Ilustración: Lola Vendetta

 

 

Por Emancipa Argentina.

El jueves 4 de Junio nos enteramos que en Chubut un fiscal usó la frase «desahogo sexual» para fundamentar el cambio de caratula de abuso sexual con acceso carnal a abuso sexual simple. Todo el día las redes sociales y algunos medios de comunicación hablaron de esto y se escucharon opiniones de repudio a la utilización de esta frase que denota naturalización de la violencia sexual hacia mujeres, justificación de esta violencia y representa la reproducción  del sistema patriarcal en el quehacer del poder judicial.

Pero esta frase también provoco una serie de cuestionamientos a la decisión del juicio abreviado y al cambio de caratula para poder realizar el mismo. Lo cierto es que este hecho es parte de una definición tomada en conjunto con la mujer que denunció y muchas de las opiniones hasta el día de hoy, cuestionan directa o indirectamente los pasos que ella como victima decidió tomar.

Existe un acuerdo general y acertado en cuestionar y rechazar profundamente la utilización de la frase «desahogo sexual». El repudio se hace mas grande cuando se intenta justificar que esta frase es un recurso técnico utilizado desde siempre. Pero desde siempre parece ser mucho tiempo y el tiempo es lo que se acuña como razón para que se acepten estas construcciones discursivas que fomentan la violencia, la discriminación y la exclusión de mujeres, lesbianas, travestis, trans y más. Lo que no quieren ver quienes defienden «técnicamente» esta frase es que desde siempre la estructura hetero y patriarcal de nuestra cultura ha provocado los más horrendos crímenes contra nosotras y nosotres y que la cotidianidad nuestra esta plagada de frases que naturalizan estas violencias. Para quienes no se enteraron aún; el lenguaje y la forma en que nos expresamos juega un papel decisivo en la creación de este imaginario. Si justificas «desahogo sexual» o la escribís para fundamentar, te estas poniendo del lugar del patriarcado, simple.

Pero otra situación es cuestionar las definiciones tomadas en el proceso que, como ya mencionamos, fueron tomadas en conjunto con la victima. Otra cosa es si cuestionamos sin conocer los detalles, si hablamos sin conocer lo que esta mujer desea, piensa o quiere. Durante todo el día jueves escuchamos y leímos frases como «desahogo es violación» pero nunca lo escuchamos o leímos  de declaraciones de la propia chica. Sin embargo, todo el día se le estuvo resfregando en la cara lo que vivió y lo equivocada que estuvo, porque esta frase también denota cosas y que las digamos en nombre del feminismo no significa que sean cosas positivas.

A raíz de esto quisimos hablar con quienes dan lucha diaria en despatriarcalizar el Poder Judicial y en hacer de la perspectiva de género una herramienta indispensable en la administración de justicia. Conozcamos que opinan.

La RAF es una organización que piensa y practica el derecho con perspectiva de genero y brinda asesoramiento y patrocinio jurídico con perspectiva de género a mujeres e integrantes del colectivo LGTBIQ

Red de Abogadas Feministas: Como punto de partida, se hizo conocida una expresión utilizada por el Dr. Fernando Rivarola, representante del Ministerio Público Fiscal de dicha provincia, en el marco de un acuerdo de juicio abreviado celebrado por las partes del proceso penal. 

En líneas generales, y sin adentrarnos en el marco jurídico de ese proceso, los medios de comunicación han informado constantemente que la conducta investigada es la de una “violación en manada”. Sin embargo, a estar a los propios dichos del fiscal, el acuerdo de juicio abreviado al que arribaron las partes califica la conducta en cuestión como abuso sexual simple. Acuerdo que, por otro lado, no se ha difundido públicamente, por lo que se desconoce con certeza qué condiciones abarca el mismo.

Sin embargo, la reflexión que proponemos desde la RAF está ligada a la utilización de expresiones de índole jurídica (en el caso: “desahogo sexual doloso”) para motivar o fundar una valoración probatoria en el marco de un proceso penal, o bien, una calificación legal.

Al respecto, el Ministerio Público Fiscal de la provincia de Chubut, a través de un comunicado en el sitio oficial, intentó explicar no solo el significado de la expresión, sino también el contexto jurídico en el que fue reproducida; haciendo hincapié en que la misma tuvo lugar en el marco de un escrito reservado del proceso al que solo tienen acceso lxs profesionales del derecho que intervienen en el mismo; así como también, que, de haber tenido lugar en forma pública, se debe aclarar su alcance a fin de que sea comprendido por quienes no practican profesionalmente el derecho.

Sin embargo, entendemos que la utilización de este tipo de expresiones o modismos jurídicos debe ser erradicada desde el interior del aparato estatal; más aún entre quienes sí comprenden los alcances jurídicos de la figura porque, de lo contrario, se estaría desconociendo una vez más la normativa nacional e internacional vigente en materia de género. Continuar hablando de “desahogo sexual doloso”, en pleno siglo XXI, no hace más que alimentar la mirada patriarcal del sistema judicial. A modo de ejemplo, sería como continuar sosteniendo los mal llamados “delitos contra la honestidad” para describir las conductas típicas que atentan contra la integridad sexual.

Como ya manifestáramos, la continua utilización de este tipo de expresiones de raíz doctrinaria y jurisprudencial en el derecho penal constituye una forma de violencia simbólica, subordinando a las mujeres a ser un objeto disponible para la satisfacción masculina y considerando que los varones no pueden actuar con el raciocinio de un ser humano. Las mujeres no somos un objeto de alivio, somos seres de derecho. La frase entonces sostiene estereotipos patriarcales que el aparato judicial debe enfáticamente eliminar. Más aún, no solo el uso desacertado y desactualizado de la expresión “desahogo sexual doloso” impulsa a una nueva revictimización, sino también el eco que se hizo de la frase (del acuerdo, de “la manada”, de la denuncia de la víctima a través de una red social, etcétera) por parte de los medios de comunicación y de gran parte de la comunidad social. 

Abogada egresada de la Universidad de Buenos Aires con orientación en derecho penal , seguridad y políticas de genero.

Ile Arduino: Lo primero que destaca el episodio es el nivel de desactualización doctrinaria y dogmática de los funcionarios que no se enteran que desde 1972 está vigente CEDAW desde 1995 Belén do Pará y que en el marco de todo ese desarrollo normativo ha habido también un montón de desarrollo teórico, doctrinario y dogmático que, si lo abordaran y no lo ignoraran completamente, les permitiría no trabajar de la manera en que lo hacen. La idea de que es un recurso utilizado en la antigua doctrina refiere, por un lado, a eso, a ignorancia de toda esa producción, pero por otro lado a una desatención inadmisible porque llaman las cosas de un modo en el que ya no se pueden llamar. Entonces, con sólo respetar la ley les alcanzaba porque la ley llama abuso a lo que ellos llaman desahogo.

Con Independencia de todas las respuestas y reflexiones que esto pueda generar, también se plantean en la escena respuesta maniqueas de que entonces la propuesta de juicio abreviado no es una respuesta adecuada para estos casos y se afirma, genéricamente, que no debería responderse en delitos sexuales con la posibilidad de abreviar procedimientos. Me parece que cualquiera de esas reflexiones deben estar precedidas de la comprensión del lugar de los intereses concretos de las víctimas, en los casos concretos y en las circunstancias concretas en que pueden expresarlas. Habrá por supuesto, casos en que se advierta que esos acuerdos están viciados, que no hay un consentimiento libremente dado para construir respuestas de otro tipo, pero habrá otros en los que no. Creo que hay que dejar de pensar en las víctimas genéricamente como imposibilitadas de toda agencia y posibilidad de decisión.

En ese punto sería algo similar a que, así como cuidamos y al sistema de garantías le interesa que los imputados no se vean coercionado ni coaccionados, al sistema de tutela judicial efectiva le debe interesar, en primer lugar, la escucha atenta. Y la escucha atenta implica tomarse muy enserio sus consideraciones para despejar toda posibilidad de condicionamientos. Para quienes no estamos responsabilizados en la administración del caso, creo que nos debemos un debate muy profundo para poder articular reacciones que no nos pongan a hablar en nombre de las demás.

 

Abogada feminista. Egresada de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Tucumán. Magister en “Género, Sociedad y Políticas Públicas”. Presidenta asociación Mujeres x Mujeres.

Sole Deza: No logro dar con el fallo, lo cual me parece que en cierta forma es atemperar toda la revictimización que recibió esta chica a consecuencia de, quizás, una reacción intuitivamente protectora de parte del movimiento de mujeres pero que no podemos desconocer como revictimizante en algún punto. Me parece que nos tiene que invitar a pensar en ¿hasta qué punto respetamos la autonomía? incluso de quienes han sido víctimas y en los términos en los que quisieron dar fin a los procesos. ¿Hasta dónde un proceso de violencia sexual le pertenece a la víctima? y ¿Hasta dónde el propio movimiento de mujeres, o algunos de los sectores feministas, lo que buscan en cierta forma es tutelar esa autonomía de forma tal de escrutar cuál es la mejor forma de resolución del conflicto? Me parece que nunca tenemos que olvidar que una, por más aberrante que nos parezca, no le deja de pertenecer jamás a la víctima y por lo mismo el proceso tampoco. Me parece que es una gran encrucijada para repensar nuestro respeto verdadero hacia el autogobierno absoluto de las personas y dejar de lado ese feminismo tutelador, casi salvador de otras, que lo único que hace es menoscabar las decisiones y poner una cuña desconfiando, como lo hace el patriarcado, si la mejor decisión es la que ha tomado la víctima o no.

Y finalmente, invitar a pensar que ningún delito, ni siquiera el de violación, por más aberrante que nos pueda parecer, y ninguna circunstancia en la vida de una mujer nos permite instrumentalizarla. Así como nos oponemos a que los profesionales de la salud o la prensa instrumentalicen a las mujeres que van a abortar, me parece que está bueno empezar a oponernos a la misma instrumentalización aun cuando provenga del movimiento de mujeres y de los feminismos y aun cuando tenga buenas intenciones y sea para una causa noble.

Obviamente que la idea del desahogo sexual me parece absolutamente desatinado en este contexto, porque compone un mensaje político equivocado. Ahora me parece que lo que hay que atacar es, en todo caso, la subsistencia de algunos discursos académicos que ya no tienen vigencia en la actualidad pero que tampoco los podemos tomar de forma aislada. ¡Que quede claro que repudio lo del desahogo!

 

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