«El feminismo es una forma de vivir individualmente y de luchar colectivamente»

Simone de Beauvoir

 

Por Karina Cicovin

Una gran cinta de Moebius argentina

Mientras camino por Boedo rumbo a la entrevista pienso que este mundo que hoy se huele poco y se transita menos, lejos está de ser el soñado. Es un hostil lugar el que deja la pandemia luego de un año, es el que muchxs políticxs  fueron horadando sistemáticamente desde hace mucho tiempo para sus propios beneficios. Es el que nos toca vivir.

Resultado: mayor desempleo y crisis. Una gran cinta de Moebius argentina.

No es novedad,  ni sorpresa, recordar los datos formales que encuentran a las mujeres y diversidades en peores condiciones laborales que los hombres. Vivimos en un mundo capitalista y patriarcal. Pero la lucha de diferentes agrupaciones  impulsó cambios en Argentina. En el año 1991 se promulgó la Ley de cupo femenino y con su aplicación aumentó la cantidad de legisladoras mujeres. En 2001 la elección de senadores pasó a ser por voto directo y la representación femenina en la Cámara de Senadores cambió. Así fue que temas de trabajo, salud y derechos laborales que antes no se trataban entraron a la agenda legislativa.  La promulgación de la ley de cupo laboral para personas travestis, transexuales y transgénero es un hito para estos colectivos. (Observatorio Electoral)

 En Argentina el 70% de las personas de entre 15 y 29 años se dedican a las tareas de cuidado y crianza, el 95% son mujeres. (CIPPEC)

En 2018, el 59,5% de los cargos de investigador eran ocupados por mujeres, pero el mayor el porcentaje  que ocupan las categorías más altas son hombres. (Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación) 

¡Cuando me sentí abrumada por todos esos datos, apareció la pista!

Un portón de rejas negras, con banderines verdes, violetas y naranjas y un cartelito pegado del lado de adentro del vidrio que dice “Ni una menos”. ¡Sentí el rescate de la sororidad!

El timbre no podía ser otro que el de la pared izquierda. Entre saludos a codazos y palabras poco audibles vamos hasta el taller por una hermosa escalera de mármol.

Ellas, mujeres potentes, se ponen manos a la obra. Las miro, observo su lugar, cada rincón. Hasta el más pequeño anida herramientas amorosas, heredadas.

Florencia Arangui  y Carolina Pirotta reciben a Revista Emancipa y nos cuentan cómo pudieron enfrentar esta ola de desempleo con su proyecto autogestivo de restauración y carpintería, Manos a la obra mujer obrera,  hoy su sostén, su profesión, su motor.

Ph Karina Cicovin

RE: ¿Qué hacer cuando tu ingreso,  mínimo e indispensable, no está más? ¿Cómo enfrentar ese momento donde todo parece derrumbarse? Preguntas ineludibles en estos tiempos…

FyC:  Lo más importante fue recurrir a los lazos que unx construyó, hablar con otras personas, la red de mujeres, amigas. La solidaridad, esa alianza  entre nosotras fue un disparador de ideas. Encontramos formas de trabajo autogestivo e independiente.

Nuestro proyecto nace de la necesidad de insertarnos en el mercado laboral en tiempos de pandemia donde nuestros trabajos anteriores se vieron afectados. Florencia es cantante y profesora de canto y generadora de eventos culturales relacionados con el tango. Carolina es profesora de tango danza y gestora cultural. Ambas debieron buscar otras formas de trabajo para poder subsistir.

RE: ¿Y el trabajo de restauración y carpintería cómo aparece?

Florencia: Traigo el oficio en la sangre, mi padre es carpintero, tornero y ebanista, desde mi infancia sentí gran interés y aprendí desde mi niñez a amar y trabajar la madera. También realicé cursos de restauración y muchos trabajos para mi entorno, pero recién en 2020 decidí usar estas herramientas y llevarlas al plano laboral. Trabajé un tiempo en relación de dependencia y luego aposté por la autogestión.  Caro aprendió el trabajo con madera, y a usar herramientas de joven ya que fue mamá a temprana edad y por ser el sostén económico de su hogar debió muchas veces recurrir a su propio ingenio para arreglar lo que fuera en su casa y no pagar demás cuando ella misma podía aprender a resolverlo.

RE: ¿Cuáles son las dificultades que encuentran en este proyecto?

Caro:  las mujeres debemos abrir nuevos caminos, romper estereotipos, y hacer  lo que amamos sin importar esa relación género – rol que nos han impuesto durante tanto tiempo. Somos mujeres y podemos trabajar en obras, como lo  hacemos a diario.

Somos mujeres que conocemos nuestro oficio y trabajamos con responsabilidad y con respeto. Muchas veces nos dicen, ¿Chicas pero van a poder?¿ No será muy pesado para una mujer? ¿Están seguras? Y sí,  podemos. Si es pesado lo es para cualquiera. Y sí, claro que estamos seguras de todo lo que podemos hacer.  Ser mujer no es sinónimo  de debilidad y ahora más que nunca queda demostrado. Y por supuesto eso se ve en el resultado de nuestro trabajo..

RE: ¿En cuanto al tema económico, intentaron pagarles menos por su trabajo?

Florencia: Por supuesto, en alguna oportunidad tuvimos la mala experiencia que nos quisieran pagar menos por ser mujeres o que al principio duden de nuestra capacidad, pero por suerte fueron las menos.

RE: ¿Pensaron en ampliar este proyecto?

FyC:Todavía no nos planteamos sumar otras mujeres con otros oficios, pero sería muy interesante, aunque creo que primero debemos aceitar bien este engranaje para luego sumar y seguir creciendo. No faltará mucho, es cuestión de saber esperar el momento adecuado y dar un paso más para crecer.

Volví sobre mis pasos por Boedo, con la certeza que habrá un mundo mejor como el que sueñan siempre que existan redes y lazos que nos contengan y colectivos dispuestos a dar batalla.

 

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Fuentes: Observatorio Electoral, CIPPEC, Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación.

 

 

 

 

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