Por Emancipa Argentina*

A los 19 años, Ofelia Fernández se transformó en la legisladora más joven de Latinoamérica. «Por el futuro de mi generación en toda América Latina, sí juro» dijo Ofelia el 3 de diciembre del año pasado, cuando asumió como legisladora y marcó un antes y un después en nuestra democracia. Proveniente de la militancia estudiantil, la joven referenta rompió los moldes de la política al llegar a un espacio que históricamente estuvo ocupado por varones, mayores y burgueses. Unos días antes de la publicación de esta entrevista, Fernández estuvo presente en la sesión de la Legislatura Porteña donde, con 49 votos afirmativos, la capital del país adhirió a la actualización del Protocolo por la Interrupción Legal del Embarazo.

El equipo de Emancipa Argentina tuvo la oportunidad de dialogar con la joven legisladora, quien nos contó como viene atravesando la pandemia la ciudad más rica y más desigual de Argentina.

La Ciudad de Buenos Aires está sumergida en una emergencia sanitaria que incluye el COVID-19 y el Dengue ¿Podrías describirnos la situación de los barrios populares? 

-La situación de los barrios populares de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) es crítica hace bastante, da mucha bronca que en la Ciudad más rica del país sigamos teniendo semejante nivel de desigualdad. El Gobierno de la Ciudad dispone de un presupuesto increíble que prefiere gastar en publicidad antes que en igualar las condiciones de vida de la gente. Tenemos el Sheraton a dos cuadras del Barrio 31, y a veces parece que “la política” no se cuestiona mucho esas imágenes tan fuertes. La pandemia vino a recrudecer esa situación, a exponer con más crudeza los problemas que tienen los barrios populares y las condiciones de vida previas. Tanto con el dengue como con el coronavirus se confirma que la pésima infraestructura y la falta de acceso a servicios básicos condenan a las vecinas y vecinos a sufrir más que nadie. Lo vemos con las colas de gente buscando agua sin poder respetar la distancia social, los lugares de hacinamiento en los que esperan el resultado de sus test, donde ponen a gente enferme y gente sana junta, y muchos otros ejemplos. Con el dengue directamente hay construcciones mal hechas ¡por el propio Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires! (GCBA) que hacen que el mosquito se reproduzca en pozos y agua estancada, sumado a que ni siquiera cumplen con las desinfecciones necesarias. Las crisis y enfermedades siempre son peores en las y los que menos tienen, en la población más vulnerada por el abandono estatal: ahora sabemos que en una pandemia la regla es la misma.

-¿Podrías hablarnos de cómo afecta a mujeres y población travesti trans estas emergencias sanitarias ?

-Como decía, la emergencia sanitaria puso en evidencia las condiciones de desigualdad estructural previas. Uno de los temas clave en esto tiene que ver con las tareas de cuidado, que se venían poniendo en discusión y visibilizando desde el movimiento feminista, sumado a iniciativas que se empezaban a encarar desde el Estado a través del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad. La cuarentena hizo que las tareas de cuidado se concentren aún más en las mujeres, tanto por las tareas del hogar, en el acompañamiento de las clases virtuales de lxs niñxs o el cuidado a adultos mayores, que al ser los más expuestos al virus necesitan mayor acompañamiento. Todas estas tareas, completamente desequilibradas en cuanto a cómo se reparten, se profundizaron negativamente.

Pero en el ámbito de laburo también se recrudeció esa desigualdad, las mujeres que se sostienen a partir de la economía popular -porque no tienen acceso a trabajo formal- perdieron automáticamente muchas de esas posibilidades, quedando afuera de cualquier estructura de contención. Si tenemos en cuenta que los últimos 4 meses se dieron de baja alrededor de 20 mil puestos de trabajo formales de empleadas domésticas, tenemos que pensar en todas las mujeres que ni siquiera estaban registradas. La población travesti-trans particularmente es la que más sufre esto, porque tiene especialmente vulnerado su derecho al trabajo y a la vivienda, el 65% vive en hoteles o pensiones pagando de forma semanal o quincenal, el 90% no tiene trabajo formal, por ende fueron de las primeras en perder sus ingresos, quedando expuestas a constantes desalojos violentos. En esa línea, desde mi despacho presentamos un proyecto para disponer de hoteles de la Ciudad y poder albergar en general a las personas en situación de calle pero teniendo en cuenta esta perspectiva más puntual.

Obviamente, y quizás de esto es de lo que más se habla, miles mujeres hoy tienen que convivir con su agresor -y transitar toda su vida laboral, social y educativa en un contexto de violencia-. Casi el 80% de los femicidios los cometen parejas o familiares de las víctimas, creo que esto es algo que no podemos dejar de ver si queremos dar una respuesta integral contra la violencia de género, más aún en este contexto donde se combinan todos los factores que antes nombraba. Me alegra ver cómo se avanza tan fuertemente a nivel nacional, por ejemplo con el lanzamiento del Plan de Acción Integral contra las violencias, pero me preocupa fuertemente qué política desarrolla la Ciudad. La Dirección General de la Mujer de CABA viene sufriendo un fuerte vaciamiento y las trabajadoras están denunciando graves vulneraciones a sus derechos laborales: así no se ayuda a parar la violencia machista, todo lo contrario. 

-¿Podrías describirnos el rol de las mujeres en la organización barrial y contención de la pandemia?

-En vínculo con este reparto desigual de las tareas de cuidado del que hablaba, está claro que eso se profundiza en las compañeras que “paran la olla” en los barrios, colectivizando tareas de cuidado entre grupos de mujeres que ponen el cuerpo todos los días para contener al barrio. Son las mujeres invisibilizadas que sostienen con su trabajo y su militancia las redes que se construyen donde el abandono es moneda corriente. Cuando arrancó la pandemia se instaló mucho esta idea de que “no te cuida el mercado, te cuida el Estado”, que es verdad, pero en parte. Yo diría, te cuida el Estado y la organización comunitaria, popular, barrial. Sin la organización desde abajo no se puede, el Estado no llega, por eso es fundamental que la política pública se haga con las y los que están todo el día dejando la vida. Para alimentar al barrio, hacer colectiva la crianza y resistir a los peores momentos de una vida que de por sí es siempre precaria. Reconocer a esas compañeras y su trabajo es fundamental, y no digo reconocimiento público solamente, sino reconocimiento salarial y desde las políticas de Estado.

-Hace unos meses tuvimos la triste noticia del Fallecimiento de Ramona. ¿Podrías contarle a quienes nos leen desde los distintos territorios de Latinoamérica quién era ella?

-Ramona Medina era justamente una de esas compañeras ejemplo de lucha, que ponía el cuerpo y dejó su vida luchando contra la desigualdad y el abandono. Mujer, militante de La Poderosa, vecina y referenta de la Villa 31, y además promotora de salud en el barrio. Venía denunciando la falta de agua y se hizo conocido un video de ella en el que muestra cuál es la terrible situación de los barrios populares en medio de la pandemia, unos días después se contagió y falleció. Lamentablemente las cámaras de los medios (las de los medios más importantes por lo menos) se acercan a las villas cuando conviene y muestran la desigualdad siempre y cuando sea funcional a sus intereses. Después pasa la noticia, pasa Ramona, como pasan otras compañeras que mueren por la desidia estatal, y de a poco eso queda en el olvido de muchos. Es horrible pero es así, y creo que la lucha de quienes queremos terminar con la desigualdad es no permitir que se borre ni Ramona, ni sus reclamos, ni su voz. Hay funcionarios de CABA que fingen conmoverse con la muerte y después continúan con las mismas políticas que la generan.

-Sobre la Legislatura de la Ciudad: ¿Se habló de la situación de los barrios en la legislatura? ¿Podrías nombrarnos algunas propuestas de la oposición para mitigar el efecto de la Pandemia? ¿Se ha dado el espacio de debate en la Legislatura para esas propuestas? 

-La verdad que el funcionamiento legislativo viene estando bastante por debajo de lo que se necesita para actuar y resolver los problemas de la ciudad. Si bien se pudo adaptar a la modalidad virtual bastante rápido, el problema principal es que el oficialismo obtura constantemente los espacios de debate. Fingieron discutir una ley de Emergencia que en realidad sacaron en acuerdo con los otros bloques… ¡De su frente!. Se debilita mucho la discusión porque cada vez que desde la oposición planteamos una discusión simplemente postergan el tratamiento de los proyectos o votan en contra de lo que queremos tratar sobre tablas. Se habla de la situación de los barrios populares pero de forma genérica y muy poco comprometida, y en las Comisiones, espacios en los que podríamos profundizar esos diálogos, tampoco tenemos lugar. Yo soy Vicepresidenta de la Comisión de Vivienda y ni siquiera con ese rol puedo hacer que se convoque a reunión, que solo hubo dos veces y en ninguna de ellas se trató ninguna respuesta a los problemas urgentes que tenemos. Es sintomático creo yo, que se vacíe el Instituto de Vivienda en plena pandemia, con 250 mil personas viviendo en villas y asentamientos, y más de 7 mil en la calle, y ni siquiera habiliten la posibilidad de que la comisión discuta. Creo que el macrismo en el Gobierno de la Ciudad está muy mal acostumbrado a la cobertura mediática y en la Legislatura a tener mayoría automática y no discutir.

-Vos presentaste un proyecto de protocolo de actuación específico para los barrios populares ¿no? Contanos un poco sobre esto ¿Tuvieron incidencia las, les y los referentes barriales en el armado del proyecto?

-La verdad que fue un proyecto construido colectivamente, desde la militancia, con las organizaciones populares de los barrios, organizaciones sociales, y que si bien empezó en mi despacho lo presentamos como bloque y fue algo que impulsamos en conjunto, demostrando que desde el Frente de Todes venimos proponiendo alternativas desde el primer día. La mirada construida en conjunto con las vecinas y vecinos es algo que para mí es obligatorio, necesario si se quiere dar soluciones reales.

En el caso particular del protocolo, nuestra propuesta surgió porque desde que arrancó la pandemia veníamos pidiendo al Gobierno de la Ciudad que elabore uno, sabiendo que por las condiciones estructurales de los barrios populares eran un potencial foco de contagio. Reiteramos el pedido hasta el hartazgo, tanto en cruces con la Ministra de Desarrollo Humano y Hábitat María Migliore  como con otros funcionarios en reuniones de comisión. Cuando explotó el pico de contagios en los barrios populares presentamos nuestra propuesta porque creíamos que no se podía seguir esperando más, pero al día de hoy sigue sin aplicarse un protocolo. El colmo fue cuando el juez Reynoso instó al GCBA a presentar un protocolo garantizando condiciones que veníamos pidiendo y la respuesta de Larreta fue recusar al juez. Otra demostración de que hacen lo que quieren. Nuestra propuesta apuntaba a garantizar desinfecciones en los lugares comunes de los barrios; asistir a las cooperativas, comedores y los locales de cercanía con los insumos de higiene necesarios; campañas de vacunación y detección temprana de contagios; un abordaje específico para violencia de género y una campaña de difusión de las medidas de prevención. También, crear nuevos puntos de atención sanitaria y Unidades Febriles de Urgencia; dotaciones móviles para los Centros de Salud y Acción Comunitaria (CeSACs), que son los que más cerca están de las vecinas y vecinos; pensando también medidas de asistencia laboral para las trabajadoras y trabajadores de la salud que en muchos casos están sobrecargados de tareas por su trabajo en varios establecimientos, que además genera mayores posibilidades de contagio. 

-CABA es muy rica pero muy desigual; hay proyecciones que barajan un 50% de pobreza post pandemia, ¿están trabajando en proyectos para no llegar a esa situación? ¿Podrías contarnos cuáles? ¿Qué dice el oficialismo al respecto?

-Me parece que la discusión sobre la desigualdad no solo tiene que ver con la Ciudad de Buenos Aires, si bien como decía antes tiene imágenes de un contraste que genera espanto. Necesitamos pensar otra Ciudad pero también otro país. Desde el Gobierno Nacional se viene intentando mejorar la situación, con un claro cambio de prioridades con respecto al gobierno anterior, que se ve claramente en el tratamiento de la pandemia. La ayuda a las pymes, el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), la tarjeta Alimentar y muchas otras herramientas que construyó el gobierno mostraron que pese a las pésimas condiciones siempre se puede hacer algo cuando queremos ir contra la desigualdad. En CABA parecería que eso no es importante, que la gente que menos tiene se las tiene que arreglar sola, resistiendo las pésimas condiciones de vida, los cortes de agua y luz en plena cuarentena, la falta de laburo. Estamos todos los días peleando para que el oficialismo porteño dé respuestas que siempre llegan tarde y mal, como el protocolo para barrios populares o mi propuesta de disponer hoteles para las personas en situación de calle: cuando resuelven algo el problema ya es diez veces más grande que antes. Ni siquiera hay respuestas para la mayor parte de la clase media, como comerciantes que hasta ahora no tuvieron ayuda más que del gobierno nacional. Para no llegar a niveles extremos de desigualdad en la post-pandemia hay que tomar medidas ahora, después va a ser tarde.

-Por último. Sería útil que todxs sepamos sobre lo que acontece en la Legislatura, tanto el rol del oficialismo como de su trabajo y de tus compañeras/es/os de bloque ¿Cómo podría democratizarse esta información?

-Creo que tenemos la necesidad -y la obligación- de mostrarle a la población de la Ciudad cómo funciona la Legislatura y el resto de los poderes del Estado. El oficialismo usa la extraordinaria cobertura mediática que tiene para tapar negocios particulares que lejos de ayudar a mejorar las condiciones de vida responden exclusivamente a sus intereses. Desde la oposición intentamos hacer ruido y pelear cotidianamente para visibilizar esto pero no tenemos las mismas herramientas. Desde mi lugar, como legisladora que también tiene llegada a una parte importante de la juventud, trato de mostrar y exponer esta situación cada vez que puedo. Necesitamos demostrar que la Ciudad puede tener otras prioridades, otro proyecto, darle otra calidad de vida a las personas que menos tienen. Me parece que se naturalizó, después de ya trece años de macrismo, que la forma de gobernar es ésta y hay que conformarse: me niego a hacerlo yo. La ciudad más rica del país no puede seguir naturalizando la desigualdad, el maquillaje como forma de gobierno, la construcción de una pantalla propagandística alrededor de algunos barrios del norte. Un ejemplo que para mí demuestra claramente cómo ocultar lo que pasa es funcional a ciertos intereses, es lo que pasó el año pasado en la Legislatura, horas antes de que asumamos las nuevas legisladoras y legisladores. El PRO puso a disposición -para vender-, terrenos que ese mismo día le había asignado el Gobierno Nacional, todavía encabezado por Mauricio Macri. Lo hicieron a último momento y en un mismo día porque estaba por cambiar la composición de la cámara e iban a perder la mayoría especial. Hoy la situación está en la Justicia, pero ni de casualidad tuvo la trascendencia mediática que debería tener un episodio así, con una actitud tan miserable y antidemocrática. Transparentar lo que pasa, los intereses y negocios detrás de las decisiones de Larreta, es una tarea cotidiana que tenemos desde el Frente de Todes para que las vecinas y vecinos entiendan que no se tienen que resignar, que puede haber otra política trascendentalmente distinta.

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