Librada Maciel

*Por Noelia Díaz Esquivel

“Un día, mi marido me dijo: “Si querés estudiar, andá que yo te voy a pagar el colegio privado a la noche”, relata Librada Maciel, quien finalmente, este 2020, logró ingresar a la carrera de Trabajo Social.

Librada Maciel Sanabria tiene 46 años, vive en Encarnación aunque nació en Obligado y es la actual Secretaria General del Sindicato de Trabajadoras Domésticas y Afines de Itapúa. Relata que el gremio hoy tiene unas 200 asociadas. Ella recuerda que siempre quiso volver al colegio para terminar la secundaria. A los 13 culminó la primaria, pero ante la situación económica de su familia debió dejar de ir a la escuela y seguir trabajando. Dice que desde los 6 o 7 años que se inició en el trabajo doméstico cuidando de otros niñxs como ella. Ella trabajó como empleada doméstica toda su vida, sus hijas también. Hoy por hoy está sin trabajo porque la pandemia generó una situación de crisis económica que golpea a todo el país y principalmente a las personas más vulnerabilizadas. Aun así ésta mujer no pierde las esperanzas.

Librada es mamá de cuatro hijxs. Recuerda que cuando se mudaron a un barrio de Encarnación tenía un colegio cerca y en la comunidad hicieron correr la voz sobre un curso de alfabetización para adultxs, había cupo para 30 y se inscribieron 100 personas. Al poco tiempo tuvo que abandonar nuevamente su sueño de estudiar porque era muy sacrificado seguir la clase parada desde  las 5 de la tarde hasta las 9 de la noche, de lunes a viernes y luego de una ardua jornada laboral. Relata que por fin en 2016 logró culminar el séptimo, octavo y noveno grado. Después su esposo pagó un colegio privado y ella pudo culminar la secundaria muy decidida en que lograría ingresar a la facultad de Trabajo Social de la Universidad Nacional de Itapúa.

Una de sus hijas, quien es peluquera, también quería llegar a la universidad y juntas pusieron manos a la obra. Estudiaron juntas. Librada admite que le costó mucho la tecnología, ante la llegada de la pandemia, todas las clases e incluso el exámen fueron virtuales. Pero lo logró y hoy entre 250 postulantxs formó parte de lxs 156 que ingresaron, de los cuales 12 fueron para Trabajo Social.

“A mi me gusta trabajar con la sociedad, me pesa mucho la necesidad de la gente, es por eso que siempre quise estudiar Trabajo Social, tal vez cuando obtenga mi título ayudaré a las personas”, dice Librada Maciel.

La carrera dura cuatros años y el quinto está destinado a la realización de la tesis, está decidida a llegar a la meta. Retomar la primaria o la secundaria e ingresar a la universidad mientras se trabaja en una casa de familia es una tarea difícil, pero no imposible.

En Paraguay al menos 235.771 personas se dedican al trabajo doméstico, la mayoría son mujeres, es decir unas 220.000 y un poco más de 16.000 son hombres son jardineros y choferes. Según un estudio publicado por la investigadora Lilian Soto con el título de “Trabajo Doméstico Remunerado en Paraguay”, el 70% de las mujeres que se dedican al empleo doméstico tienen menos de 10 años de estudios, es decir, no terminó la secundaria.

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