Por: Nathalia Buitrago 

Un día cualquiera de esta cuarentena eterna desperté y lo primero que hice fue revisar mi celular; Instagram, Facebook y por último Twitter. Es el ritual que por estos días se apodera de una buena parte del día porque dejé de ver noticias y las redes sociales son mi medio de información. Después de hacer scroll por varios minutos supe que había una diferencia entre las noticias repetitivas que siempre veía. Las palabras comunes empezaban a aparecer: negligencia, abuso de poder y trans empezaban a llenar mi huella digital. Después, sin entender mucho, seguí leyendo y apareció un nombre: Alejandra Monocuco. Ahí entendí todo. 

En Colombia, los feminicidios, los casos de violencia y asesinatos por odio, en medio de la cuarentena, han aumentado de manera preocupante. Según medicina legal, más de 9.378 mujeres han sido violentadas de manera física, mental o económicamente y a esto se le suma que las atenciones a mujeres a través de la Línea Púrpura -medio de comunicación dispuesto por la Alcaldía de Bogotá- para la violencia, han aumentado en un  200%. Y las preocupaciones siguen: violaciones a niñas indígenas por parte de militares en servicio, asesinatos a líderes sociales y defensores de los derechos trans como Mateo, un hombre trans activista asesinado en “extrañas circunstancias”y negligencias médicas como lo ocurrido con Alejandra Monocuco. 

Pero, recuerden que Alejandra Monocuco era una mujer transexual, trabajadora sexual que murió después de pedir atención médica y los paramédicos se negaran a atenderla. Este caso está lleno de inconsistencias: la Secretaria de Salud de Bogotá presentó un informe con datos erróneos sobre lo ocurrido frente a la muerte de Alejandra, las disculpas públicas han llenado las declaraciones de las autoridades y el caso sigue sin aclararse. 

 

Y es que, para nadie es un secreto que en Colombia la homofobia sigue estando latente en los pensamientos y accionares de miles de ciudadanos que no soportan la diversidad y la libertad (…)

Y es que, para nadie es un secreto que en Colombia la homofobia sigue estando latente en los pensamientos y accionares de miles de ciudadanos que no soportan la diversidad y la libertad; y al gobierno no parece importarle esta situación que cada día cobra vidas de manera absurda y misógina. Por eso, y para exigir justicia para Alejandra se han creado varias estrategias virtuales para hacer presión y así aclarar el caso para que la muerte de esta trabajadora sexual no quede en la impunidad. Una de estas es el numeral que recorre las redes sociales: #JusticiaParaAlejandra. A través de este Hashtag activistas, líderes, trabajadoras sexuales, defensores de los derechos piden que el caso sea estudiado y aclarado. Las negligencias médicas no pueden seguir ocurriendo en un país en donde tener salud parece ser un privilegio y no un derecho. Desde cualquier lugar del mundo seguimos exigiendo #JusticiaParaAlejandra.  

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