ilustracion de @marta.piedra

 

Por Rosaura Ruiz*

 

Se me ocurren pocas cosas tan empoderantes como conocer el funcionamiento de nuestro propio cuerpo. Las mujeres somos cíclicas mensualmente gracias al ritmo marcado por las hormonas sexuales durante toda nuestra vida fértil, que nos influyen físicamente, pero También emocionalmente.

Entender el ciclo menstrual y saber qué pasa en nuestro cuerpo y emociones en cada fase nos da herramientas para actuar con mayor seguridad, nos hace conscientes del poder que tenemos, y nos ayuda a integrar amorosamente las partes menos positivas. Además, con la correcta observación podemos detectar los patrones de nuestras fluctuaciones emocionales, y ver que son perfectamente normales, pautados por el ritmo hormonal, y que podemos predecirlos para actuar conforme a ellos. Conocernos nos permite cuidarnos y querernos más y mejor, tomar decisiones sobre nuestra fertilidad, y armarnos de información para no quedar indefensas por ignorancia ante la medicina alopática (la normalizada) que, como parte del sistema capitalista-patriarcal que es, busca demasiado frecuentemente medicalizarnos para mayor provecho del sistema.

La menstruación, como ya debes saber a esta altura, no es una maldición, ni una enfermedad, ni es algo feo, sucio y que haya que esconder. Bien al contrario, es parte fundamental de nuestro organismo, con una función limpiadora y protectora de nuestros órganos sexuales- reproductivos y regenerativa a todos los niveles: es una verdadera bendición de la Naturaleza. Y es sólo la parte visible de nuestro ciclo.

Como sabemos, el ciclo menstrual completo (desde el primer día de sangrado de un mes hasta el primero del siguiente) dura de media 28 días, aunque es perfectamente normal que dure más o menos días, siempre que mantenga una regularidad; y se puede dividir en cuatro fases que se alternan ininterrumpidamente: menstruación, preovulación, ovulación y premenstruación. Vamos a abordarlas a continuación, en sus procesos físicos y en los cambios emocionales que conllevan. Ante todo, te invito a observarte, tomar notas durante todo el ciclo (puedes usar una herramienta muy útil como es el diagrama menstrual), sacar tus propias conclusiones, entender tus propios patrones y llevar el control de tu salud ginecológica: el (auto)conocimiento es poder.

Ciclicidad en el cuerpo: procesos físicos

MENSTRUACIÓN
El primer día de sangrado cuenta como el día 1 de nuestro ciclo, y el sangrado puede durar de 3 a 6 días. Lo que nos sucede físicamente en esta fase es que el endometrio, la capa que recubre el interior del útero, que había engrosado para acoger a un posible óvulo fecundado, al no encontrarlo, se desprende, deshace y es expulsado por la vagina.

PREOVULACIÓN
Pasada la menstruación, en los días 7 a 13 del ciclo, el cuerpo empieza un nuevo proceso de producción de lo que será otro óvulo. Dentro del ovario se encuentran los folículos, células que contienen a su vez los óvulos por madurar, y que comienzan a crecer. En uno de los folículos un óvulo se prepara para madurar, y el endometrio empieza de nuevo a engrosar.

OVULACIÓN
Cuando el óvulo ya maduro sale del ovario se produce la ovulación y se inicia la fase ovulatoria, sobre los días 14 a 20. El óvulo entra en la Trompa de Falopio, por la que iniciará su viaje hacia el útero, que se prepara para la implantación y nutrición del posible óvulo fecundado. Es la fase fértil de nuestro ciclo.

PREMENSTRUACIÓN
En los días 21 a 28, aproximadamente, en el ovario aparece un tejido llamado “cuerpo lúteo” a partir del folículo que ha quedado tras la fase anterior. El óvulo que no se ha encontrado con un espermatozoide en la Trompa de Falopio y, por tanto, no ha sido fecundado, “muere” y será expulsado. Los ovarios dejan de producir hormonas y se preparara el desprendimiento del endometrio que iniciará un nuevo ciclo con la menstruación.

Ciclicidad en la mente: cambios emocionales

MENSTRUACIÓN
Acompañando el proceso físico de “bajar a la tierra” por el que pasa nuestro cuerpo durante la menstruación, emocionalmente nos podemos sentir algo “oscuras”. Pero no por ello es algo negativo, ya que esta oscuridad puede ser limpiadora: con la sangre también salen emociones acumuladas a lo largo del ciclo, comportamientos que nos dañan, ataduras que tenemos la oportunidad de dejar ir.
El cuerpo-mente pide reposo, introspección y alejamiento del mundo exterior. Nuestros procesos mentales también están más lentos y necesitamos dormir (y soñar) más. Las emociones están a flor de piel y podemos tener la sensación de no entender nada, de estar “hechas un lío” e incluso de estar viviendo en dos mundos al mismo tiempo: el consciente y el inconsciente. Si tienes la posibilidad, aprovecha este momento para “hibernar” y permítete entrar en contacto con las fuerzas que emanan de tu útero.

PREOVULACIÓN
Al igual que físicamente el cuerpo empieza a crear de nuevo, podemos sentir este momento como un renacimiento o una regeneración tras la oscuridad precedente, con vitalidad y entusiasmo, como si nos hubiesen “recargado las pilas”. Es una fase en la que nos encontramos activas tanto físicamente como mentalmente, al máximo de nuestra capacidad analítica y organizativa.
Por ello, es el momento del mes propicio para confiar en una misma, emprender nuevos proyectos y experimentar nuevas ideas que se gestaban de forma intuitiva en la fase menstrual y que ahora pueden salir al mundo externo, aprovechando que es la fase también donde estamos más comunicativas y sociables.

OVULACIÓN
La ovulación es la fase de plenitud del ciclo, emocionalmente podemos sentirnos más propensas a la entrega empática, a nutrir y cuidar, a pensar en dar a los demás desde la fuerza de nuestro ser, que está en su apogeo. Nuestra autoestima se refleja hacia el exterior: nos  sentimos (y se nos ve) radiantes. También somos más receptivas a las ideas de los demás y a apoyarlas con nuestra creatividad.

PREMENSTRUACIÓN
Esta se puede sentir como una fase de desasosiego, producido por un decrecimiento del vigor físico (pues se acerca la menstruación y la bajada de energía que conlleva) al mismo tiempo que la mente se mantiene hiperactiva y creativa. Este lento descenso a la oscuridad nos pone en contacto con nuestro lado destructivo: es bueno observarse sin juicios, tratando de integrar lo que no nos gusta de nosotras y preparándonos para deshacernos de lo que ya no nos sirve.

Observarnos, informarnos, ser críticas LA MENSTRUACIÓN (NO) DUELE.

Cuando empezamos a observarnos y a aprender sobre nuestro ciclo nos equipamos de herramientas que nos permiten cuestionarnos algunas cosas que sólo aparentemente «son así». Por ejemplo, algunas mujeres sufren reglas dolorosas cada mes o durante algunos periodos de su vida. Pero, en realidad, la menstruación como proceso fisiológico normal que es (como hacer la digestión, orinar, etc) no tiene por qué doler: el dolor es un mecanismo del cuerpo que nos alerta que algo no funciona como debe. Las causas pueden ser un problema físico o emocional, así como también, por muy extraño que suene, algo culturalmente aprendido.

Todo apunta a que “el útero espástico [el que provoca dolores antinaturales con sus contracciones espasmódicas durante la menstruación y el parto] está causado de forma inequívoca por la represión sexual de la mujer desde la infancia” (Casilda Rodrigáñez, en Pariremos con placer). Liberarnos de los patrones negativos que nos han sido inculcados desde el patriarcado es ya una cuestión de salud, y tarea de cada una de nosotras. Sanar la relación con nuestro útero puede ser un primer paso.

Las píldoras anticonceptivas no son la solución

Otro caso que merece nuestra actitud más crítica es la supresión de la menstruación con píldoras anticonceptivas. Bajo el disfraz capitalista de la panacea que permite la emancipación sexual de la mujer, se trata en realidad de un auténtico atentado contra nuestra salud física, mental, emocional y un mecanismo de desconexión absurda de nosotras mismas y de nuestra sana ciclicidad.
Al contrario que los hombres, que son fértiles todos los días, las mujeres sólo lo somos unos días al mes: durante la ovulación. Sin embargo, nos instan a medicarnos durante todo el mes, generando una falsa menstruación en la semana de placebo. Y es que “la píldora es el medicamento más machista que existe” (María del Mar Jiménez, en el artículo Sabiduría oculta de la menstruación).

Si todavía tomas píldoras deja de hacerlo, ya. La lista de efectos secundarios es casi infinita y existen otros métodos anticonceptivos, naturales, inocuos e igualmente efectivos, como por ejemplo, los que se basan en determinar qué días ovulamos al mes, para así abstenernos del sexo o usar preservativo en esos días: los calendarios de ovulación, el método de la temperatura basal, el de Billings, el sintotérmico, etc. Infórmate, aprende y aplica. Toma el control de tu ciclo, empodérate desde tus ovarios.

El TPM (NO) es un transtorno

Un último ejemplo de la importancia del autoconocimiento y autocuidado es el llamado TPM o SPM (Trastorno/Síndrome Pre-Menstrual): una serie de molestias que algunas mujeres sufren en la fase premenstrual, como “cambios de humor, irritabilidad, ansiedad, adicción al azúcar, temblores, hinchazón, sensibilidad en los pechos y aumento de peso” (Pabla Pérez San Martín, en Manual Introductorio a la Ginecología Natural).

Si acudes al médico con estos síntomas lo más probable es que lo trate como una enfermedad más (no lo es, es parte del ciclo) y te recete alguna pastilla. Lo que nadie te cuenta es que  muchos de estos problemas se resuelven con una adecuada alimentación y hábitos saludables y, sobretodo, haciendo lo que el cuerpo te pide a gritos: ¡reposo!

Lo más saludable es hacer caso a esa necesidad de atender al proceso de limpieza por el que está atravesando el cuerpo y darse el tiempo y el confort que una precisa en esos días en vez de luchar contra ello y retroalimentar así los síntomas. Lamentablemente, si estamos dentro de la cadena productiva, se nos impide hacerlo. En mi opinión, la lucha por el derecho a descansar durante esos días debería estar entre las prioridades de la agenda feminista.

Observemos nuestro cuerpo, trabajemos por entender nuestros patrones emocionales y sacarles el mayor provecho, informémonos y, sobretodo, no dejemos nunca que nadie decida qué hacer con nuestra sangre, nuestros úteros y nuestros ovarios.

 

Rosaura Ruiz  http://rosauraruizportfolio.weebly.com/ 

Consejos de lectura

  • JIMÉNEZ, María del Mar, “Sabiduría oculta de la menstruación”, 2008:
    https://www.lailuminacion.com/libros/pdf/sabiduria-oculta-menstruacion.pdf
  • KNUDTSON, Jennifer & MCLAUGHLIN, Jessica E., “Ciclo menstrual”, en MSD Manuals,
    2016: https://www.msdmanuals.com/es-ec/hogar/salud-femenina/biolog%C3%ADa-del-ap
    arato-reproductor-femenino/ciclo-menstrual
  • NORTHRUP, Christiane, Cuerpo de Mujer, Sabiduría de Mujer, 1994.
  • PÉREZ SAN MARTÍN, Pabla, Manual introductorio a la Ginecología Natural, 2015.
  • RODRIGÁÑEZ, Casilda, Pariremos con placer, 2007.
    https://pointpointpoint.org/wp-content/uploads/2012/06/PARIREMOS.pdf
  • STYLE, Sophia, “La práctica reveladora de rellenar un diagrama lunar”, 2019:
    https://mujerciclica.com/2015/02/11/diagrama-lunar-para-descargar/

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