“Es preferible usar el término de “arte popular” para nombrar el conjunto de obras que producen ciertas comunidades subalternas, buscando replantear sus mundos dentro de un nivel poético”
 Ticio Escobar (1986)

Por Colectivo deMujeres Alfareras Nativas de Caaguazú, Itá – Paraguay

El Colectivo de Mujeres Alfareras Nativas de Caaguazú, Itá y el Colectivo Cerámica Uruguay (CCU) cordialmente invitan al público a la exhibición colectiva internacional denominada ÑAI’ŨPO a llevarse al cabo este 18 y 19 de enero del corriente año en el local de la SENATUR Costanera de Asunción. La recepción y presentación de las obras será el sábado 18 a las 18 hrs. con la presencia de los ceramistas exponentes provenientes de Paraguay, Uruguay y Argentina.

El Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA) y la Secretaría de Turismo (SENATUR) apoyan este evento para garantizar la difusión con interés artístico y cultural de la expresión del arte popular de la cerámica para promover la exposición tanto a nivel nacional e internacional.

Esta exhibición colectiva internacional será producto de la “SEMANA DE INMERSIÓN CULTURAL Y DE ARTES DE FUEGO EN UNA COMUNIDAD TRADICIONAL ALFARERA DE CAAGUAZÚ, ITÁ, PARAGUAY” en conjunto con ceramistas de renombre internacional del Uruguay y Argentina, estudiantes de Artes del Fuego de la Facultad de Bellas Artes de Montevideo, Uruguay y las socias de la Asociación de Mujeres Alfareras Nativas de Caaguazú, Itá.

El propósito de la visita del grupo mencionando anteriormente forma parte del hermanamiento iniciado en el Encuentro Internacional de Ceramistas organizado por el Colectivo de Cerámica del Uruguay (CCU) el pasado setiembre del 2019 en donde el Colectivo de Mujeres Alfareras Nativas de Caaguazú, Itá fueron invitadas y participaron en dicho Encuentro dando talleres de cerámica de la técnica colombín con diversas expresiones del kambuchi (cántaro), expusieron en dos ponencias con registro audiovisual documental en bilingüe (Encuentro y en la Escuela de Bellas Artes de Montevideo), hicieron muestreo comparativo del tipo de arcilla que utilizan localmente de los esteros de Itá en comparación con arcillas de diferentes puntos del MERCOSUR y exhibieron obras en la Casa de la Cultura. En dicho Encuentro Latinoamericano, se dejó en alto a la cerámica autóctona que aun mantiene el Colectivo de Caaguazú, Itá vivo hasta el día de hoy por medio de la labor de su Asociación y tuvieron amplia cobertura de prensa uruguaya y argentina.

Las integrantes del Colectivo de Mujeres Alfareras Nativas de Caaguazú han ido formándose y caminando desde su fundación en el 2002 con Vicenta Rodríguez, María Rodríguez (+), Anicia Acosta (+), Antonia Irala, Felicita Pereira (+), Alberta Giménez, Natalia Gaona, Miriam Cáceres, Isidora Pereira, Mirtha Samaniego, Elena Dielma y Celeste Escobar. Ellas son las que ponen su mano y corazón en cada pieza de barro que hacen que sean piezas únicas y exclusivas. Aprendieron a trabajar el barro al lado de otras mujeres, tal como lo habían hecho con las suyas anteriormente, siguiendo la tradición de la comunidad alfarera local. Su técnica colombín es pre-colombina guaraní. Van al pantano a recoger el barro, lo transportan en grandes bolas de aproximadamente diez kilos cada uno. En cada viaje al pantano como colectivo juntan como mínimo 200 kilos de barro que se organizan por familia – los hijos e hijas, los esposos, los sobrinos y sobrinas – todos presentes a la hora de recolección del barro para ayudarse en el transporte y distribución del mismo. Una vez en el taller del Colectivo, amasan el barro con los pies sobre una piel de cuero grande mezclándolo con polvo de ladrillos. Y así tener lista la masa que por fin le van dando formas con sus manos sin hacer uso de ninguna herramienta, torno ni molde. Lo afinan con hojas de limón o guayaba y tacuarilla fina. El pulido se realiza con una piedra de rio y se tiñe naturalmente con engobe (tierra colorada con agua) o con el humo de las hojas de mango. Las piezas son cocinadas durante ocho horas en el horno de adobe. De esta manera esta forma autóctona de trabajar la cerámica ha permanecido de generación a generación por cientos de años y ha sido sustento de vida para muchísimas familias cuyas vidas giran en torno a este medio de trabajar el barro.

Por otra parte, lo que hoy es el “Colectivo Cerámica Uruguay” comenzó a forjarse en el año 2007 por parte de un grupo de ceramistas preocupados por conquistar los espacios de difusión que la cerámica merecía, por promover ámbitos de intercambio de conocimientos y enfoques, por reubicarse dentro del panorama de la cultura nacional, entre otros aspectos.

La cerámica es una de las tecnologías más revolucionarias de la historia humana y el primer producto completamente sintético hecho por el hombre. Las arcillas, geológicamente hablando, son como rocas blandas que con el contacto con el agua adquieren plasticidad, siendo frágiles en seco y capacidad de absorción. Por lo tanto, la cerámica combina tres elementos básicos: la arcilla, los materiales orgánicos o minerales encontrados de forma natural en las arcillas o bien mezclados intencionalmente para ayudar a que la arcilla sea más manejable y evitar que las piezas se quiebren cuando se exponen al calor extremo, llamados antiplásticos; y, por último, agua, que permite la plasticidad. El paso entre la experimentación con arcilla para modelar figuras y la aplicación de fuego para convertir ese objeto en un contenedor sólido y perdurable es la transformación principal que da origen a esta tecnología.

El nombre de esta exhibición colectiva tiene su inspiración en la colectividad de mujeres de Caaguazú, Itá quienes denominan ÑAI’ŨPO en su lengua guaraní al trabajo con la arcilla o trabajar la arcilla en su cotidianeidad. En la cultura agrícola del guaraní tradicional, la cerámica ocupaba un lugar importante ya que las piezas hechas con la arcilla eran para fines utilitarios y rituales, es decir, servían para funciones culinarias (ej: japepos (ollas para fuego directo) así como también para los rituales funerarios (urnas) y de festividad para el consumo comunitario del kaguĩ (chicha de maíz, batata o mandioca). Así en palabras del curador de arte Osvaldo Real (Exhibición Colectiva “Kuña Kambuchi Apo”, CCPA, Asunción, 2014)

“ Estas mujeres que con esas mismas manos empuñaran el machete, la azada como también las lanzas o el fusil, con esas mismas manos que acariciaran tiernamente a sus hijos o pasionalmente a sus hombres, con esas mismas manos fueron modelando el barro que venía de la larga tradición indígena guaraní para seguir mostrándonos como hoy, la destreza en la técnica ancestral conjugando ellas, la tierra, el aire, el agua y el fuego con sus manos como sacerdotisas de un ritual desde lo sensible de la forma con sentido utilitario, el kambuchi, continente del agua elemento esencial de la vida que ella misma en sus entrañas alberga, para entregarnos estas “obras de arte”. (…) ellas nos presentan algunos modelos antiguos que vuelven a recrear, así como las nuevas formas de expresión, sin haber perdido la técnica trasmitida de generación en generación de manera oral, con variaciones en su forma y los elementos decorativos que guardan “su significado”, el de su entorno cotidiano y sus creencias; por eso, no son “simples adornos”, estando dentro de la cultura de origen guaraní, hoy sincretizada y fusionada llamada mestiza.”

 

 

 

 

REFERENCIAS

 

– Arnold, D., 1985. Ceramic Theory and Cultural Process. New Studies in Archaeology. Cambridge: Cambridge University Press.

– Escobar, Ticio, 1986.El mito de arte y el mito del pueblo: cuestiones sobre arte popular. Centro de Artes Visuales/Museo del Barro. Asunción.

– Hernámdez, G., 2004. Temas rituales en la cerámica “tipo códice” del estilo mixteca-puebla. Journal de la Societé des Américanistes, 90-2.

– Leroi-Gourhan, A., 1967. Prehistoria del arte occidental. Barcelona: Editorial Gustavo Gili.

– Rice, P., 1987. Pottery Analysis. A Sourcebook. Chicago: University of Chicago Press.

– Rice, 1999. On the Origins of Pottery. Journal of Archaeological Method and Theory 6 (1): 1-54.

– Sánchez, E., 1988. La cerámica precolombina: el barro que los indios hicieron arte. Editorial Anaya.

– Serrano, A., 1978. La cerámica indígena. Tercera edición. Córdoba: Editorial                                         Assandri.

– Villalba, F., 1993. La Cerámica en la américa p

recolombina. Zaragoza.

 

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