Fuente: AFP

Por Daniela Mancilla, Francisca Rauld y Magda Escobar*

Dos personas fallecidas ha dejado el proceso migratorio que vive Chile a través de la frontera nortina, específicamente en Colchane. La autoridad local hace un llamado desesperado para entregar dignidad a las personas que protagonizan esta crisis humanitaria y sanitaria hace un año.

 

La localidad fronteriza de Colchane, pueblo ubicado en la Provincia del Tamarugal, correspondiente a la Región de Tarapacá, y sus casi 1.400 habitantes, han sido testigo de un proceso desolador: más de 15.000 mujeres, hombres y niños provenientes principalmente de Venezuela y Colombia han cruzado la frontera desde Bolivia hacia Chile en menos de 1 año.

 

En la madrugada del pasado miércoles se desató la tragedia tras el fallecimiento de 2 personas: una mujer de nacionalidad colombiana, y un hombre de procedencia venezolana de 36 y 69 años respectivamente. Su muerte habría sido causada por el frío del desierto que atravesaron, el que, en esta época del año, alcanza temperaturas letales.

 

Al respecto, el ministro del Interior, Rodrigo Delgado, señaló que visitará la zona, pero sin indicar fecha o gestiones concretas. La única acción real ha sido la militarización, y la implementación del cordón militar, el cual, según el alcalde de Colchane, Javier García, no cumple sus funciones en ayuda para los y las migrantes.

 

El Edil, además, manifestó su extrema preocupación por el abandono del gobierno central hacia la región. “El intendente no ha dado respuesta, nadie, desaparecieron. No sabemos que están planificando. El gobierno siempre le bajó el perfil a este problema”, enfatizó.

 

Por otro lado, en medio de las vacaciones de las autoridades, nadie parece ver la urgencia de esta situación. Si bien, la lamentable pérdida de estas vidas ha causado revuelo y ha obtenido la atención de los medios nacionales, la autoridad local lleva casi 1 año solicitando no solo la cobertura por parte de la prensa, sino también la ayuda urgente por parte del Gobierno, sin obtener respuesta. 

 

Asimismo, en noviembre de 2020 una mujer también falleció muy cerca de los recientes decesos, y en el mismo contexto de migración.

 

García agregó que “la reacción de los chilenos ha sido distinta esta vez, no hay ayuda”. Además, se refirió a que otros alcaldes no se involucran, ya que le temen a la exposición por parte de los medios de comunicación, y sienten miedo de las consecuencias que sus dichos puedan traer.

 

Pero, ¿por qué ocurre esta situación? Según la autoridad local, hay dos situaciones que se conjugan, los derechos de los ciudadanos y los derechos de los migrantes. “Ellos no tienen la culpa de llegar en este momento”, comentó.

 

Hoy por hoy, el Municipio toma test PCR. Posteriormente, los y las migrantes viven en casas de vecinos y autoridades, debido al copamiento de las residencias sanitarias, y a la lluvia que cae en Colchane. Sobre niños, personas en situación de discapacidad, sobre seres humanos que solo buscan acceso a un derecho básico: vida digna.  

 

Solidaridad del pueblo: Iquiqueños organizados frente a la crisis 

    

Ante la ausencia de apoyo estatal e internacional hacia la zona, grupos anónimos de la comunidad Iquiqueña se han organizado desde que partió la crisis para ayudar a la comunidad inmigrante que se encuentra en el norte de Chile.

 

Las residencias sanitarias que dispuso la municipalidad de Iquique actualmente se encuentran copadas, dejando a mujeres, hombres y niños inmigrantes en las  calles y plazas del centro de la ciudad. 

 

Es por ello que grupos organizados solidarios y activistas, les brindan ayuda existencialista a las personas que quedaron a la deriva. Ellos y ellas les comparten elementos que les permitan  sobrevivir el día a día: comida, abrigos, entre otras cosas que se necesitan para sobrellevar su situación, más aún, a la intemperie.  

 

Estas colectividades, aseguran que al Iquiqueño le falta mucha empatía por el otro; sobre todo en esta crisis migratoria, que está exponiendo “lo peor de las personas”. De esta misma manera, en redes sociales se ha llamado al odio por las personas que ingresan diariamente por la frontera del país. 

 

Uno de los dirigentes sociales y además candidato a concejal de la región de Tarapacá,  Felipe Díaz-Olave, aseguró que: “podemos colaborar desde la comunidad con un sentido y una mirada humanitaria, entendiendo siempre que ahí hay personas que lo están pasando mal, el hecho de hacerles sentir que esa precariedad puede ser un poco más cálida y podemos responder en algunas de las necesidades básicas como las tenemos todos y todas”, dijo con esperanzas de solución. 

 

Por otro lado, mencionó que las autoridades de la zona han tenido un proceder negligente y no han sabido dar respuestas ni a la ciudadanía ni a una crisis que es evidente, “me sorprende que hoy seamos una ciudad con estos discursos, siendo que además somos una región devota y una ciudad que se caracteriza por ser solidaria”, finalizó Díaz-Olave. 

 

En esta misma línea, Victoria Espinoza, coordinadora de la organización Solidaridad en Resistencia, piensa que la mayoría de las personas que se organizan para ayudar, tienen vocación y ganas de trabajar en las calles, asistiendo a quienes lo necesiten. De esta misma manera, afirmó que “no puedes ser ajeno a un sufrimiento de una persona que no tiene las mismas oportunidades que tú”. 

 

“Hay que querer aportar de forma concreta, no solamente soñando utópicamente; se pensó y se hizo, eso es lo que me da más satisfacción”, ratificó Espinoza, dejando en claro su vocación de servicio. 

 

Como ellos hay muchos y muchas que ayudan de manera anónima y practican lo que realmente es la solidaridad. De hecho, el domingo 07 de febrero todas las agrupaciones de voluntariado en Iquique organizaron un operativo, donde todos y todas brindarán lo que esté en sus manos para apoyar en la crisis que se vive en la ciudad.

 

Cabe destacar que todas estas agrupaciones son autogestionadas, que de manera libre y voluntaria intentan ayudar a niños, jóvenes y adultos que llegaron a Chile en busca de oportunidades y de una vida más digna. 

 *Daniela, Francisca y Magda son periodistas y activistas en la Red de Periodistas Feministas de Chile

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