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Por Tamara Homel*

La banderita tricolor de papel en la mano, la visera puesta en la cabeza, el sol  iluminando con su luz clara, esa que obliga a entreabrir los ojos, imaginar figuras a la distancia y jugar con los pensamientos en la calle del barrio, a la espera de una gran noticia.

Mi madre estaba preparando el almuerzo, siguiendo las noticias por la televisión y entre esas horas de juegos, nos esperaba una larga tarde de tensión.

La muralla de la casa medía 15 metros de largo aproximadamente, donde estaban pintadas con tierra de color rojo y amarillo las letras  ALLENDE  y en tricolor el logo UXP. Fácil fue aprender la primera letra del abecedario en las letras del presidente de los niños.

En un barrio nuevo de familias de militares, de trabajadores de Ferrocarriles del Estado, de imprentas y capas medias, la propaganda en la muralla de la casa mostraba claramente la decisión de esa familia de apoyar día a día la causa de la construcción de una nueva sociedad para todos.

 Nuestra casa siempre estuvo llena de personas, de visitas y de reuniones. En ella y en la calle vi pasar los días más importantes, intensos y felices para los trabajadores de Chile.

 Las reuniones ocupaban un primer plano en la casa de los profesores, donde se organizó el Comité de la Unidad Popular del barrio y ordenar las sillas en círculo era la tarea que me correspondía.

Como yo fui tan apegada a mi padre, me quedaba siempre escuchando las reuniones y así me fui enterando del proceso de la Unidad Popular.

Mi padre me llevó a todas partes, fui sin duda, su discípula y, por lo demás, yo era un buen salvoconducto de salida  para un esposo joven, lleno de sueños y con muchas responsabilidades, que con amor y  felicidad me mostró los avances de ese proceso maravilloso que marcó mi vida y con seguridad la de muchos niños y niñas más.

Ese viernes del  4 de Septiembre la tarde estaba muy tensa, nos habían comprado unas bebidas que eran un lujo.Las noticias iban anunciando las situaciones que imprimen las elecciones y ésta era una muy importante, pero algo señalaba en el ambiente tenso mucha expectativa, para quienes habían hecho una gran campaña…..Algo estaba pasando…

Mi  padre llegó muy tarde con otros compañeros del Comité Electoral y felices celebraron el triunfo de Allende. Durante  la noche hubo una fiesta en la casa, llegaban se abrazaban  y otros se iban a celebrar a la Alameda que estaba a dos cuadras de la casa. Fue una noche de Sones y Cumbias, de Soul Pop y algunos Rock and Roll. Himnos y Alegría.

Era la  primera vez en mi vida que escuchaba a un presidente recién electo y también a un hombre que se dirigía a los trabajadores, a las  mujeres y por sobre todo a la niñez, en ese momento la conexión con mi presidente fue inmediata.

Comenzaron las masivas marchas, las banderas rojas y las reuniones, los paseos a Parques, a Museos, Exposiciones, a Teatros  y Actos Políticos Culturales, lugares donde antes el pueblo no podía entrar. En las escuelas se distribuyeron los libros nuevos, los cuadernos con hojas blancas y nuestro medio litro de leche, otorgados por el Estado, como una de las cuarenta medidas del gobierno más importante para la niñez de Chile.

 En el Salón de las Glorias del Ejército del Museo Histórico Nacional y ante el uniforme del General Shneider, conocí la importancia que debían tener los militares respetuosos, frente a la  decisión democrática de un pueblo.

Las marchas eran inmensas y en  los hombros de mi padre, pude observar las multitudes que apoyaban a Salvador Allende.Yo gritaba con toda fuerza  ¡ALLENDE ALLENDE! 

¡EL PUEBLO UNIDO JAMÁS SERÁ VENCIDO! ¡UP TIRA  PA’ ARRIBA!

 Y muchos gritos más que fui aprendiendo durante esos tres años.

El cobre fue de todos los chilenos, conocí las minas, la de El Teniente y ví en inmensos toneles un metal que burbujeaba y cómo se convertía en barras rojizas para ser el sueldo de Chile.

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La niñez  fue preferencial en todas las áreas del gobierno y en todas partes la niñez era tratada con atención y respeto, se garantizó el derecho a la cultura. y los hijos de los trabajadores accedieron a los circos, cines, en las Ferias de Exposiciones de Artistas y Tecnológicas y en los Museos.

 Llegaron los circos del mundo a solidarizar con el proceso como el Gran Circo Ruso, Húngaro,Chino etc… En esos espectáculos conocí al payaso Popov, al Ballet Ruso,el Teatro Negro de Praga y todo era la niñez.

 Las salas y los teatros como el Caupolicán, el Estadio Nacional y hasta el Teatro Municipal se vistieron de gala y obreros.

 Yo, realmente lo supe .Él era el presidente de los niños, porque no nos falló con su palabra y eso para una niña es muy importante.

Con los días vi cómo se tornaba el país en un lugar donde el pueblo se sentía considerado. Mi padre me decía que estábamos avanzando, que ya no habían niños desnutridos, que se abrían Salas Cunas para las madres trabajadoras y que todos los obreros podían estudiar.

Los pobladores sin casa se tomaban los sitios eriazos y que el presidente iba  inaugurando  las poblaciones rápidamente con hermosas viviendas, las que han resistido a varios terremotos, incluso las Viviendas de Emergencia. Había que apurar el tranco.

Comenzaron desde los primeros días los Trabajos Voluntarios para  ayudar en las Tomas de Terreno, recuerdo con agrado como los compañeros de la JOTA del barrio, me dieron una tarea, llevarles pan con Turín (cecina) y un tarro de agua limpia, mientras ellos unían las cañerías de agua para la Toma “Cañada Norte” y “Manuel Rodríguez” acá por Las Barrancas.

En la población se iniciaron los trabajos de la JAP, se abrió el Consultorio del Sector, una Parroquia muy pequeña “Cristo de Emaús”, con curas revolucionarios, se inauguró una sede de Bomberos llamada “René Schneider”, las plazas tenían proscenios donde los jóvenes desarrollaban actos, creaban los Centros Culturales y a veces cerraban las calles para la diversión de los niños, se organizaban campeonatos deportivos y para jóvenes y adultos bailes donde compartían todos los vecinos.

Mi padre empezó a cambiar su discurso conmigo, porque se empezó a notar con mucha fuerza la reacción de la derecha y su plan desestabilizador. Supe de los “momios” del “Patria y Libertad” y del ¡QUE NO SALTA ES MOMIO!

Él me  pedía que guardara en mi memoria todo lo que yo había vivido, porque quizás nunca más viviría una situación como esa y que si llegaba a pasar algo, tardarían muchos años para que el pueblo volviera a ser tratado con dignidad.

 Comenzamos a ir a más lugares, a conocer los trabajos de la UNCTAD actual GAM, donde por sus espacios cantaban Quilapayún y los obreros. En el amplio comedor para los trabajadores, donde colgaban gigantes y hermosas ballenas de mimbre, comí los mejores tallarines de mi vida, me encantaba hacer esa fila eligiendo mi plato, mientras mi padre me decía ‘no abuses’, las raciones son de los obreros.

Participé en el Encuentro Nacional del Deporte y el Folclor Escolar con el Conjunto Folclórico de mi Escuela Básica y en un tren lleno de escolares, viajamos a Combarbalá, Illapel y Salamanca.

Asistí a los Recitales Solidarios en el Estadio Chile, ahí con mi aporte de un kilo de alimento no perecible para las Tomas de Terreno,,escuché en primera fila a un cantor risueño que cantaba: “Levántate y mírate las manos para crecer estrechala a tu hermano…” Guardo en mi memoria ese instante su mirada, su sonrisa, su poncho y su guitarra.

Todo comenzaba a volverse una urgencia, había que hacerlo todo en poco tiempo y construir las bases de una sociedad distinta que fue posible gracias al empuje de la juventud, de las trabajadoras y trabajadores conscientes de Chile.

Marchando en los hombros de mi padre conocí los años más felices, los años de la Unidad Popular aprendí tanto de mi tierra, de mi pueblo y todos los gritos posibles.

 El último 4 de septiembre, en la plaza de la Constitución ,después de marchar cuadras y cuadras, vi a mi presidente saludando al pueblo y cuando pasé frente a él, grité con el puño en alto y con mi voz de niña que se perdía en la multitud. Pero, que aún resuena en mi memoria:

¡ALLENDE, ALLENDE EL PUEBLO TE DEFIENDE!

*Tamara es profesora, feminista y comunista, parte del Círculo de Acción Feminista Akelarre y del Equipo de Emancipa Chile

2 comentarios

  • Muy emotivo relato. También me sentí identificada con mi niñez. Es cierto ese gobierno fue también de los niñes, éramos proviligiados(as) teníamos nuestra propia revista se llamaba «Cabro Chico».
    Gracias!! Tamara por tan sentido y bello recuerdo.

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