*Por Noelia Díaz

José González Macchi: ¡Discutan como hombres de derecho ustedes!

Roberto: Estamos haciendo el intento.

Paula: hombres y mujeres de derecho.

Roberto: no es fácil doctor cuando mezclan todo la cuestión de género, racismo, pero bueno uno tiene que salir jugando igual.

Paula: ¡hay que aprender a discutir también Roberto!

Roberto: a vos te digo eso, porque vos querés imponer tu verdad nomás. Viste que te yo dejé hablar y al final te dijo que no hay que generalizar, mirá que fue una lección, él fue nuestro profesor.

Desde estudios se despiden del entrevistado. Mientras tanto les conductores siguen al aire.

Paula: acá te están acusando de ser un abusador, no es mi opinión

Roberto: mirá, vos estas ahí leyendo, yo puedo creer que podes inventar.

Paula: no es mi opinión, yo ya no voy a hacer ningún comentario sobre ese tema. Eso es lo bueno de la televisión, la televisión, así, pone en evidencia a la gente.

Roberto: así como a vos te puso en evidencia que sos una abusiva, soberbia, pero después te vas a empanar seguramente con las feminazis.

Luego de una entrevista con el abogado constitucionalista José González Macchi, lxs periodistxs Roberto Pérez y Paula Carro tuvieron una fuerte discusión, al aire, en su programa emitido por radio y televisión, en el canal GEN. El video se hizo viral en las redes sociales y Pérez fue protagonista del repudio de muchas personas ya que el conductor  destrató a su compañera adjudicándole varios adjetivos negativos,  para pasar luego a descalificar a todo el movimiento feminista bajo la etiqueta de “feminazis”. Este tipo de ataques comparan al feminismo con un régimen que mató millones de personas y aunque muchas personas lo utilizan, en esta ocasión despertó el repudio de internautas, además de la solidaridad con Paula Carro, entendiendo que se trató de un evidente ataque machista.

Esta no sería la primera vez que Pérez intenta disminuir a sus colegas mujeres, en abril de 2019 también fue fuertemente cuestionado en las redes sociales por sus tratos  al aire a sus colegas Angélica Giménez y Fabiola González. Expresiones como «qué testarudas son, chicas»«ya les expliqué 70 veces 7», «están jugando a tontas» o «al pedo enfrentarse con dos chicas».

Esta vez se hizo insostenible la permanencia de Roberto Pérez y el comunicador fue desvinculado a raíz del escándalo. El medio emitió un comunicado en el cual reprueba lo ocurrido. “Creemos que es necesario construir una sociedad con menos opresiones e injusticias y estamos convencidos de que el debate plural y la confrontación pública de ideas y posturas son herramientas para el cambio”, dice parte del escrito.

Las colegas y compañeras de trabajo de Paula Carro también decidieron hacer público su reproche ante lo que consideraron una actuación machista y violenta por parte de Pérez y publicaron un comunicado en redes sociales.

Además el Ministerio de la Mujer de Paraguay salió públicamente con un comunicado a través del cual repudia todas y cada una de las expresiones y acciones que afecten la dignidad, la libertad y la seguridad de las mujeres.

También hubo quienes se manifestaron a favor de Pérez y lo justificaron alegando que fue víctima de una “ideología”. Además cuestionan el acoso laboral. Al respecto la comunicadora feminista Adriana Closs compartió en su cuenta de Twitter el siguiente hilo:

 

  • Hablemos de acoso laboral con perspectiva de género. Desde esta perspectiva, existen dos tipos de acoso laboral hacia las mujeres: el acoso sexual y el acoso sexista.
  • El acoso sexual es el más conocido. Te especula, se te arrima, cierra la puerta de la oficina para quedarse a solas con vos. Te invita a salir e insiste. O te hace propuestas de ascensos a cambio de sexo, aumento salarial, etc.
  • Si te negás, el acosador sexual se quiere vengar: pasa del acoso sexual al acoso vengativo. Todo lo que hacés está mal. Sos un desastre. No servís para nada. El acoso ahora tiene otro registro: la (en su cabeza) seducción da paso al resentimiento.
  • Luego está el acoso sexista: La degradación machista hacia situaciones que ocurren al ser mujer trabajadora. Po ejemplo hay mujeres que laburan bien, hasta que se embarazan. Ahí comienza el acoso laboral: cada cambios, cada nueva necesidad molesta y se responde con desprecio.
  • En todo ambiente laboral, el acoso no es de una persona HACIA TODAS. Siempre hay una o pocas víctimas. Por eso, muchas mujeres que no lo son pueden caer en el error que el problema son las víctimas ya que a ellas el compañero o el jefe «las trata bien».
  • Pero no. Los acosadores son inteligentes: No van a acosar A TODAS y MENOS al mismo tiempo. Incluso, van cambiando de víctimas. Si una víctima se libera del acoso, o renuncia y desaparece del ambiente laboral, con el tiempo el acosador buscará una nueva víctima.
  • Entonces a veces pasa que un jefe o «un compa» que era genial, de repente cambia. Y al principio no entendés qué pasa, no creés lo que en el fondo sabés. No reconocés incluso aquello que reconocerías viendo «desde afuera» si le ocurriera a otra persona.
  • Pasa, además, que jamás te viste a vos misma como víctima. Vos, que sos fuerte. Vos, que siempre defendés al equipo ante los jefes. ¿Cómo a vos te va a acosar un compa, o incluso un subordinado? (porque, sí, el acoso laboral no sólo se da desde los jefes)
  • Así que entre que se da el primer encontronazo y te das cuenta, se estableció un círculo de violencia del que cuesta salir y, hagas lo que hagas o digas lo que digas, la falta de conciencia hará que seas VOS la culpable de lo que suceda. Da igual.
  • El primer paso para salir del círculo del acoso es entender que el problema no sos vos. Y entender que no sólo te pasa a vos: pasa a muchas mujeres trabajadoras en este mismo instante. Y pedir ayuda, porque #NoEstasSola
  • Desde la perspectiva de género también existe el acoso laboral contra los varones, eh? Y lo más impactante en estos casos es que, justamente por los estereotipos de género, a ellos les cuesta muchísimo más denunciar y a la gente creerles.
  • Así que una vez más la ideología machista termina arruinando la vida de mujeres y hombres, así que a DEGENERARNOS. A CUESTIONAR CADA UNO DE LOS MANDATOS DE GÉNERO QUE NOS GOBIERNAN. ¡Y ser felices, sin joderle la vida a nadie!

 

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