Por Abril Mur*

Hace 34 años se gestaba en una multipartidaria el primer Encuentro Nacional de Mujeres. En pleno proceso democrático el movimiento de mujeres argentino se re-articulaba y volvía a delinear sus demandas. Volvían después de la revolución armada pero también sexual y cultural que significaron los 70 a nivel global. En ese camino, y tal vez por otro, surgía con fuerza la articulación de movimientos gays y lésbicos en la lucha por el reconocimiento, la inclusión, el derecho a la salud, y contra las estructuras heternormadas. La revolución, constante y nunca aquietada, feminista se vio materializada, una vez más, en diversos caminos/horizontes/demandas/comunidades.

El 2001 para el Encuentro significó un punto de inflexión: encontró relfejada su forma organizacional asamblearia en varios focos a lo largo del país. Esas asambleas/cortes/piquetes/ollas con mujeres al frente dotaron de contenido político y de sujetas al Encuentro. En el 2003 la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito condensaba una demanda urgente, transversal y articuladora en cada Encuentro, definía un quiénes somos, hacia dónde vamos y frente a qué nos oponemos.

En 2015, mi primer Encuentro, en Mar del Plata nos encontramos las feminista históricas y las feministas recientes. El Ni Una Menos de ese año atravesó a miles y reconstituyó el ser mujer como categoría y reivindicación política. Rosario fue aún más masivo como Resistencia y Trelew. Pero entre las primeras miles y les últimes 300 a 500 mil que fuimos en La Plata algo se fue quebrando, cuestionando, revolucionando.

El ser mujer como concepto dejó de alcanzar, y comprendimos que “mujer” es tan solo una parte de la interseccionalidad: ese conjunto de vivencias situadas no acumulativas ni jerárquicas pero sí presentes que nos constituyen como sujetes polítiques rebeldes ante el patriarcado. “Mujer” no es un conjunto homogéneo de personas con características biológicas compartidas. Tampoco es una categoría universal de las multiplicidad de identidades que no nos reconocemos como varones cis blancos heterosexuales. Prontamente, y junto con el masivo estallido de los feminismos en Argentina, le sujete entra en cuestión. Desafiante, movilizante, dificultoso, angustiante y hasta para algunas imposible pensar un movimiento con tanta multiplicidad de sujetes como personas que lo conforman. Pero eso no es todo, junto con la vieja idea de “mujer” como significante común, en el Encuentro de Trelew se osó ir más allá: lo “nacional” entra en debate, miles de compañeres, participantes históriques o no del Encuentro confirman que no se identifican, ni tienen por qué, con la idea de “nación” y en cambio se piensan plurinacionales. ¿Por qué la noción excluyente y en su propia experiencia vital también represiva de “nación” pretendería representarles? Si no hay nación entonces que haya todo.

Ni mujeres, ni nacionales, ni blancas, ni cis, ni heterosexuales.  El Encuentro Plurinacional de mujeres, lesbianas, trans, travestis, bisexuales y no binaries es el resultado del empuje masivo de comunidades feministas que conviven y transgreden lo posible dentro de un movimiento que se ocupa de convertir lo que nos dicen es imposible. Es el resultado de la inigualable capacidad de los feminismos de tener semillas contrahegemónicas dispersas que crecen, se unifican y se siembran en disputa a los poderes instituidos y los consensos dados en el amplio Movimiento Feminista. Es la valiente y rebelde necesidad de revolucionar una revolución que se impide a sí misma lo estático, conservador, cómodo y seguro. Una dinamización constante que va quebrando los límites de lo normado incluso en un movimiento que combate las normas. Es ese cansancio por no poder imponer una quietud a una marea que no cesa. Comunidades que impulsan constantemente a que nunca terminemos de discutir, a que seamos unas inconformistas del poder, a que escapemos de construirnos en torno a una burocracia repetitiva, consolidada, esquemática y sistémica.

El Encuentro Plurinacional de mujeres, lesbianas, trans, travestis, bisexuales y no binaries es la condensación de una cuarta ola de la que somos protagonistas e impulsoras – pero no autoras porque es de todes -. Si la primera, la segunda, la tercera fueron encabezadas por países centrales y hegemónicos el/los feminismo/s de la cuarta resultan de un acumulado de teoría-práxis historica y presente: feminismos latinoamericanos que redoblan la apuesta y junto con la revolución sexual, el feminismo negro, los derechos civiles y políticos y el movimiento LGBTTIQ se constituyen plurinacionales, diversos, disidentes, inclusivos, populares y tercermundistas. Feminismos latinoamericanos que se nutren de sus especificidades históricas y sus realidades sociales y políticas, que se dejan atravesar culturalmente por sus identidades, que se organizan a partir de sus experiencias vitales y de lucha.

La disputa política dentro de los feminismos es un fenómeno poco encuadrable y comparable a lo que sucede en otro movimiento, partido o experiencia orgánica. No se trata de sobre estimar ni tener una mirada ingenua sobre nuestro movimiento, tampoco de negar la reproducción de prácticas y vicios políticos añejos, por el contrario, se lo intenta comprender en su singularidad dentro de las tradicionales operaciones políticas patriarcales. Para cada experiencia masiva feminista de movilización u organización, para cada debate/reflexión/conclusión/consenso teórico feminista es difícil encontrar referentas hegemónicamente reconocidas y estáticas en su rol. Es difícil pensar comisiones organizadoras omnipotentes de poder, o cúpulas históricas imposibles de cuestionar. Esto indica que al Movimiento Feminista se lo disputa desde adentro  construyendo consensos mayoritarios o reclamos urgentes injustos de relegar o retrasar. Así es que el significante (que ya no es el ser mujer) del ser feminista va llenándose del contenido que las mayorías vayan empujando, disputando su sentido y ampliando cada vez más les sujetes y comunidades representadas. Hoy, el ser feminista, en Argentina por lo menos, implica no mirar para un costado y asumir la plurinacionalidad y al movimiento LGBTTIQ como parte transversal del movimiento. Requiere de autocríticas, de escucha, de dejarse enseñar, de hacer carne la experiencia vital de la la otra, el otre para sentirla como propia.  Precisa de comprender y batallar las injusticias desde un sentir antibiologicista, desde una representación que exceden las fronteras patrias patriarcales. Ser feminista hoy significa la plurinacionalidad de les cuerpes, las identidades, las representaciones, las demandas y las agendas.

Los feminismos, además de tener la capacidad de revolucionarnos, tenemos la virtud estratégica de avanzar en unidad. No significa creernos mejores amigues ni borrar ingenuamente diferencias. En nuestro movimiento sabemos construir la unidad para avanzar efectivamente contra el adversario/enemigo más efectivamente. Tenemos la capacidad de potenciar la multiplicidad para la interpelación e inclusión masiva de compañeres.

Somos de los pocos movimientos que conviven en unidad por tiempo indeterminado y no por coyunturas electorales. ¿Por qué no dejarnos atravesar por más inclusión, disidencia, ampliación y representatividad? Ser feminista nos propone deconstruir la idea de una política lineal ascedente de victorias y derrotas y de homogeneización de masas seguidoras.  Ser feminista nos permite no considerarnos las lobas/es de las otras/es, ni considerar a la política como instrumento de negociación, sino que nos invoca a pensarla como herramienta de transformación y de consenso. Una política del consenso feminista no implica una verdad, una conclusión, una respuesta: implica tantas posibilidades de acción y cooperación como necesidades y deseos existan. Si la salida es colectiva, las respuestas no pueden ser nunca uniformes, unívocas, únicas, o impuestas.

El Movimiento Feminista Plurinacional Disidente y cuantas categorías conceptuales e identidades más vayamos empujando se propone un nuevo modo feminista de hacer todo. Un nuevo modo de hacer redes, relaciones, cultura, política. Nuevos modos de representar, de indentificar, de expresar, decir, sentir desear. Ese modo que se materializa en nuestres cuerpres con lágrimas, abrazos, agotamiento, bronca, esperanza, manija, voluntad. Ese modo que se nutre de esa convicción que si organizamos el Encuentro Feminista más grande del mundo, si nos organizamos en  talleres, si hacemos que una ciudad sea nuestra, si nos movilizamos entre 300 y 500 mil, si nos inventamos nuestro mundo por tres días, entonces podemos transformarlo todo. Eternes desobedientes, rebeldes, libertaries. Eternes disconformes, contrahegemóniques y antijerárquiques. Eternamente en disputa de lo que somos y lo que representamos. Eternamente feministas en unidad contra el patriarcado.

Nos encontraremos en San Luis, una vez más pero ahora plurinacionalizades y con el desafío cada vez más grande de disidentes, tarea de la que tenemos más para aprender que para enseñar. Nos veremos ahí, en nuestros tres días, habitando escuelas, plazas, universidades, comercios y veredas. Movilizades contra los travesticidios, los crímenes de odio, los femicidios y la misogínia en toda su expresión. Reclamando aborto, reconocimiento y derechos. Discutiendo, haciendo, creando inventando políticas feministas para transformar y empujar los límites de lo que siempre nos dijeron era imposible. Allí estaremos, en el Encuentro Feminista más grande del mundo.

 

*Abril es integrante de Círculo Ecuador. Estudiante avanzada de Ciencia Política de la Universidad Nacional de San Martín, elijo la sociología política como terreno de reflexión. Aporté artículos en libros de compilación, revistas militantes, y espacios académicos. Asisto investigaciones en grupos de investigación académicos, y en organizaciones de promoción y aplicación de políticas públicas. Feminista ante todo, peronista y popular. Me atravesaron y atravesé experiencias de militancia territoriales, formativas, internacionalistas, feministas. Hoy elijo espacios por deseo y convicción. Instagram: @abrilgarciamur
*Fotografías Karina Cicovin. IG y Facebook: @karinacicovinfotos 

 

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