*Por Clemen Bareiro Gaona y Danae Prado Carmona

Adriana Guzmán respondió a unas preguntas de Revista Emancipa, luego de que el domingo 18 de octubre a 11 meses de aquel brutal golpe que sufriera Evo Morales y su gobierno y principalmente el pueblo boliviano haya ganado las elecciones por más del 50% la dupla encabezada por Luis Arce y David Choquewanca del movimiento al socialismo.

¿Qué significa para Bolivia la victoria del MAS en las elecciones genérales del domingo pasado? ¿Qué representa para las feministas este nuevo panorama?    

El resultado de las elecciones del 18 de octubre para nosotras como feministas comunitarias antipatriarcales representa el triunfo del pueblo, ese voto contundente desde las polleras, desde la whipala, desde la dignidad frente a un golpe que ha sido fascista, racista.

Es el triunfo no solamente del pueblo boliviano sino que de los pueblos del mundo, frente a estas imposiciones, golpes de Estado, gobiernos conservadores, fascistas. Significa que el racismo ha perdido, que el fascismo ha perdido, que no hay espacio en nuestros territorios para el racismo, para el fascismo. Que las revoluciones, las transformaciones, los procesos de cambio desde los pueblos van a seguir.

Para nosotras principalmente como feministas significa que, más allá de los partidos, más allá de las lógicas democráticas, el pueblo boliviano, los pueblos originarios indígenas, campesinos, los ayllus, no están dispuestos a abandonar el proceso de cambio, están dispuestos a defender, a profundizar ese proceso, no vamos a dar paso a los racistas ni a los fascistas.

Eso es muy importante para nosotras, porque tiene que ver con la lucha contra el patriarcado, tiene que ver con cuestionar finalmente las lógicas colonialistas capitalistas que fomentan el racismo, que necesitan del racismo para la explotación de los cuerpos, entonces, es como un reacomodo de las organizaciones sociales, es como un nuevo posicionamiento con mucha más fuerza de las organizaciones sociales frente al sistema patriarcal, racista, capitalista, colonialista, porque no olvidemos toda la humillación que se ha hecho principalmente sobre el cuerpo de las mujeres durante el Golpe.

El voto contundente no solo responde a la militancia del MAS, ese voto contundente responde a un pueblo que no quiere al golpe, al fascismo y que además ha optado retomar el movimiento al socialismo como un instrumento político para la soberanía de los pueblos.

Eso es muy importante para nosotras, porque tiene que ver con la lucha contra el patriarcado, tiene que ver con cuestionar finalmente las lógicas colonialistas capitalistas que fomentan el racismo, que necesitan del racismo para la explotación de los cuerpos

¿Cómo proyectan el papel de los movimientos sociales a partir de ahora?   

Lograr que el MAS retome su carácter de instrumento político, que nuevamente las desiciones partan de las organizaciones sociales y no de las cúpulas partidarias y no de la izquierda que ha tomado gran parte del instrumento político, no de las lógicas partidarias, es una de las principales luchas que se va a tener de aquí en adelante porque es el movimiento al socialismo el que va a gobernar, pero como se ha hecho en todos los primeros años de este proceso de cambio tiene que gobernar con el mandato de los pueblos, uno de los primeros mandatos es no queremos racismo y para acabar con el racismo hay que atentar contra los intereses de los oligarcas, contra el poder económico de los terratenientes en Bolivia contra la complicidad de las transnacionales, el extractivismo y la ocupación de los territorios.

Entonces, la lucha va a estar primero en recuperar ese carácter social y desde los pueblos del instrumento para que se retome la lógica de mandar, gobernar obedeciendo. La segunda lucha central, es la lucha por justicia, hemos ido a votar también por justicia, para que no haya impunidad, para que Janine Añez, Murillo, Luis Fernando Camacho y todos los oligarcas, el comité cívico cruceñista, los que han financiado a los grupos paramilitares, no sigan teniendo el poder en el país. Esa va a ser una lucha desde el gobierno, en términos del modelo económico que hay que transformarlo, porque o sino ellos van a seguir teniendo el poder político pero también es una lucha que de aquí en adelante tenemos que hacer en las calles, desde los territorios, la lucha contra el racismo tiene que ver con el modelo económico, tiene que ver con políticas desde el Estado, tiene que ver con la transformación de la educación pero es una lucha social también, de encarar, denunciar el racismo, de convocarnos a la transformación de esas prácticas. Yo no conozco otra forma que no sea estar en las calles denunciándolas.

Así como el golpe con los militares ha demostrado que el racismo puede ser impune, en las calles denunciando, enfrentándolo, discutiendo, vamos a tener que demostrar que no es impune y que tiene que transformarse y que las indias, los indios, aymaras, quechuas, que ocupamos estos territorios y que hemos estado ancestralmente en estos territorios somos personas y estamos dispuestas a autogobernarnos, a profundizar la autonomía de nuestros pueblos y de nuestros cuerpos, entonces van a ser luchas en las calles también.

La transformación del modelo económico, el revertir todo lo que ha hecho el gobierno de facto, entregando contratos, la ley de los transgénicos, la privatización de la empresa de yacimientos petrolíferos fiscales bolivianos, los contratos lesivos al Estado, todas esas son luchas que vamos a tener que hacer y digo luchas porque vamos a tener que presionar al gobierno del movimiento al socialismo, vamos a tener que exigirle y ponerle un mandato específico sobre la educación, sobre la salud para que lo cumpla y eso se hace desde la calle.

¿Qué esperan del presidente electo Luis Arce, teniendo en cuenta su perfil?       

El porcentaje de votación que también nos ha sorprendido a nosotras que esperábamos que fuera 14% de diferencia, no pensamos nunca que iba a superar el 50%. Esta contundencia es el voto del pueblo, y en términos electorales es el voto por un binomio, donde no está solamente Luis Arce sino David Choquewanca, para nosotras las mujeres aymaras , como feministas comunitarias y antipatriarcales, la garantía de que vivir bien sea el proyecto político ideológico que guíe y que siga guiando este proceso de cambio es el hermano David Choquewanca.

Él tiene además la experiencia de todos estos años del proceso, 13 años en el Estado, él siempre ha estado como canciller, además, viene con el respaldo de los pueblos originarios y de los ayllus, esa es una de las principales garantías de lo que puedan hacer dentro del gobierno.

Luis Arce ha sido ministro de economía, tiene un respeto de las organizaciones sociales, pero también están las críticas de que ha sido un ministro en una economía que no ha dejado de ser capitalista y liberal. Con transformaciones, con impulso de economía comunitaria con proyectos para emprendimientos, pero nosotras no solamente queremos esa economía local mientras exista la macroeconomía donde solamente ganan los empresarios, los ricos.

Creo que esperamos de Luis Arce y David Choquewanca que sean capaces de transformar el modelo económico del país, porque es imposible hablar de salud, de educación de la lucha contra la violencia si esa economía no se transforma, no alcanza la redistribución de la riqueza, porque en términos de poder la riqueza sigue acumulándose en los oligarcas, en las transnacionales y entonces en cualquier momento pueden volver a hacer un golpe, pueden desestabilizar al país,  esperamos de ellos primero que reconozcan que el poder del gobierno que ha sido electo no reside en el movimiento al socialismo, el poder reside en el pueblo que ha ido a votar más allá del mismo partido político, el poder reside en las autonomías indígenas campesinas que han decidido apostar por seguir construyendo el Estado Plurinacional.

Esperamos de ellos la profundización del proceso de cambio en todas sus dimensiones con las organizaciones sociales. En sus declaraciones luego de los resultados Luis Arce ha planteado que este será un gobierno de unidad y para todos. Nosotras queremos un gobierno para los pueblos, un gobierno para los pueblos originarios, para los pueblos empobrecidos, no un gobierno para los ricos.

La unidad no es posible con el fascismo, en la votación está claramente visible que existe todavía una media luna, Santa Cruz, parte del oriente, que ha votado por Luis Fernando Camacho, además una media luna mucho más fundamentalista que antes por el discurso que ha impuesto Camacho. Entonces, esperamos de ellos la profundización del Estado Plurinacional con las organizaciones sociales, la profundización del proceso, el cambio del modelo económico, que deroguen la ley que permite el ingreso de los transgénicos, que realmente designen presupuesto suficiente y voluntad política para la lucha contra la violencia hacia las mujeres. Esperamos que vuelvan a gobernar obedeciendo.

Esperamos que vuelvan a gobernar obedeciendo.

¿Consideras que esta victoria representa una nueva posibilidad de integración para la región? ¿Por qué?           

La victoria en Bolivia es de los pueblos del mundo, y es un mensaje también para el mundo y para los gobiernos conservadores, fascistas, para todo este atentado que ha venido hacia los procesos políticos en Abya Yala, tanto para Brasil, Ecuador, Argentina. Es un mensaje que los pueblos estamos decididos a hacer nuestras revoluciones, hacer nuestras transformaciones y mucho más que antes, sin fronteras, porque no hubiera sido posible resistir estos 11 meses y ganar estas elecciones si no hubiera sido por el acompañamiento de las organizaciones sociales, en nuestro caso, principalmente de las feministas. Hay una lucha hoy mucho más regional en el Abya Yala, se han roto las fronteras, se ha cuestionado el rol de los Estados, incluso en los que hemos hecho los procesos de transformación.

Creo que tenemos frente a eso dos posibilidades: que quieran imponer mucha más represión, mucho más fundamentalismo o que piensen en gobiernos intermedios, creo que ahí va a estar la lucha también, no queremos gobiernos de diálogos, ni gobiernos de transición.

Queremos gobiernos de los pueblos que sean capaces de responder a las revoluciones que sabemos las hacemos los pueblos, pero necesitamos y exigimos que el Estado no trunque esas revoluciones, no las vuelva burocráticas, no las institucionalice. Esa va ser una lucha que vamos a tener que hacer no solamente en las calles y el territorio de esto que se llama Bolivia sino que en toda el Abya Yala.

 

1 comentario

Deja un comentario