*Por Clemen Bareiro Gaona

Hace una semana todos los portales de noticias de Paraguay anunciaban el triunfo de las Fuerzas de Tarea Conjunta (FTC) sobre el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).

El EPP es una organización que se autodenomina guerrillera, se le atribuye varios secuestros y opera desde el 2008.  La FTC fue creada en el 2013 con un presupuesto de 14 millones de dólares anuales, para dedicarse exclusivamente a atrapar a los principales líderes del EPP y así acabar con este grupo.

Todos los programas informativos de los canales y medios de comunicación daban la noticia y reconocían el inmenso valor que significaba para la República la incursión de la FTC en dicho campamento y sobre todo el gran logro había sido que dos mujeres lideresas habían sido abatidas en combate.

Tanta fue la alegría y el orgullo que hasta el mismísimo presidente, Mario Abdo Benítez, fue hasta el lugar ubicado a unos 364 kilómetros de Asunción y comunicó mediante un tuit:

“Hemos tenido un operativo exitoso en contra del EPP. Luego de un enfrentamiento, dos integrantes de este grupo armado han sido abatidos. Hay un oficial herido. A todo el equipo le ratifiqué mi agradecimiento por su valentía en la lucha contra este grupo criminal. El operativo se mantiene en desarrollo en la zona. La seguridad y la paz de la población paraguaya es objetivo primordial del Estado y como Gobierno no descansamos en la lucha contra estas organizaciones criminales”.

Conforme iban pasando las horas se filtró la información que los dos integrantes que habían sido abatidos eran en realidad dos mujeres adolescentes. Entonces apareció el médico forense, encargado de hacer los estudios necesarios para identificar los cuerpos, y manifestó a la prensa que eran dos cuerpos femeninos y que según sus características uno correspondía a una mujer de 18 años y el otro a una adolescente de 16 años aproximadamente.

Nuevamente todos los medios se hicieron eco de esta noticia y comentaban que una de las mujeres estaba a punto de escapar, que tenían armas e insistían con la importancia del descubrimiento de dicho campamento.

Dos días después resultó que los dos abatidos, eran mujeres. Que las dos mujeres eran adolescentes. Que las adolescentes, en realidad, eran niñas de 11años. El presidente estaba al tanto y celebró, celebró el asesinato de 2 niñas en manos de las FTC y se tomó fotografías.

Quisieron enterrar todo. Los cuerpos, las ropas, las voces, los reclamos, las interrogantes de una sociedad en medio de una pandemia con el sistema de salud colapsado y más de la mitad de la población viviendo en situación de pobreza. Todos querían saber qué había pasado en Yby Yaú y cómo fue que dos niñas fueron asesinadas.

Las niñas tenían nacionalidad argentina, eran hijas de personas que integran el EPP. Ellas quisieron conocer a sus padres, según declaraciones de la abuela a un medio argentino. Las nenas se quedaron más tiempo en Paraguay porque las fronteras se cerraron en el marco de la pandemia.

Paraguay ratificó, por medio de la ley 1897, un protocolo de protección a niños, niñas y adolescentes en situación de conflictos armados. Se comprometió en el año 2000, a proteger a los niños, niñas y adolescentes que estén en medio de conflictos armados. Uno de los artículos específicamente se refiere a grupos armados no estatales.

Artículo 4

  1. Los grupos armados distintos de las fuerzas armadas de un Estado no deben en ninguna circunstancia reclutar o utilizar en hostilidades a menores de 18 años.
  2. Los Estados Partes adoptarán todas las medidas posibles para impedir ese reclutamiento y utilización, con inclusión de la adopción de las medidas legales necesarias para prohibir y castigar esas prácticas.
  3. La aplicación del presente artículo no afectará la situación jurídica de ninguna de las partes en un conflicto armado.

Esto significa que el Estado paraguayo debe proteger a niños, niñas y adolescentes y en el caso de que estos estén dentro de organizaciones militares no estatales serán tratados como víctimas y no como si fueran adultos responsables de dichas fuerzas. Sin embargo, las FTC mató a dos niñas y el presidente celebró el hecho como una victoria sobre el EPP.

Un edificio pintado mereció más indignación que dos niñas asesinadas

Unos días después, mujeres de diferentes organizaciones se manifestaron y exigieron justicia para estas dos niñas. Se convocaron frente al panteón de los héroes, llevaron carteles con consignas clarísimas. También se pintaron las paredes del panteón y quemaron una tela con los colores de la bandera paraguaya. Como muestra de la inexistencia de la justicia paraguaya para estas niñas.  Este hecho generó tal indignación que rápidamente personas que se reconocen como patriotas, nacionalistas y fundamentalistas fueron a limpiar la vereda y las paredes del edificio, porque eso significó una afrenta a la nación. Además, varios grupos conservadores y antiderechos enviaron coronas de flores al panteón como muestra de repudio a las acciones de las mujeres.

Las chicas a quienes se les atribuyeron estos hechos fueron identificadas e imputadas.

Situación de niñas y adolescentes en Paraguay

Según datos publicados por UNICEF en Paraguay 460.000 niños, niñas y adolescentes debe trabajar. Hay aproximadamente un total de 47.000 niñas, niños y adolescentes que están en una situación de criadazgo.

Según datos del Ministerio de la Niñez y la Adolescencia entre enero y junio 2020 se registraron 233 embarazos en niñas entre 10 y 14 años, 6148 embarazos en niñas entre 15 y 19 años.

Estos datos no son inventados, no son datos fantasiosos, son datos de diferentes organismos internacionales y del Estado. ¿Son las niñas y adolescentes prioridad para el Gobierno?

Lo que ocurrió con estas niñas en manos de las FTC deja en evidencia dónde está puesta la prioridad para este gobierno. Lo que ocurrió con las chicas que pintaron la pared del panteón nos demuestra dónde están puestos los sentimientos y pensamientos de un sector importante de nuestra sociedad.

Lo que sucede cada día con esas 2 niñas que son obligadas a parir nos revela la poca importancia que tiene para el presidente la vida de las niñas de su país.

Una de las respuestas al mensaje de una amiga en redes sociales fue “¿qué iba a pasar si esas niñas mataban a los militares?”. ¿En serio creemos que dos niñas de 11 años podrían acabar con la plana mayor de un operativo que llevaba meses de preparación y que cuentan con un presupuesto de 14 millones de dólares?

Me gustaría creer que en Paraguay las cosas cambiarán pero honestamente después de ver, leer y escuchar que una pared recibe justicia, cuidado, protección más rápidamente que las niñas asesinadas por un Gobierno que no responde a necesidades sociales, económicas, políticas y educativas, esa esperanza se va haciendo, cada día, más dura de sostener.

Sí, puede sonar pesimista, pero la realidad es que en Paraguay la vida de las niñas, adolescentes y mujeres no importan. No somos prioridad. Y si son campesinas, pobres y/o indígenas, esas vidas, ni siquiera generan indignación.

 

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