Gentileza, casa de la mujer bañado Tacumbu.

 

*Por Noelia Diaz Esquivel

¡No estás sola! es una conocida frase feminista que se convierte en acción en la Casa Mujer del Bañado Tacumbú. Desde el programa de radio feminista #LaBuenaYunta, conversamos con Jazmín, una de las coordinadoras locales de este proyecto de resistencia ante las violencias que sufren las mujeres de la comunidad.

Jazmín relata que vienen trabajando desde hace unos 4 años, sin embargo, este 24 de noviembre cumplen 1 año de la apertura oficial de la casa cuyo principal objetivo es apoyar y dar soporte a las mujeres en situación de violencia. “Nuestro objetivo específico es apoyar y ayudar a las mujeres en situaciones vulnerables. Las mujeres que habitan los bañados son víctimas de violencia patriarcales. En ese marco trabajamos con ellas para poder darles herramientas sobre cómo defenderse, les ensañamos sus derechos y también se brinda atención psicológica. Además funciona un pequeño albergue para situaciones de mucho riesgo”.

Ante una situación de violencia intrafamiliar, las voluntarias acompañan a las denunciantes para que inicien el proceso de denuncia correspondiente.

“A mí me llena esto que estamos haciendo. Este año tuvimos 4 mujeres en situaciones muy conflictivas, muy duras. Hoy nos reímos de lo que pasamos porque ellas ya se sienten libres y salieron de la amenaza que en que vivían constantemente, están bien y felices. Imaginate que una vez nosotros albergamos a una señora con 5 hijxs. Era de noche. Vino el esposo, el agresor, y nos atacó. Le dijimos que ella no estaba en el albergue, pero vino con un arma en la mano, agrediéndonos a nosotras también. Aquí nos exponemos. Así hubo dos casos más. Además la justicia no hace su trabajo. Muchas veces logramos una orden de alejamiento, pero el tipo vuelve. Llamamos al 911, aparece la policía y le deja en la otra esquina. No es que le llevan detenido como dice la ley ante el incumplimiento de una orden judicial. La lucha es diaria con los policías que no cumplen la orden”, cuenta Jazmín.

Sin embargo este trabajo voluntario y peligroso tiene su recompensa y actualmente muchas mujeres que han sido víctimas durante años pudieron salir y decir que no. Según nos cuenta, algunas se separan del agresor definitivamente, “Tenemos muchas mujeres liberadas”.

Por otro lado cuentan con atención psicológica por parte de profesionales que voluntariamente asisten a las mujeres y sus hijes por teléfono o de manera presencial.  Cuando las usuarias tienen algún tipo de agresión física las acompañan al hospital para el diagnóstico y luego a realizar la denuncia en la comisaría. Jazmín cuenta que “muchas tienen varixs hijxs, tienen miedo y no saben dónde dejarlxs y nosotras les hacemos el aguante. Tomamos un taxi y las llevamos, con sus hijxs y todo, para que se sientan seguras. Y les instamos a seguir con la terapia sicológica para encontrar un propósito en la vida y que tengan la oportunidad de liberarse, conocerse a ellas mismas”.

En la actualidad se encuentran en la tarea de buscar cooperación, apoyo económico para sostener el proyecto que hasta el momento es autogestionado. Sueñan con tener los recursos para la construcción de un refugio seguro, una guardería para lxs hijxs de aquellas mujeres que por estar en situación de dependencia económica no pueden salir del círculo de la violencia. Piensan en un espacio seguro para que dejen a sus hijxs con tranquilidad y ellas puedan capacitarse para luego generar sus propios ingresos. Pero además de los cursos de formación necesitan de capital semilla para que los emprendimientos salgan adelante.

“En esta pandemia pudimos dar respuesta, capacitando en la realización de productos de limpieza y  tapabocas, lo que permitió un ingreso económico”.

Están conscientes que las necesidades son muchas y no solo para las madres sino también para sus hijes: “Crecer en situación de violencia hace que los niños/niñas normalicen ese comportamiento y queremos evitarlo y conseguir apoyo y dar más respuesta a las necesidades”!

Los Bañados de Asunción

Los Bañados son las poblaciones cercanas al río Paraguay. Los barrios ubicados en estas zonas se inundan cada vez que hay crecidas debido a las lluvias, algo que por lo general sucede dos veces al año.

Según relatos de los primerxs pobladorxs, la historia de los bañados se remonta más de medio siglo atrás, después de la guerra civil de 1947, o hasta la Revolución de los ‘pynandí’ (que en guaraní significa: “pies descalzos”), un conflicto armado en Paraguay que se presentó entre marzo y agosto de 1947.

En ese momento los ocupantes del lugar lo componían, en principio, campesinxs que fueron expulsadxs de sus tierras y que se dedicaron a la pesca o a la olería (a trabajar en fábricas de ladrillos), pero actualmente la principal fuente de trabajo es en Cateura, el vertedero de basura de Asunción, cuyo nombre es el mismo de una laguna cercana. Allí, la población trabaja principalmente como recicladora, con carros a caballo, carros de mano o moto-carros.

Hoy en el Bañado Sur viven aproximadamente 17.000 familias en cerca de 200 hectáreas, teniendo en cuenta el último censo poblacional del año 2015.

En total, la población “bañadense” se compone de unas 26.000 familias (con un estimado de cuatro personas por familia), las cuales están divididas en Bañado Norte, Sur, Tacumbu y Chacarita. En cuanto a la composición de Bañado Sur, el 60% de la población es menor de 30 años.

Torta de celebración por los un año de la Casa de la Mujer

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