en la militancia, es quien ejerce violencia hacia una de las compañeras o hacia nosotras, la denuncia institucional debe ser contundentemente política, expresando que los espacios de militancia deben ser espacios seguros para todas y que no se puede estar boicoteando y retrasando la inmediata necesidad del cambio social, con la violencia de género.

Silvia Federici, acabó la conferencia recordando la importancia de romper individualidades entre las mujeres para así,  confrontar la guerra que se libra contra nosotras.

Fue despedida con un largo y caluroso aplauso de más de tres minutos, y se observaban en los  rostros de la disertante y las participantes, sentimientos enérgicos de alegría y emociones encontradas,  que nos caracterizan y nos mantienen firmes en la lucha por las reivindicaciones feministas.

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