Por Brigada de Comunicación Feminista (Bricofem) de Chile*

En marzo, las feministas hicimos historia. Fuimos protagonistas de la marcha más grande desde el regreso a la democracia en Chile, que solo fue superada por la movilización del 25 de octubre, donde más de un millón de personas colapsaron la ahora Plaza de la Dignidad y sus cuadras próximas.

Los últimos años, los territorios feministas han ido creciendo. Sin embargo, los medios de comunicación tradicionales y hegemónicos se han quedado atrás, en una porfía inexplicable de negarse a entender su responsabilidad social y el cambio que pueden generar al incorporar la perspectiva de género en sus publicaciones. 

En ese contexto, como Brigada de Comunicación Feminista (Bricofem), hacemos un recorrido de algunas de las coberturas donde el patriarcado fue el protagonista. 

Los primeros meses del 2019 estuvieron marcados por el estallido del caso Nido.org, plataforma colaborativa en la que sus miembros compartían imágenes de índole sexual y datos personales de mujeres, las que luego eran acosadas y amenazadas. 

El caso causó alta cobertura mediática, pero no bastó que la difusión no consentida de pornografía sea penado por la ley, ni bastó que las imágenes difundidas en el sitio también incluyeran a menores de edad: los medios de comunicación, una vez más, mostraron la falta de perspectiva de género en su manera de informar. 

Para dar a conocer quién era el hombre tras la plataforma -quien se suicidó días después de hacerse conocido el caso-, 24 Horas tituló: “Intelectual, informático y destacado rendimiento escolar: así era el fallecido líder de Nido.org”. El titular es por lo bajo vergonzoso. En él solo se le entregan atributos positivos a Lamuel Lukas Donoso -administrador de Nido.org- olvidando cuál era realmente la noticia: un hombre que se dedicaba a filtrar pornografía no consentida y datos personales de mujeres y menores de edad que luego eran acosadas. ¿Por qué, entonces, el foco está en un aspecto positivo del culpable? ¿Acaso lo que buscaba 24 Horas era limpiar una imagen? Si 24 Horas tuviera clara cuál es su responsabilidad como programa influyente en la agenda pública, la noticia podría haber estado centrada, por ejemplo, en ciberseguridad. 

Un caso radicalmente diferente, y que puso en evidencia en cómo los medios sesgan la información respecto al género, es el de Fernanda Maciel, cuyo asesinato se tomó la agenda noticiosa y de matinales. Fernanda desapareció en febrero de 2018 y fue en junio de 2019 cuando los medios de comunicación masiva informaron que había sido asesinada y encontrada en la casa de su vecino. En ese contexto, el 27 de junio TVN emitió “¿Qué tanto conocemos de la personalidad de Fernanda Maciel?”, reportaje donde se publica su perfil sicológico y se le menciona como una mujer intensa, inestable, y que consumía alcohol y drogas. 

La cobertura del caso de Fernanda fue grave. TVN no solo trato de justificar su decisión editorial aludiendo a la publicidad de la información, sino que olvidó que parte del trabajo periodístico es definir qué es realmente importante para la opinión pública. El periodismo no puede ser una máquina que replica lo que le llega (algo así como que periodistas sigan aceptando que no pueden hacer preguntas en las conferencias de prensa del Presidente). El periodismo debe cuestionar y entregar información que permita a la población volverse más crítica.  

Con el reportaje TVN indicaba que las características de la personalidad de Fernanda eran una razón para justificar lo que le pasó, que mujeres como ella se merecían la violencia. TVN no hizo su trabajo, una vez más el canal “público” olvidó la enorme responsabilidad que tiene como medio de comunicación masivo. El caso de Fernanda era una oportunidad para, por ejemplo, informar sobre la violencia hacia la mujer, entregando contexto del sistema patriarcal que avala estas agresiones.

Cuando el objeto a informar es violencia hacia la mujer, nos parece importante no incluir elementos que desvíen la atención de este problema social y el hecho de violencia. Acá lo importante era caracterizar al posible agresor y no a Fernanda. Era importante no entregar detalles morbosos sobre su asesinato, no atentar contra su privacidad. Había que asumir un rol educativo, respondiendo preguntas y visibilizando diversos tipos de violencia. Finalmente, que la falta de ética no sea una ficha intercambiable para obtener más rating. 

Por otro lado, reportajes como estos generaron tanto revuelo entre la ciudadanía, que fueron los mismos televidentes quienes condenaron estas faltas en perspectiva de género. El reportaje de TVN sobre Fernanda Maciel fue lo más denunciado en el Consejo Nacional de Televisión durante el 2019. En junio, el CNTV recibió 3.562 denuncias, de ellas, 2.126 tienen relación a la publicación de TVN. Acciones ciudadanas como estas sólo demuestran la abismal disonancia entre la opinión de un consumidor más informado y activo, versus las retrógradas líneas editoriales de los canales de televisión en materia de género. 

Un siguiente caso fue el ocurrido en el programa Mucho Gusto. En marzo de 2019, con panelistas en el estudio, el matinal de Mega quiso levantar un tema sobre violencia hacia la mujer -queriendo sumarse a la tendencia feminista- y abordó las cifras sobre la violencia en el pololeo. Sin embargo, el día después, la conversación del matinal giró en torno a las distintas aplicaciones para “psicopatear” a la pareja. ¿Será que a Mega se le olvidó que esta invasión al espacio personal es una forma de control y de violencia simbólica dentro de la pareja?

pastedGraphic.png

Quedó mucho en el tintero, pero finalizamos el recorrido del 2019 con Las Tesis que, sin lugar a dudas, fue uno de los acontecimientos más importantes para el país durante el estallido social, logrando llegar a nivel internacional. La intervención feminista dio la vuelta al mundo visibilizando la violencia sistemática que viven millones de mujeres, pero también mostrando la violencia político sexual que volvió a ejecutarse en Chile por parte de agentes del Estado. Mientras que en numerosos países diversos medios de comunicación le dieron sus portadas en Chile el caso fue distinto, destacando, sin sorprender, la cobertura de El Mercurio. “Sigue el boom de la coreografía feminista chilena… ahora en medios internacionales”, titularon. 

Si tan solo el diario de Agustín entendiera que esto no es boom, que llegó para quedarse y que no es una coreografía, sino una intervención artística que lo acusa también a él, a ellos, a muchos medios de comunicación que han marginado su rol social para convertirse en replicantes de pautas y videos virales de redes sociales.  

*Instagram: @bricofem

Deja un comentario