*Por Vero Barreto

El machismo no siempre mata a golpes, asfixia o puñaladas, también nos quita la vida cuando nos deja sin salud, sin sueños, sin alegría.

Casi 10 años, corrimos tras sus sueños porque eran tan grandes que necesitaban todas nuestras fuerzas. ¡Y transitando la ¡revolución! me dijo que había encontrado un lugar muy especial para mí, y fue así que de todas sus acciones, su crecimiento, sus logros, sus apariciones públicas, su protagonismo mediático, yo fui quien registró la historia detrás de la cámara,¡con videos y fotografías muy buenas por cierto!

¡Él no es simplemente hermosísimo!, además es un brillante intelectual, es talentoso, sabe de música, de vinos, baila bien, es simpático, fuma con pipa, lee muchísimo, practica kickboxing, es valiente, es fuerte, con puños y patadas rompe fácil puertas, paredes y mesas (aunque una vez se golpeó la mano y yo la cara), habla inglés, cocina muy rico, lloró una sola vez, es psicoanalista, usa barba, tiene el pelo largo, jamás perdió una discusión, no teme a nada ni a nadie, nunca se equivocó (por tanto nunca tuvo que pedir perdón) es seductor, es uruguayo, toca candombe, escribe poemas, y ahora me contó que va ser actor también, Federico es ¡EXTRAORDINARIO!… Pero ni con todo eso, ni con sus libros freudianos pudo notar que me llevaba muerta.

Y yo que soy fantasía tuve tanta vergüenza de su racionalidad, y yo que soy locura sentí temor de su cordura. Y en mi cuerpo de juventud brotaron ronchas que al instante de oír su voz desaparecían, porque él tenía magia.

Yo que soy memoria comencé a sufrir olvido, y yo que soy viril comencé a perder cabello y ganar kilos. Yo que desafiaba las calles, la oscuridad y el miedo, lloré terribles noches de pánico, (Por suerte casi siempre estuvo allí para salvarme).

Yo que soy creativa no supe qué hacer para curar mis heridas y caminaba las madrugadas buscando confundir mi dolor con sensaciones extrañas hasta hallar el día. Yo que fui «miss sonrisa» me pinté la cara de amargas lágrimas y melancolía.

Yo que soy energía me quedé con ganas de nada. Yo que soy palabras guardé silencio de todo lo que me pasaba, yo que soy tan humana me quedé sin personas amadas, yo que soy artista escribí canciones tristes y le cantaba.

Pero no es que no me haya amado con todas sus fuerzas, es que tuve la culpa, mi falta de iniciativa, mis ganas de dormir todo el maldito día, mi rostro fruncido que incomodaba entre la gente, mi falta de humor y de sintonía.
Ya sus chistes no me causaban risa, yo no le cuidaba, yo no participaba, se dió cuenta también que había perdido la confianza, cuando me agarraba del cuello para preguntarme si tenía miedo de que me matara y  ya no recuerdo que respondía, o si respondía, solo recuerdo que hablaba aniñada, mi discurso sonaba a dudas porque intentaba ser reflejo y todo el tiempo lloraba y lloraba, entre otras cosas eso le frustraba.

¡DEPRESIÓN!, ¡yo tuve la culpa por deprimirme tanto!, fue por eso que esta vez nos pusimos de acuerdo y nos alejamos.

Y apenas se fue, cuando mis pulmones comenzaron a recibir el aire, y otra vez la sangre corría por mis venas y luz por la casa. Sentía el pulso cobrar fuerza y subía las escaleras cantando, gritaba, gritaba muy fuerte cuando algo me gustaba, porque había recobrado mis fuerzas.

Y descubrí el sentido de las cosas y aprendí el significado de las palabras, y me desnudé con las personas y descubrimos tantas clases de amor y de pasiones.

¡Estaba viva! supe entonces que había estado muerta, que Fede me habían sacado la vida. En pocos meses volví a creer, y volví a poner esa mueca, de reír de la nada ya no me sentía cansada, estaba entusiasmada, lloraba a veces pero me sentía sana. Hablaba las palabras que quería sin miedo a nada.

Volví a escribir canciones pero de esperanza y me hice amig@s de diferentes artes y razas. Mi casa se volvió la casa de los artistas, de los amig@s, de la familia, del que pasaba.

Me abrazaron, abracé, con más amor y libertad que en toda mi vida! Me miré con otr@s a los ojos con llanto y con risas. Escuché y fui escuchada. Tuve palabras para mí, para los demás y aún me quedan otras guardadas.

Estaba tan feliz que quise que él me sintiera viva, quería regalarle un pedacito de una mujer plena. Y nos volvimos a ver más seguido, y él no sabía describir lo que pasaba, solo dijo sin que yo le preguntara:

«Yo pienso que lo que pasó es que yo te opaqué, y ahora que no estoy a tu lado, brillas»

¡Esas fueron las palabras más hermosas que jamás había escuchado de su boca!, valió cómo un perdóname, sos valiosa, te amo.

Y sin darme cuenta, otra vez me encontré en historias entrelazadas, con otro nombre, otro rol y otras artimañas. Casi casi me quedo atrapada, su don de la palabra y su mágico discurso son capaces de ganar el trono de Dios, aunque sea ateo, pero no importa porque tampoco cree en el matrimonio ni el amor y se ha casado.

Estuve a punto de entrar por esa puerta, otra vez al mundo de cosas que no quería, ¡pero por suerte reconocí los fantasmas!, les tenía la cara grabada porque acababa de dejarlos ir.

Fantasmas disfrazados de cosas raras de palabras como que siempre iba a ser especial en su vida, que pensó que eso que sintió conmigo fue amor, pero que concluye que nunca pudo comprender qué es al amor, que no cree en eso o en esa forma de amar, pero que hoy tiene otras propuestas de relacionamiento, usó palabras que nunca había oído y me repetía que lo que teníamos los dos era nuestra historia pero también decía que quizá nos encontraríamos en el futuro en nuevos vínculos.

También dijo que es una persona en constante movimiento y que nada en su vida iba a ser para siempre y sobre todo me preguntaba, a qué apuntaba toda esa aclaración?, Después entendí todo el rollo, ¡él sigue siendo extraordinario!

Sin embargo, mientras los hombres en su machismo piensan que nos opaca por ser tan maravillosos, yo comprendí que nos anulan porque ejercen violencia. Y decidí escapar, escapar de mis propias chances de volverlo a encontrar amenazando mi vida, de creer en ñandeko la democratizacion de sus relaciones, de caer entre «las periféricas»

El machismo, cuando ejerce sus dominios, o sus demonios , nos saca la identidad y nos pone sus nombres, sus reglas, para sus placeres.

¡El machismo en todas sus formas nos mata!

Tod@s, excepto Fede, me vieron sombra, me oyeron eco, me sintieron fría, me entendieron muerta.

Pero hoy cumplo 3 meses de resurrección, caminando sobre la decisión de ser yo misma, de creer en una sociedad libre de desigualdades, de amar profundamente sin miedos, de enamorarme, de sentir el dolor de l@s otr@s, de equivocarme, de aprender, de reconstruir, de conocer y reconocer, de curar, de servir, de apoyar, de pensar, de crear, de luchar, de amar, de transitar la utopía, la felicidad, de vivir.

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