Ilustración: Leti Alvarenga

Es un secreto a voces lo que ocurrió con las máximas autoridades la Embajada de la República del Paraguay, un secreto que grita que se acabe el pacto de silencio machista.

Hoy es Elizabeh Fleitas la que dice BASTA, y con suma valentía derrumba el muro de complicidades que encubren el accionar violento y misógino que ejercen las máximas autoridades del Caserón de la Avenida La Heras 2545.

Elizabeh, o Eli como la conocemos, era hasta el 3 de diciembre la Chef principal de todos los eventos de la Sede Diplomática del Paraguay. Ella es una mujer paraguaya fuerte y luchadora que migró sola siendo muy joven, y una vez en la Argentina estudió gastronomía y trabajó muy duro hasta convertirse en una Chef de renombre, trabajó en múltiples Hoteles de lujo y en otras Embajadas en las que jamás vivió la violencia y las humillaciones que le hicieron sufrir en la delegación paraguaya.

Nuestra compañera no trabaja sola, sino que tiene a su cargo a un equipo de personas que, al igual que ella, sufrieron un sin número de malos tratos, acoso laboral y sexual. Durante los dos años y medio en los que se desempeñó su función en la Embajada del Paraguay soportó agravios y comentarios discriminatorios como, por ejemplo: “¿Vos estás preñada ya otra vez? porque ustedes, las paraguayitas son calentonas, cogen, cogen y se embarazan cada dos por tres”. Otro integrante del servicio de catering tuvo que escuchar como altísimos funcionarios le dijeran: “Putito, servime más vino” u otras frases infames como “A mí no me molesta que me sirva el whisky un homosexual, así que servime”. Mientras tanto, las compañeras encargadas del servicio de mesa fueron víctimas de varios comentarios, invitaciones e insinuaciones de índoles sexual, por parte de quienes están a cargo de la representación de los intereses y la imagen de la Nación paraguaya en el extranjero. En otro episodio, le pidieron a la propia Elizabeh «que no traiga más esa negrita de mierda», o «a la que parece un varoncito» refiriéndose a las trabajadoras del servicio, reforzando de manera descarada el carácter misógino, homofóbico, clasista y denigrante con el que tratan cotidianamente al personal.

El día 3 de diciembre Eli decidió poner punto final a su relación laboral con dicha representación diplomática y asumir con coraje la denuncia del acoso sistemático, la humillación y el hostigamiento que sufrieron les trabajadores y trabajadoras del servicio de Catering. Pero una vez más, son las víctimas, y no los victimarios, quienes tienen que renunciar, recayendo sobre sus hombros el peso de perder una fuente importante de ingresos.

Eli es una mujer bien plantada, y aunque la quieran desacreditar, subestimar o denigrar, no podrán hacerlo, de su lado estamos todas y todes, porque lamentablemente en este mundo construido sobre privilegios machistas, todas hemos vivido situaciones como las que ella y a sus compañeres les tocó vivir. Por las venas de esta mujer corre sangre aguerrida, les que la conocen dicen que siempre anda haciendo guyryry (lío), porque nunca se ha callado ante las injusticias.

Hoy nuevamente le toca enfrentar los atropellos de quienes se sientan sobre un trono de privilegios, por ser hombres con dinero y poder, señores que se sienten muy seguros por la impunidad que les otorga el cargo que detentan.

Pero a ustedes, señores, les decimos que no le tenemos miedo, acá está el movimiento feminista organizado para desentronizar a cuanto hijo sano del patriarcado intente ejercer un ápice de violencia contra nosotres.

Ante todo los expuesto EXIGIMOS:

  • Al presidente de la República del Paraguay, Sr. Mario Abdo Benítez que tome las medidas pertinentes para hacer cesar en sus funciones a las autoridades de la Embajada del Paraguay en Buenos Aires que cotidianamente ejercen violencia hacia las mujeres y disidencias que prestan servicio en dicha Sede.
  • Instamos al Canciller Antonio Rivas Palacios a que responda la solicitud de audiencia expedido por Elizabeh Fleitas y requiera los nombres de los representantes diplomáticos que han incurrido en violencia de género.
  • Al Gobierno paraguayo en su conjunto, en especial a la Ministra de la Mujer, Sra. Nilda Romero Santacruz, le exigimos que comprendan de una vez que la violencia de género es una práctica habitual gravísima, que no puede ser atenuada con excusas que apelen a “la falta de sentido del humor” de las víctimas. Lo que la Sociedad paraguaya necesita es la implementación de políticas públicas trasversales tendientes a la erradicación de toda forma de violencia hacia las mujeres y al colectivo LGTTBIQ, así como también es apremiante la elaboración de protocolos que sancionen las conductas de quienes nos violentan.

Deja un comentario