Por: Patricia Polania Niño y Natalia Andrade Fajardo.

Vale la pena que las feministas colombianas, pero también latinoamericanas, miremos lo que está pasando en Bogotá…en este momento se está construyendo el primer sistema distrital de cuidado de América Latina.

Vamos por partes, la creación de los sistemas de cuidado son una victoria de las feministas: una victoria fruto de los esfuerzos tanto de la movilización feminista, como de los espacios que a pulso han ganado mujeres en la academia y en la política.

Desde los años 70s las mujeres buscaron comprender las relaciones existentes entre el capitalismo y la división sexual del trabajo, es decir, cómo se trazaba la relación entre aquellas “obligaciones” de las mujeres para atender las labores del cuidado y cómo esas resultaban similares a los procesos de explotación entre las clases sociales. Con los años, cientos de mujeres se dedicaron estudiar este fenómeno, a problematizar las afirmaciones anquilosadas que sostienen que el lugar natural de las mujeres es en la casa, en la cocina, con una escoba en una mano y un bebé en la otra.

Con los años de estudio, debate y disputa política hemos llegado al concepto de “economía del cuidado”, este involucra tanto el problema del trabajo no remunerado ejercido por las mujeres, como otras demandas que buscan la equidad de género. Desde ese concepto, el cuidado ya no son sólo tareas impuestas hacia las mujeres que a su vez las explotan y limitan, sino que pasa a ser concebido como un derecho dada la función social que este cumple para la supervivencia de las personas.

En ese sentido, cuando hablamos de trabajo del cuidado, nos referimos a las actividades necesarias para nuestra existencia: el aseo del hogar, la limpieza de nuestra ropa, cuidado de niños, niñas, personas mayores y la preparación de alimentos, entre otros.

La economía del cuidado plantea que no es posible hablar de igualdad de género sin que se rompa con la idea de que las mujeres, por un orden “natural”, deben asumir esas tareas; de igual forma y al considerar el cuidado como un derecho, la economía del cuidado plantea que es el estado el responsable, en mayor medida, de proveer y garantizar el acceso a ese derecho a sus ciudadanos y ciudadanas. Sin distribución de las tareas domésticas y del cuidado no habrá igualdad de género.

Para saber más sobre qué es la economía del cuidado, ir a: https://www.instagram.com/p/CFXgrzQAT3u/

Partiendo de esas ideas, Bogotá, la capital de Colombia, se encuentra en la construcción de un sistema de cuidados que contribuya a la disminución de las brechas de género y que permita equilibrar la demanda y la oferta de cuidados en la ciudad. Esta iniciativa se da en el marco de la Política Pública Distrital de Mujer y Equidad de Género del 2010, que al igual que el SIDICU (Sistema Distrital de Cuidado), surge como resultado del movimiento feminista bogotano.

El Sistema Distrital de Cuidados se construye a partir de tres objetivos principales: Reducir, reconocer y redistribuir el trabajo de cuidado en la ciudad, todo esto articulando servicios ya existentes con nuevos servicios para así consolidar una política que vaya más allá del gobierno en curso y se instale como una política de estado que se mantenga a futuro.

La creación del Sistema Distrital de Cuidados tiene su inicio en el Plan Distrital de Desarrollo de Bogotá “Un nuevo contrato social y ambiental para la Bogotá del siglo XXI” presentado por la actual alcaldesa, Claudia López y aprobado el pasado 31 de mayo por el Concejo de la Ciudad. Sin embargo, la aprobación es sólo el inicio y aún falta tiempo para conocer por completo cómo operará el sistema.

Sin embargo, Revista Emancipa quiere contar lo que ya se sabe de este sistema:

La construcción e implementación no estará a cargo sólo de la Secretaría de la Mujer, por el contrario, planea ser un trabajo interseccional en el que las diferentes secretarías trabajen con perspectiva de género en función de las distintas poblaciones que entran dentro del sistema, tanto las cuidadoras y cuidadores, como las personas que requieren de cuidado -niños y niñas, adultos mayores o algunas personas con discapacidad-. En otras palabras, el sistema será una tarea del gobierno distrital en su conjunto.

Por otro lado, el sistema no estará orientado exclusivamente en atender a las mujeres, sino también a las personas y poblaciones que necesitan o dependen de los ciudadanos, es por ello que, siguiendo los tres objetivos que se expusieron anteriormente el sistema ya tiene trazadas tres líneas de trabajo:

  1. La oferta de servicios de cuidado para personas con altos niveles de dependencia.
  • Busca la reducción de tiempo no remunerado de las mujeres porque planea ampliar y crear la oferta de servicios de cuidado a poblaciones que requieren más apoyo como lo son niños, niñas, personas con discapacidad y adultos mayores.
  1. Una estrategia de cuidado a cuidadoras.
  • Se enfoca en el reconocimiento del trabajo del cuidado y su población objetivo son las cuidadoras. Para cuidar a quienes nos cuidan, esta estrategia creará servicios dirigidos a la formación, formalización y recreación de esas mujeres. Por un lado, esta estrategia busca que las mujeres puedan finalizar sus estudios de secundaria y la formalización de su trabajo como cuidadoras; por el otro, también pretende abrir espacios de ocio y descanso para las mujeres. Para ello se propone la creación de Centros de Respiro y las visitas domiciliarias de personas auxiliares que irían a relevar a las cuidadoras por algunas horas a la semana.
  1. Una estrategia de transformación cultural.
  • Busca redistribuir los cuidados y disminuir la percepción de que las mujeres somos mejores para esos trabajos. Esta será dirigida para toda la ciudad ya que se necesita un cambio cultural para que los hombres asuman también el papel en las labores del cuidado y las mujeres transformen las creencias emocionales sobre ellas y cedan esas labores impuestas culturalmente.
  • Se crearán servicios como lavanderías públicas, comedores móviles, unidades móviles de cuidado para las distintas localidades y manzanas del cuidado que serán espacios donde se ofertarán la mayor cantidad de servicios posibles que les permitan a las mujeres la distribución de la carga de trabajo.

¿En qué va el sistema distrital de cuidado?

  • Después de su aprobación en mayo, se ha venido trabajando en el diseño del Sistema, sus fases técnicas y las estrategias del cambio cultural que este requiere.
  •  Ya se aprobó la conformación de las primeras dos Manzanas del cuidado, una en la localidad de Ciudad Bolívar que se inauguró el pasado 27 de octubre y otra en Bosa cuya inauguración será el 9 de noviembre del 2020.

Según la alcaldía de Bogotá “En estas primeras manzanas se ofrecerán servicios de formación a cuidadoras, educación flexible por parte de la Secretaría de Educación, cursos para emprendimiento, espacios de respiro con clases de gimnasia, recorridos por la ciudad y escuela de la bici.” 1.  

Las manzanas del cuidado se establecen basándose en unos criterios de focalización territorial y poblacional que surgen de estudios técnicos que están adelantado desde el equipo técnico del SIDICU.

  • Se creó la Comisión Intersectorial del Sistema Distrital de Cuidados, esta es la instancia de toma de decisiones del SIDICU. Dicha comisión está liderada por la Secretaría de la Mujer y conformada por las distintas secretarías del distrito; así mismo se articulará con las Alcaldías Locales como apoyo para la territorialización del Sistema, con instituciones del orden nacional, la academia, el sector privado y la sociedad civil conformada, entre otras, por el Consejo Consultivo de Mujeres, la Mesa Intersectorial de Economía del Cuidado y organizaciones de cuidadores y cuidadoras.
  • En enero comenzarán a circular las Unidades Móviles del Cuidado y en marzo iniciará la Estrategia de transformación cultural.

Revista Emancipa celebra la creación del Sistema Distrital de Cuidados teniendo en cuenta que en Colombia las mujeres dedican más del doble de tiempo al día a tareas del cuidado no remunerado (7,14 horas) con respecto a los hombres (3,25 horas. Consideramos importante señalar que este es un logro del movimiento de mujeres y de las feministas que han dado discusiones y peleas en todos los sectores que hoy participan en del SIDICU, desde la academia, pasando por los escenarios políticos y por supuesto, las calles.

Consideramos necesario que se sigan gestando políticas y proyectos públicos en todo el país y en toda esta América nuestra que busquen la redistribución de las tareas del cuidado; coincidimos con que no será posible la eliminación de las desigualdades e inequidades entre hombres y mujeres si no se distribuyen dichas tareas. Adicionalmente, creemos que es necesario que las mujeres feministas le hagamos seguimiento y veeduría a lo que está pasando con el SIDICU, apoyarlo en las discusiones que seguramente vendrán pero también cuestionarlo para que este  sea un proyecto público en su carácter pero también en su financiación, no queremos proyectos que permitan que los privados se lucren a partir de la precarización laboral, por el contrario, las feministas latinoamericanas buscamos que dichos proyectos garanticen todas las condiciones laborales y de seguridad social para quienes trabajen en ellos.  El SIDICU no puede replicar las dinámicas de funcionamiento y contratación de la alcaldía de Enrique Peñalosa, ex alcalde de Bogotá; de esta manera la implementación del sistema podría volverse un referente a nivel nacional y una ruptura frente al creciente tendencia neoliberal que hoy encabeza el presidente Iván Duque por pauperizar las condiciones laborales de las y los colombianos.

  1. https://bogota.gov.co/mi-ciudad/integracion-social/primeras-manzanas-del-cuidado-en-ciudad-bolivar-y-bosa

Patricia Polania Niño y Natalia Andrade Fajardo, Editoras de Revista Emancipa-Colombia

 

 

 

 

 

 

 

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