Por Lucía Mazzotta*

Camino a la representación justa en los medios: ¿qué opinan las comunicadoras indígenas?

“¿Ahora sí nos ven, nos leen, nos escuchan?” se preguntan lxs más de 200 periodistas, comunicadorxs, trabajadorxs de prensa y legisladorxs que, durante tres jornadas (en junio y julio), se reunieron para discutir y proponer un Proyecto de Ley de paridad y participación equitativa de género en los medios de comunicación (en Argentina). Según datos relevados por el portal de noticias feminista LatFem -principal impulsor de esta iniciativa- mientras que las mujeres componen el 60% de las graduadas de la carrera de comunicación, sólo el 30% de lxs trabajadores de medios son mujeres y no hay estadísticas sobre personas trans ni lesbianas. Apenas el 27% de las noticias son informadas por mujeres y nuestra participación en cargos jerárquicos rasguña el 25%. Los números lo dicen todo: somos “habladas por el machismo”. 

Tomar la palabra para contar las historias en clave propia es parte de las luchas del movimiento feminista por la recuperación de espacios y derechos para las mujeres y diversidades. Democratizar esa palabra es con todas adentro. TeleSisa es un medio de comunicación indígena en la Ciudad de Buenos Aires que cubre noticias y genera contenido sobre temáticas que no aparecen en los medios convencionales y que, a veces, incluso, faltan en los medios alternativos y feministas. ¿Qué opinan las comunicadoras indígenas? Desde Revista Emancipa conversamos con las compañeras de TeleSisa  

Telesisa: Reconocernos indias es un posicionamiento político, desde ese lugar político uno tiene un gran desafío que es romper con esas viejas estructuras: estereotipos y estigmas racistas pero luego nos construimos como indígenas y retornando a nuestra raíz, la cual son diversas, quechua, aymara, guaraní, etc.

Nuestras identidades vienen resistiendo por siglos ante batallas en las que nuestras ancestras y ancestros han dado la vida. (…) Decimos que lo que no se nombra no existe. Acá cada una tiene una identidad indígena. Convivimos con quechuas, aymaras, guaraníes que quieren ser nombradas y dejar de ser invisibilizadas. Hay que dejar de buscar cómo decir donde ya hay nombres e identidades con historia y resistencia. La lucha es indígena y esa bandera es la que levantamos. Pedimos que sean respetuoses y se nos pregunte ¿cuál es nuestra identidad? O ¿cómo nos identificamos? Así como lo preguntan a travas, a trans, lesbianas y demás cómo se autoperciben antes de imponernos nombres que no nos representan.

¿Cómo ven ustedes hoy a los medios de comunicación masiva? ¿Y los independientes? ¿Qué contenidos piensan que faltan?

Cuando miramos los noticieros, uno está observando cómo las jerarquías sociales, se nota cuando vemos quien es el o la periodista que conduce. También lo vemos en la gráfica cuando observamos que en las páginas de opinión hay quienes opinan sobre mundos ajenos a su realidad. Generalmente se trata de un común canon de personas. La jerarquía empieza por el hombre blanco, heterosexual, cisgénero, pelirrubio. Después, mujeres blancas, cisgénero, heterosexuales. Es decir, son muchas más personas de este tipo que indígenas, afro, racializades, trans y travestis escribiendo, opinando, tomando el micrófono, conduciendo un programa. (…) ¿Por qué sucede esto? ¿Dónde estamos? ¿Qué roles estamos ocupando? ¿Dónde están nuestras voces? ¿Por qué siempre tenemos que estar detrás del telón? (…) ¿Por qué siempre aprueban que nos ubiquen en el lugar de exhibicionismo, polémicas, exotismo, asistencialismo y demás? Con supuestas buenas intenciones nos ayudan como quieren pero ¿Han preguntado cómo queremos que nos ayuden? Por esto mismo, para no quedarnos en la crítica hacemos, creamos nuestros propios medios para ejercitar el rol comunicacional y demostrar qué mundo es el que queremos habitar. 

Tenemos hermanas que participan en coberturas como independientes desde más de 10 años en la calle, cubriendo las luchas obreras o indígenas con la experiencia de soportar represiones, censuras, intimidaciones como cualquier fotoperiodista. Nos traen su experiencia con algunos colectivos de comunicación y de fotoperiodismo y generalmente no todas son buenas. Algunos colectivos ponen ciertos obstáculos para integrarlos. Te mandarán un cuestionario con muchas preguntas y te clavan el visto en el mismo momento que invitan a blancos a ser parte de sus espacios. Para nosotros siempre hay un obstáculo pero para otros no. Esto demuestra que el problema es que los medios, generalmente, tienen reservados los puestos para personas blancas. En general, varones y heterosexuales. La clave es desocupar esos espacios para ocuparlos. Sería una lucha difícil porque rara vez alguien renunciaría a un privilegio de blanco. Te dirán que no hay personas para hablar sobre tal o cual cosa. Pero existen. Están. Estamos. El problema es que dudan mucho de nosotros y eso tiene que ver con un pensamiento blanco. Te hablarán de inclusión pero, siempre y cuando, no los interpeles. Ellos, ellas no reconocerán sus racismos porque no quieren perder privilegios. Pero hay que entender que así como todos fuimos o somos machistas, porque nacimos bajo el ala patriarcal, también somos o fuimos racistas porque nacimos bajo el ala colonial. (…) Faltan contenidos que problematicen desigualdades raciales y étnicas y nos muestren como protagonistas. Nosotras estamos escribiendo varios que irán realizándose más adelante. 

¿Cómo surge el proyecto de TeleSisa? ¿Quiénes lo componen? 

Tele Sisa es un espacio para la realización de contenidos audiovisual, pensado por mujeres que nos reconocemos indias y que habitamos la Ciudad de Buenos Aires. Este proyecto se fue gestando a mediados del año pasado y nació a principios de este año, precisamente en el marco del día de la mujer trabajadora. Lo conformamos, por el momento, mujeres jóvenes quechua y aymara. Algunas comunicadoras, fotógrafas, videoasta, disañadoras. Este medio lo creó la época. TeleSisa nace en un contexto de resistencia del pueblo boliviano tras el golpe de Estado en el que se ha visto el racismo hacia las mujeres de pollera y a quienes llevaban la Wiphala por sólo el hecho de ser indios, indias. Y otro factor común que se suma, es por ser mujeres, warmikuna de pollera. Acá en Buenos Aires vimos a un pueblo migrante enfurecido y dolido. Por lo que muchos salieron con fuerza a las calles reconociendo su identidad indígena. Así como también rememorar la lucha de nuestros ancestros, ancestras, guerreros, guerreras como Tupac Katari y Bartolina Sisa. Ésta última masacrada por ser india levantisca, fue en honor a ella que le dimos nombre a este espacio. En este contexto de asumir nuestra identidad indígena, revertir el estigma de inferioridad, romper barreras racistas que dicen que las, los indígenas no podemos ser interlocutores, nos animamos a ejercitar el rol de comunicadoras. Es por eso que nos surge la necesidad política de ocupar los medios y desde ahí  deconstruimos y construimos. Así también hemos creado una revista postal, Terrorindies, para reforzar nuestro rol comunicacional y pararnos desde la propia voz, tanto en audiovisual como en gráfica. De este modo, también, incentivar a la participación y al ejercicio de la comunicación de mujeres de todas identidades originarias en los medios de comunicación que estamos creando. Para decir con propia voz quiénes somos, cuáles son nuestras necesidades y plantear nuestras diversas problemáticas. Porque si no lo hacemos nosotros ¿quién? Nos proponemos salir de ese lugar de objeto de estudio para pasar a un rol político, ser agentes de cambio, partícipes en transformar este mundo. 

Se está discutiendo una ley para implementar la paridad y participación equitativa de género en los medios ¿Ustedes están participando en estas discusiones? ¿Qué aportes podrían hacer al proyecto?

No estamos participando de esa discusión. Están sucediendo varios hechos por los cuales no podemos cubrir esa participación. Tampoco nos ha llegado la invitación de tal discusión de las compañeras comunicadoras feministas. Apoyamos la lucha y nos parece bien. Pero lamentamos no poder estar en esa discusión y que no se haya hecho esfuerzo para que nuestras voces se sumen. Que creemos que tenemos mucho para aportar. Afirmamos que hay una desigualdad, como mencionamos antes, en razón de géneros en los medios. Pero, si observamos más, encontramos otras desigualdades como la cuestión racial. Mientras las compañeras feministas luchan por ese cupo, nosotras estamos mucho más abajo, construyéndonos como comunicadoras. Saltando barreras racistas que nos impiden ser interlocutoras. Y a la vez, recuperando todo lo que el racismo estructural nos ha robado, como nuestra identidad. Sin embargo, habría que plantear también un cupo indígena en los medios. Si la participación de mujeres se cuenta con los dedos, las mujeres indígenas y racializades directamente no existimos. Desde el movimiento feminista se habla mucho de la sororidad que tenemos que tener entre nos, de que juntas y unidas debemos luchar para tirar abajo el patriarcado pero, lamentablemente, la realidad nos demuestra que esto no es tan así. Muchas veces nos vemos invisibilizadas o poco reconocidas. Entonces necesitamos la disposición de compañeras feministas a permitirse interpelarse e interesarse en nuestras participaciones para que tengamos también nuestra representación.  

En síntesis, es importante que indígenas y racializades ocupemos los medios. Porque es necesario construir un mundo donde manejemos discursos en primera persona. Desde la propia experiencia, desde la propia voz, siendo protagonistas de nuestra propia historia y para que no se hable en nuestro nombre. Para reparar. Pero también necesitamos la colaboración de otres que cedan privilegios y nos ayuden a romper barreras y saltar obstáculos racistas. En suma, creemos importante que personas indígenas y racializades ocupemos los medios, ejerciendo el rol protagonista, sosteniendo el micrófono, conduciendo su propio programa, redactando en una columna o sección propia. Los, las indígenas y racializades faltamos en los medios.

*Lu es antropóloga, feminista y parte del equipo de Emancipa Argentina

Deja un comentario