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Imagen: Archivo Diario Hoy

Los últimos días, antes del feminicidio, ella estaba muy temerosa, sus amigas relatan que ya no les atendía el teléfono, ya no les recibía en su casa, notaron que: “pasó de ser la más alegre, la más divertida y la más simpática a apagarse. La luz de sus ojos comenzaron a apagarse”. Así lo relata Antonella Bó, una de las mejores amigas de Sabryna Breuer, a dos años y dos meses de su asesinato.

Anto cuenta que eran seis amigas, que lo compartían todo, bueno, al menos eso era lo que ellas pensaban. Aunque los últimos días de vida de Sabryna la sintieron realmente muy triste, pero ellas no se imaginaban lo que pasaba dentro de su casa, no sabían que su esposo era su verdugo: “teníamos una idea, empezamos a investigar y con los días nos dimos cuenta cual era realmente su situación matrimonial. Todo estaba muy escondido, ella no nos contaba, capaz para no preocuparnos y además éste era un matrimonio por el que ella quería luchar y mantener su familia unida”.

Al grupo de cercanas a Sabry su crimen les genera, hasta el día de hoy, una inmensa tristeza pero también mucha rabia por no haber visto, a tiempo, los signos de alerta. Antonella dice que como nunca habían pasado por una situación como aquella no tenían idea de que iba llegar el día en que su mejor amiga amanecería muerta: “nosotras le recibimos a ella es una morgue judicial, totalmente garroteada”

A Sabryna Breuer la recuerdan no solo por ser una amiga extraordinaria sino también como una madraza: “ella era una mamá demasiado presente, estaba todo el día detrás de sus hijos acompañándolos en el colegio, llevándoles a actividades extracurriculares, llevándoles su comida, era una chica que vivía su vida a través de sus hijos”.

La violencia sistemática a la fue sometida significó una lenta agonía. Según narra Antonella “empezó a ser una persona más retraída y llegó un momento en que estaba muy frustrada y terminaba llorando el cualquier situación triste o feliz y de festejo, ella estaba muy mal los últimos días. Quien me va a querer a mi si yo no valgo nada, me decía! Y eso era tan alejado de lo que ella era como persona, eso es un fantasma que a mi hasta el día de hoy me persigue porque de verdad era uno de mis seres más queridos, no podía creer que ella siendo una mujer tan hermosa, con título universitario con masterado, con ofertas laborales, llegó a tener un golpe de autoestima tan grande, hasta el punto de sentir que no valía nada. El a ella ya le mató en vida”.

Y el dolor endurece y deja lecciones para toda la vida:

“Lo que yo personalmente aprendí, porque empecé a estar mucho más en alerta después del asesinato de mi amiga y me puse a pensar y replantear las situaciones que convivimos, porque nosotras hablábamos como tres veces al día, nos veíamos como cinco veces a la semana, entonces empecé a pensar como fue el proceso hasta que llegó el momento en que ella fue asesinada. Y me di cuenta – me parece que todas las chicas tienen que empezar a abrir los ojos –  y es que esto fue un trabajo de hormiga, esto no fue de un día para el otro. Ella empezó una relación en la que parecía muy feliz y en el que el marido le dice, el popular, que no quería que trabaje para que se quede a cuidar los hijos y empezó a atarle a ella económicamente, al tenerle atada económicamente empezó a cortarle permisos: no me gustan tus amigas, no me gusta que salgas, estos no son horarios para una señora de familia, tienes que estar solo en tu casa, si tus amigas te quieren ver que vengan a casa. Se peleaban y le cortaba los medios económicos y ella tenía que terminar cediendo aunque no tuviera la culpa de algunas situaciones porque dependía económicamente de él. Eso se da en todos los estratos sociales”

Continúa diciendo que “era la mejor amiga de todas sus amigas, eso yo no me canso de repetir, porque de verdad tenía una conexión con cada una. Ella fue la que formó el grupo de amigas. Para nosotras es una perdida no solo irrecuperable, sino que también se volvió traumática”.

Muchas de ellas debieron hacer terapia para afrontar el dolor de la pérdida, la falta y la ausencia de Sabryna. Señala que es una situación espantosa y que al no tener aun fecha para el juicio oral y no poder escuchar la culpabilidad del asesino es algo que no deja permite alcanzar paz. Exigen justicia para Sabryna!!

El feminicidio de Sabryna sigue impune

El Tribunal de Apelación integrado por los camaristas José Waldir Servir, Agustín Lovera Cañete y Cristóbal Sánchez confirmó el pasado 20 de enero al juez penal de Garantías Mirko Valinotti para atender el caso en el que está acusado por feminicidio Gerardo Stadecker. Se pensaría que ya se tiene vía libre para poder desarrollar la audiencia preliminar en la que se definirá si el crimen se eleva a un juicio oral y público, sin embargo aún no existe ninguna nueva diligencia judicial.

Gerardo Stadecker, el único sospechoso del feminicidio, está privado de su libertad, pero sus abogados hacen uso abusivo del derecho e interponen todo tipo de chicanas judiciales que impiden sea juzgado por haberle destrozado el corazón, de un golpe, a quien fuera su esposa.

Rodrigo González Planás, abogado de la familia de la víctima,  manifestó que desde la defensa han recusado a dos fiscales, dos veces a la jueza de Garantías y a los miembros del Tribunal de Apelación también en dos ocasiones y que la Corte Suprema de Justicia no los sanciona como debería.

 

*Antonella Bó fue entrevistada por el programa de radio feminista #LaBuenaYunta y sus palabras sirvieron de insumo para este artículo.

1 comentario

  • En relación al artículo sobre Sabryna Breuer, la Justicia Paraguaya debe mejorar, evidentemente que el acusado o sospechoso del asesinato tiene mucho poder para bloquear el juicio oral y público, ni siquiera se lo puede llevar aún a los estrados judiciales y eso que la familia Breuer es muy conocida y representativa en el país. La Justicia debe ser barata y pronta, no puede ser que a quienes no tengan recursos se los condenen incluso sin datos verificados, así ocurrió con 3 hnos de Mariano Roque Alonso, quienes fueron liberados de culpa y pena después de un calvario de 3 a 4 años, según vi en un noticiero, no se tuvieron en cuenta en el juicio las pruebas que demostraban que eran inocentes, encima no se les indemnizan por daños y perjuicios que deberían reclamar al Defensor del Pueblo . También aqui, debe actuar la justicia de una vez, no puede ser que pase el tiempo y no se demuestre quien la asesinó , para que el responsable del asesinato de ésta joven madre, -cuyos hijos siguen pasando por un calvario inimaginable-reciba la pena que indica la ley.
    El Poder Legislativo debe trasparentarse,les hace falta ética, patriotismo, y aplicar la ley sin mirar a quien, basados en las pruebas que remitan los involucrados. Sueño con un Paraguay mejor.

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