Por Daniela Poblete Ibañez*

Este domingo 27 de octubre Argentina le dio un portazo en la cara al neoliberalismo. Miles salieron a las calles a celebrar el triunfo de un pueblo en las urnas. Durante 4 años pusimos les cuerpes a este gobierno que vulneró nuestros derechos y nos llevó a condiciones de vida que nos hiciera perder mucho.

Dignidad era lo que se jugaba en estas elecciones. Cada une de nosotres sabe muy bien todo lo que perdió. Les que somos migrantes fuimos fuertemente estigmatizadxs, vulneradxs y en muchas ocasiones expulsados por no tener como resistir la embestida económica neoliberal del gobierno macrista.

Como mujeres, lesbianas, travestis, trans, bisexuales y no binaries, vivimos profundas vulneraciones producto de las políticas de ajuste de estos años. En este periodo la desigualdad de género creció, vimos mermada nuestra autonomía y aumentó considerablemente la violencia hacia las mujeres y disidencias.

Macri y sus empresarios amigos gobernaron para distribuir la riqueza entre los más ricos de este país. Ellos aumentaron sus arcas en números que ni siquiera podemos llegar a imaginar. Por el contrario, para nosotres, sólo hubo políticas de ajuste y empobrecimiento. Servicios básicos como agua, luz y gas aumentaron un promedio de 3000% . Los alimentos subían sus precios mes a mes lo que hace imposible una planificación, además de que la calidad de nuestra alimentación bajó considerablemente. Los medicamentos, la vestimenta, el transporte, la vivienda, todo se nos fue viniendo encima y nos vimos atrapades por deudas y la imposibilidad de poder hacer que nuestro salario alcance.

Este gobierno que se va, entrego el país a los especuladores financieros. Mientras pretendió entregar cada uno de nuestros derechos al mercado. Hubieran querido tener más tiempo para avanzar con privatizaciones estructurales como las educación, pero este pueblo orgullose de su tradición se mantuvo movilizado en las calles y con el triunfo de este domingo, remató la primera etapa de esta lucha; ponerle freno al neoliberalismo.

Pero hay algo que vino a implementar este gobierno de lo que tuvimos que defendernos con organización y convicción. La represión y violencia institucional fue un eje característico del gobierno macrista  y nosotras en la movilización del primer Paro Internacional de Mujeres, un 8M, fuimos quienes inauguramos esta etapa represora  en Buenos Aires.

Este movimiento feminista y de géneros le hicimos el primer paro a Macri, preferimos recordarlo de esa manera y no por los golpes e injustas detenciones que vivimos. Y como no hacerlo si  nuestras cuerpas son uno de los primeros territorios devastados por las políticas neoliberales.

Lo anterior se ve en cuestiones como; el no reconocimiento  del trabajo reproductivo, o trabajo no remunerado que recae principalmente en nosotras y sumado a la disminución de la inversión del estado en servicios de cuidado como; escuelas, jardines de infantes, hospitales, servicios primarios de salud, etc, mujeres, niñas y disidencias son quienes se hacen cargo de esta tarea tan necesaria para la sociedad, reproduciendo los estereotipos de géneros asignados por el heteropatriarcado ¿La consecuencia de esto? Disminución de nuestra autonomía física y económica y con ello el aumento de la violencia de género, tanto en el ámbito público como privado.

La tasa de desocupación para mujeres en lo que va este 2019 según el Instituto Nacional de Estadisticas es de 11,2% un punto porcentual por arriba a la de los varones que es de 10,2%. Pero si desagregamos esta cifra por edad, podemos observar que la tasa de desocupación de mujeres entre 14 y 29 años es 23,4% contra el 18,6% de los varones, existiendo una diferencia de 4,8 puntos porcentuales, lo que abarca un amplio espectro de la población de mujeres. Si a esta importante brecha de ocupación laboral le sumamos la otra importante brecha que es la salarial, se genera una gran situación de violencia, discriminación y exclusión de géneros de la que el neoliberalismo se basa para construir meritocracia e individualismo, intentando someternos a la desorganización colectiva y la no militancia por nuestros derechos.

De todo esto y mucho mas -que sucede tanto en Chile como en esta etapa macrista en Argentina- conocemos les chilenes. Hace más de 30 años vivimos inmerses en la injusticia neoliberal donde nuestros derechos fueron entregados al mercado y sólo tenemos acceso a ellos si contamos con los recursos para poder hacerlo. Si no es así, debemos conformarno con lo nos tocó y tratar de sobrevivir los años que vaya a durar nuestras vida. Es triste escribirlo y reconocerlo. Pero por otro lado es necesario reconocerse del lado de los excluides de un sistema.

En ese reconocimiento está la clave, creo yo, de lo que está pasando en mi país. Son millones les que se reflejan en un otre con los mismos padecimientos económicos y sociales. Particularmente nosotres mujeres, lesbianas, travestis, tras, bisexuales y no binaries vivimos en su gran mayoría en condiciones de pobreza por la enorme dificultad que tenemos para encontrar un trabajo digno, ya sea por la imposibilidad de delegar tareas de cuidado o por una profunda discriminación que existe a las personas LGTTBIQ+, entre otros motivos.

Además, las mujeres y disidencias en Chile son explotades, viven en y de la deuda, haciendo magiapara llegar a fin de mes. Las mujeres que no desean la maternidad abortan clandestinamente más allá de que sólo hace dos años se aprobó una Ley de aborto por 3 causales. Estos cuerpes llevan llagas y cicatrices de cientos de luchas colectivas e individuales y hoy son les primeres que salen en todo el país para movilizarse exigiendo un nuevo pacto social que cambie estructuralmente la identidad del Estado, alejándolo de la violencia y las ideas antiderechos que le han dado línea desde la dictadura militar de Pinochet.

Argentina y Chile están unides por una misma lucha. Las salidas que se están dando tienen un tinte distinto pero son ambas igualmente valiosas. Desde ayer en Argentina brilla un nuevo sol y la alegría se siente en las calles. Chile se encuentra dando ejemplo de valentía y resistencia. Enorgullece ver a pueblos con la convicción de ir hasta el fondo o hasta que se recupere la dignidad. Enorgullece ver a mujeres con sus hijes en primra línea, debatiendo, organizando, caceroleando. Enorgullece ver una Patria Grande que se levanta, que viene devuelta y que viene por todo.

#ChauMacri

#RenunciaPiñera

* Daniela Poblete Ibañez, es editora en Argentina de Revista Emancipa. Integrante de la Red de Abogadas  Feministas y del Observatorio Contra el Acoso.
** Fotografías Karina Cicovin y Pablo Lecaros.

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