*Por Camila Sánchez

En tiempos del COVID19, las tareas se multiplican, el tiempo se reduce, la productividad impera y la sobrecarga de labores puede generar discusiones, desigualdades y violencias. Debemos trabajar, educarnos, realizar tareas domésticas, masturbarnos, cuidar a nuestros hijas/ hijos/chiques, disfrutar de nuestro tiempo libre y muchas otras tareas; sin embargo, no todas podemos acceder a algunas de estas actividades por nuestras “obligaciones”, por nuestro “rol” y por la cantidad de personas con quienes vivimos. Sabemos que los hogares, casas o refugios, pueden componerse de múltiples formas y eso influye directamente en nuestras vivencias cotidianas. Por eso queremos repensarnos e invitarles a construir algunas ideas que pueden contribuir a la redistribución de nuestras tareas en casa, el objetivo es que si en nuestras manos está todas podamos ayudarnos, trabajar y cooperar en conjunto; sin que a ninguno en casa le recaiga mayor carga.

Esto significa que además de construir en prácticas que sean más sanas para todas, también podamos reflexionar sobre los impactos del aislamiento social en nosotras las mujeres. Y preguntarnos: cómo podemos revertir los roles en nuestro hogares y conspirar ante ese orden social desordenado y desigual que se ha instaurado por distintas generaciones, y con esto proponer caminos alternativos para reducir la sobrecarga y el esfuerzo duplicado de nuestros en días en cuarentena. Tal vez, siempre hay más túneles para contribuir al disfrute y no al cansancio, pero debe ser a través del hilo entre todas y todos. Es un reto enfrentar la productividad que nos pone en cara el capitalismo y por eso, consolidamos lazos entre todas para lograrlo.

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