Fotografía: Willi Duarte

*Por Paola Kolher

Con revolución, con magia, con estrellas fugaces, con milagro, no importa cómo haya sido, pero lo logramos, pasó la pandemia de la COVID-19, pasaron décadas, pasaron gobiernos, cambió el sistema.

Se cumplió el deseo, no volvimos a aquella normalidad. Ahora, la normalidad es otra, si bien el sistema capitalista siguió siendo el anhelo de retorno de algunas personas, la realidad ahora es otra, se desaprendieron las normas mafiosas, de poder, de control, de patriarcado y colonialismo, de empobrecimiento y de privilegios, se aprendieron otras formas de prácticas sociales, comunitarias, horizontales, igualitarias, la salud dejó de ser como en el pasado, dejó de ser una mercancía y por fin fue universal, gratuita y pública.

El sistema cambió, se redistribuyeron las tierras, volvieron a las manos de quienes la trabajan, nadie más murió por no recibir una atención médica, ningún niño murió por deambular buscando ayuda en centros asistenciales de salud en Curuguaty, ni en ningún otro  lugar, nadie más murió de hambre, nadie más murió sin saber leer y escribir, la educación también cambió y cambiaron las normas culturales y ninguna persona más fue excluida, los hospitales, las instituciones, las cárceles dejaron de ser lo que eran.

Y después de décadas viviendo así, volvió una pandemia, un nuevo virus. Al principio el gobierno estableció un periodo de cuarentena obligatoria y las personas –todas- la cumplieron, no había necesidad vital de no hacerlo, nadie más sintió hambre.

Y después de los primeros 40 días, el gobierno habló a través de sus funcionarios de flexibilizar la cuarentena, porque el nivel de control de la pandemia era “óptimo” y contaban con “100 camas más en terapia” y lo ideal era que las personas se contagien “un poco más rápido”, porque “ya ganaron tiempo para fortalecer el sistema de salud”.

Recién así aquel “ojalá” dejará de ser una cáscara vacía, o funcional, o un mero deseo utópico, recién así será una responsabilidad ética flexibilizar la cuarentena.

 

Deja un comentario