No iba a escribir sobre este libro porque me parecía muy fuerte para un contexto de pandemia y aislamiento social.

Pero, hace unos días, me encontré con una foto que saqué en la última movilización del 8M, donde había una chica con un cartel que decía “Quiero que los secretos familiares dejen de encubrir abusadores”.

En esa misma semana, una amiga me pidió el contacto de una psicóloga porque su sobrina de 20 años confesó que había sufrido abuso por parte de su padre durante la infancia y ahora temía por su hermana menor que seguía viviendo con él.

Casi en simultáneo, me entero de otra historia cercana de violación, embarazo y aborto de una niña, también dentro del seno familiar.

Entonces pensé, el drama está, la injusticia está, el horror está. Incluso (o más aún) en pandemia. Y hay un montón de pibas que están en esa situación pensando y sintiendo que no hay salida.

Belén López Peiró fue una de esas pibas y nos lo cuenta. Nos muestra cómo el miedo y la vergüenza operan en la familia formando una red de protección al abusador. Y cómo, esa red se extiende y llega a la justicia. ¿Por qué no denunciaste antes? ¿Por qué dejaste que te haga eso? ¿Por qué volvías cada verano?

Nos hace sentir el terror, asco y abandono de una niña. Y luego, el prejuicio, condena social y destierro familiar de una mujer.

Pero, sobre todo, sentimos la fuerza. El coraje de enfrentarse a lo más bajo de este mundo patriarcal, de hablar, de contar y de escribir. De terminar con el secreto y así, hacer su justicia.

Me gusta pensar que la chica del cartel leyó este libro y se sintió acompañada.

Porque me gusta saber que no estamos solas y que NO NOS CALLAMOS MÁS.

*Mey es Comunicadora y feminista. Fan del fútbol con amigues y de la milanesa con fideos.

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