*Por Paola Kolher

Quedarme con tus ojos, sería cliché, sería decir que la luna llena es llena siempre y que su belleza hace temblar los poemas de poetas que escribieron con su luz.
Quedarme con el color de tus ojos, sería tan igual, tan común. Sin embargo, de tus ojos me quedo con su intensidad, con su inmensidad cuando me reflejan.
Y aunque no pueda quedarme con partes tuyas, porque sería fragmentarte y yo te quiero plenamente, infinitamente, nunca por partes. Si un día el egoísmo se apodera de mi, me quedo con tus palabras, con las que brotan libres, con pausas, con ritmo y con gemidos.
Me quedo con tus palabras que se encuentran con las mías, me quedo con tus palabras que gritan rebeldía, que cuentan utopías, que saben melodías, prosas y poesía»

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