Por Mey Ciares*

Siempre llevo un libro en la mochila y, depende del interés que me despierte, pasa meses o semanas acompañándome a todos lados. 38 estrellas sólo pasó tres días conmigo, fue una relación corta, intensa e inolvidable. 

Lo elegí por la frase de la portada  “La mayor fuga de una cárcel de mujeres de la historia”. No sabía de dónde se escaparon, cuándo, cómo ni porqué; pero toda trasgresión de normas que involucre a un grupo de mujeres, llama mi atención.

La pregunta que me hice inmediatamente fue: ¿por qué no sabía?. Un acontecimiento de tremenda valentía y admiración había pasado desapercibido, al menos para mí. Resultó ser la misma pregunta que se hizo la autora del libro y lo que la motivó a escribirlo.

No lo sabía, no lo sabíamos, porque eran mujeres. Porque la historia, hasta ahora, no se molestó en darle lugar a sus hazañas. Porque armas, cárcel y fugas eran cosas de hombres.

Tejer y coser, en cambio, encajaba a la perfección con el género femenino, por eso en el penal, las estrellas sólo podían realizar tareas de costura. Así, en un acto de rebeldía e ingenio, usaron hilos y metros para calcular dónde hacer el boquete que abriría paso a las cloacas y de ahí, a la libertad.

Se burlaron del patriarcado y le dieron donde más le duele, y éste, en venganza, quiso que el tiempo haga su trabajo y las deje en el olvido. Pero no, no vamos a permitir que su lucha se pierda. Recordemos, escribamos, leamos, hablemos.

La historia del mundo está conformada por mujeres invisibilizadas, iluminemos el pasado, y démosle el lugar que se merecen para que el futuro brille.

 

*Mey es Comunicadora y feminista. Fan del fútbol con amigues y de la milanesa con fideos.

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